Las proteínas del futuro serán vegetales y sostenibles

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Proceso de bioproducción. (Foto: AINIA)

En la actualidad, la principal fuente de proteínas tiene un origen animal, por lo que un aumento en la demanda supondría un aumento en el consumo de productos cárnicos de un 40% en los próximos 20 años. Esta mayor demanda plantea la necesidad de asegurar la sostenibilidad de la cadena alimentaria, no solo a través de procesos más eficientes, sino también identificando nuevas fuentes proteicas para el desarrollo de una economía más competitiva, sostenible e integradora, como apuesta la Unión Europea de cara a 2020).

Ante este escenario, son muchos los desafíos a los que se enfrenta la industria y el sistema agroalimentario en general. Las principales líneas de I+D se dirigen a buscar alternativas sostenibles a partir de nuevas fuentes de proteínas de origen vegetal (quinoa, cáñamo, guisante…), biotecnológica (microalgas, levaduras…), de origen animal (insectos) e incluso fuentes más incipientes como los cultivos celulares. “Todos los alimentos que se ponen en el mercado de la Unión Europea son seguros, pero ello no quiere decir que todos tengan las características que los identifican como saludables”, profundiza José María Ferrer, jefe del departamento de Legislación Alimentaria de AINIA.

La población mundial alcanzará en 2030 los 8.600 millones de personas, según Naciones Unidas. Este crecimiento demográfico hace prever que la demanda de alimentos crecerá a cotas muy superiores a las actuales. Solo en el caso de los productos cárnicos, la FAO calcula que la demanda de proteína animal se duplicará en 2050. Como respuesta a la creciente demanda en todo el planeta, la industria alimentaria lanza al mercado cada año nuevos productos cuya formulación presenta un mayor porcentaje de proteínas y que, en el caso de España, son los más demandados por los jóvenes de entre 16 a 24 años, según la empresa de investigación de mercado Mintel. Estas estimaciones ponen a las empresas de alimentación frente al reto, no sólo de buscar soluciones que supongan una alternativa a la proteína de origen animal, si no que aseguren la sostenibilidad de la cadena alimentaria a través de procesos más eficientes y sostenibles.

“El consumidor actual demanda alimentos naturales, ricos en proteínas, mínimamente procesados, con ingredientes reales que sean saludables y nutritivos, respetuosos con el medio ambiente y sostenibles. Por ello, el sector de alimentación, a través de la tecnología, debe hallar nuevas fuentes de proteínas que ofrezcan una respuesta satisfactoria a un consumidor que apuesta por la calidad nutricional de la proteína de origen vegetal, biotecnológica, de origen animal (insectos) e incluso fuentes más incipientes como los cultivos celulares”, explica Beatriz Pérez, del departamento de Nuevos Productos de AINIA.

El centro tecnológico ha adelantado que organizará una jornada el próximo 28 de marzo en la que se mostrarán los productos innovadores elaborados con nuevas fuentes de proteínas. La jornada, bajo el nombre ‘Proteínas 2030: diseñando nuevos alimentos sostenibles’, reunirá a especialistas del sector de alimentación y bebidas para debatir sobre el marco actual y las estrategias de innovación a nivel europeo en productos proteicos de alimentación. También identificarán las principales tendencias en la demanda de estos productos, las nuevas fuentes de proteínas que ofrecen alternativas reales y cuál es el papel de la tecnología para poder transformarlas en nuevos ingredientes, capaces de garantizar una cadena de suministro más sostenible.

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