Pedro Duque, la gran oportunidad de la innovación

El ministro Pedro Duque durante una misión en 2004. Imagen: ESA.
El ministro Pedro Duque durante una misión en 2004. Imagen: ESA.

Que el presidente del Gobierno Pedro Sánchez haya optado por recuperar el Ministerio de Ciencia e Innovación, ahora ampliado con Universidades, que ya había puesto en marcha el presidente Zapatero, es una buena noticia. Que para estar al frente de este superministerio haya elegido a una persona comprometida con el tema como Pedro Duque es, además, una noticia doblemente buena.

El nuevo ministro acumula una trayectoria brillante que casi toda España conoce gracias al impacto mediático que supuso el que fuera el primer astronauta español (Miguel López-Alegría renunció a la nacionalidad española para adoptar la de Estados Unidos, donde reside) en salir al espacio y, después, mantener siempre una presencia importante precisamente por su voluntad de divulgar su experiencia particular y poner de manifiesto el impacto de la ciencia en las sociedades.

Es una persona con experiencia en la empresa, en la gestión de proyectos y en la relación con la Universidad, que ahora será una parte de sus responsabilidades. Es decir, un perfil generoso en cuanto a formación, es ingeniero aeronáutico, y experiencia profesional desde su paso por GMV al principio de su carrera, hasta las Agencia Espacial Europea, en la que ha trabajado estos últimos años. Nada usual entre buena parte de la élite dirigente de los últimos tiempos.

Todo esto asegura e implica una beligerancia que este ministerio nunca ha tenido. Fue importante con la presencia de Cristina Garmendia como titular del mismo cuando fue creado por el presidente Zapatero y después “aplastado” por unos drásticos recortes durante la crisis económica, época que le ha tocado lidiar a Carmen Vela al frente de la Secretaría de Estado, y durante la cual, al depender del Ministerio de Economía, ha ocupado un segundo escalón y con la espada de Damocles que ha supuesto el Ministerio de Hacienda. Un verdadero lastre, según opina el sector empresarial.

El nuevo ministro encuentra muchas cosas por hacer porque recuperar la ciencia para la sociedad es un trabajo inmenso, y no es lo único. Todo ha mejorado en estos últimos años, pero hay que trabajar duro en la relación entre empresa y universidad, en la propia organización de ésta en materia de ayudas a la investigación, en la difusión de los trabajos, en la organización del sistema de transferencias tecnológicas, en la ordenación y coordinación de esfuerzos de investigación -uno de cuyos soportes será la ya creada Agencia Estatal- o en la coordinación de los diferentes entes públicos que facilitan las ayudas, sean del tipo que sean, entre otras muchas.

Hay un reto aún no conseguido que es la transformación de las pequeñas y medianas empresa en materia de innovación, que sería bueno relanzar de forma específica. Muchas, como contamos todos los días en Innovaspain, lo han hecho o están en ello, pero faltan muchas más. Es ahí donde la comunicación va a jugar un papel importante para saber que hay ayudas fiscales, subvenciones y créditos para acceder a los procesos de innovación si son capaces de armar un proyecto claro para su empresa. La realidad del mercado les obliga a ello y de eso seguro que es consciente el ministro. Le deseamos suerte y, sobre todo, que la busque. Como astronauta sabe que hay que explorar nuevos caminos, tener experiencias y corregir fallos para enderezar el rumbo. Todo un reto para quien ha visto el Planeta Azul desde muchos kilómetros de altura.

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