Libera basuraleza

El proyecto Libera tiene un plan: concienciar a casi 20.000 alumnos acercándolos al entorno natural con la idea de que se empapen de cultura sostenible. Que, en un futuro, estos niños puedan cuidar y conservar nuestro planeta. Eso intentaron el año pasado con la iniciativa Aulas Libera, y así lo volverán a hacer este año, ya que 800 colegios de 48 provincias españolas se han apuntado al proyecto de SEO/BirdLife y Ecoembes. Chicos de entre 10 y 16 años que tendrán la oportunidad det rabajar de forma autónoma en favor de un mundo sin la llamada “basuraleza”.

Son tres los pasos que dan para esa concienciación. En primer lugar, la etapa Aprende, donde adquieren conocimientos mediante técnicas de gamificación. De hecho, el año pasado contaron con un total de 572 Aulas Libera registradas y más de 14.000 alumnos de colegios e institutos. En segundo lugar, la etapa Identifica, en la que más de 8.000 alumnos de 358 Aulas han tenido la oportunidad de implicarse activamente en la conservación de su entorno natural más próximo. Y, por último, la etapa Soluciona, en la que se ponen a prueba los conocimientos adquiridos y su experiencia sobre el terreno para encontrar medidas que eviten la basuraleza. Esta última ha contado con la participación de casi 3.000 alumnos de 111 Aulas.

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“La educación es el primer paso para cambiar hábitos y crear conciencia. Si queremos acabar con la basuraleza es esencial que niños, niñas y adolescentes sean concientes del problema que supone y, lo que es más importante, de cómo buscar soluciones. Estos resultados nos motivan a seguir dando impulso a las Aulas Libera y así seguir sumando esfuerzos en nuestra lucha contra la basuraleza”, declara Sara Güemes, coordinadora del proyecto Libera en Ecoembes.

Uno de los principales valores del proyecto –explican desde Libera–es que es universal. Sea en la ciudad, en el campo, en la costa o en los pueblos más recónditos, cualquier centro educativo puede sumarse a nuestro programa de educación ambiental. Gran ejemplo de ello se vive en el Centro Rural de Innovación Educativa (CRIE) de Teruel, donde un trimestre al año, los niños y niñas procedentes de pueblos rurales muy aislados se reúnen allí para poner en práctica actividades de educación y conciencia ambiental”.

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