Paco González Bree, Director Académico del Master in Business Innovation de Deusto

La mano tendida en el viaje hacia una innovación sin fisuras

Paco González Bree, Director Académico del Master in Business Innovation de Deusto
Paco González Bree, Director Académico del Master in Business Innovation de Deusto

Bilbaíno de nacimiento, global por vocación. De madre escocesa y padre español, Paco González Bree pasó parte de su infancia y adolescencia visitando a la familia, desperdigada por medio mundo, una bendita rutina que le enganchó para siempre a lo anglosajón. A los 18, y antes de zambullirse en ‘Empresariales’, cursa un grado en Saint Louis University y tiene una segunda revelación para fraguar al polímata en el que acabó por convertirse. “Allí me sorprendió el nivel de emprendimiento y competitividad de los estudiantes. Las ganas que tenían de hacer cosas diferentes”. La tercera pata del primer González Bree es una afición desmedida por las artes plásticas y visuales, los comics, la ciencia ficción… Un volcán que entrará en erupción años más tarde.

Ya junto a su mujer, y tras empezar ambos una carrera profesional en España, deciden volver al extranjero, a Londres y Edimburgo, donde compaginan trabajo (en el ámbito financiero) y formación. “Marketing, ventas, estrategia… Son los campos que siempre me han interesado, y aprendí cosas nuevas en el MBA que cursé en la Universidad de Edimburgo. Tras tres años allí, el frío molesta más, y echas de menos España, así que volvimos”. Año 2000; un perfil como el suyo era jamón de jabugo para las empresas. En Siemens Nixdorf pasó seis años cruciales en los que se empapa de tecnología y entra en contacto con industrias de múltiples sectores.

El Doctorado en Administración de Negocios por la Escuela de Negocios de la Universidad de Kingston, un tiempo como mentor en ESADE Barcelona y el Máster en Innovación de Deusto (que hoy dirige) provocan que ponga pie y medio fuera del ámbito de las multinacionales y que abra de par en par las puertas a una etapa nueva con la docencia como vocación tardía y con un afán que no esconde por acercarse a un tipo de compañía disruptiva, menos asentada pero con miras revolucionarias. En esta época conoce a Xabier Uribe-Etxebarria, fundador de Anboto y Sherpa. “Me doy cuenta de que el mundo estaba cambiando, y resulta que Xabi quería cambiarlo aún más”.

Hoy sigue como un colaborador de referencia para la compañía (con sede en Euskadi y Silicon Valley) que trajo novedades fundamentales a la Inteligencia Artificial, los asistentes virtuales o el Procesamiento del Lenguaje Natural, pero entonces, con González Bree al frente de la estrategia, consiguieron, entre otras cosas, alzarse como la mejor startup del mundo a juicio de la beautiful people del ecosistema emprendedor californiano en 2012. Inyectó una filosofía clara: hay que lanzar productos lo bastante buenos como para que el mercado entienda que eres capaz de hacerlo. Y hay que ser rápido. “Nos adelantamos a los demás en la aplicación de metodologías ágiles (scrum), lo que marcó definitivamente mi forma de entender los negocios”.

Tras varios coqueteos, en 2013 se incorpora definitivamente a Deusto como profesor. “Tengo un perfil que encaja bien con la docencia en la escuela de negocios; mi paso por la empresa hace que sintonice con los problemas de los ejecutivos. He pisado compañías grandes y pequeñas, ¡lo he sufrido en mis carnes!”, explica González Bree, que hasta hoy ha mantenido un diálogo directo con los responsables de multitud de empresas que han tenido que asumir el cambio no como una posibilidad, sino como una obligación. “La innovación la puedo explicar en diez minutos o en tres días, pero si lanzas algo y no llega a ningún sitio no es innovación, es más bien una invención”.

Un primer gran bloque, el aro por el que tienen que pasar las compañías que quieren competir tiene que ver con hacer proyectos innovadores. Metodologías para llevar a cabo con éxito estos procesos existen desde principios del siglo pasado. “Las grandes clásicas como IBM, Kodak, XEROX o la NASA cribaban ideas internas, y les iba bien, pero en los 80 se dan cuenta de que el mejor talento no está siempre en sus organizaciones. Empiezan a comprar innovación. En los últimos 5-10 años, y yendo a otro nivel de la open innovation, las grandes empresas perciben que lo mejor es trabajar en ecosistemas, junto a las startups, pues el objetivo nos es otro que lanzar con éxito productos y servicios”.

En este camino, el Master in Business Innovation de Deusto Business School, quita vendas y regula la vista de los alumnos. Nada es lo que era. “Una de las cosas a las que ayudamos es a entender que el mapa de los stakeholders ha cambiado, ya no se reduce a tu cadena de valor, ha ganado en complejidad. Vamos hacia un mundo en el que la innovación no se aplica como una herramienta que sacas de tu caja mágica, sino que tiene que ver con un conocimiento holístico de muchas cosas”, explica González Bree. De ahí pasan a buscar un desafío que merezca la pena, a localizar una solución ganadora entre muchas –“sin caer en el error de enamorarnos de nuestras ideas y descartar las de los otros”- a desarrollar un modelo de negocio sistémico y a intentar escalar. “Se trata de un viaje de cuatro esferas”.

Esta metodología la aplican a la medida de cada caso porque “no es lo mismo una empresa del rural extremeño que un emprendedor que quiere dar el salto a Londres con su startup”, y cuenta con el valor añadido de tres pilares de apoyo: dos o tres ejecutivos de alto nivel relacionados con la actividad del proyecto ejercen de mentores, profesores expertos (preferiblemente ajenos al curso) y consultores “que saben bien que esto va tan rápido, que o lo haces con una manera determinada o no conseguirás lo resultados esperados. Buscamos un enfoque completamente práctico, e incluso cuantificar resultados reales, aunque a veces sea complejo”, añade González Bree.

El otro mandamiento de la actual competitividad es conseguir que la innovación pasé a formar parte del ADN de la organización. “General Electrics, 3M… Muchas son centenarias, y se mantienen como disruptivas. Esto requiere de estrategia, estilos de liderazgo, procesos (conectados y en constante revisión), cultura y entornos de trabajo (no se trata de poner futbolines, o sí, pero pensando siempre en lo que necesito de verdad)”.

Para el profesor, hay organizaciones que han entendido bien las dos piezas y otras que no han entendido nada, y añade que en los próximos 10 años, el 40% de las empresas de Fortune 500 va a desaparecer. “Si nunca has hecho innovación, una buena forma es empezar con equipos multidisciplinares diversos que ataquen desafíos concretos al tiempo que hacen su trabajo. Eso suele provocar un efecto contagio y genera interés. Si eso tiene impacto real, si sale bien, ya es fantástico. Por eso es importante elaborar bien la lista de desafíos, y si no sabes hacerla deja que los expertos lo hagan. Si no sabes hacerlo bien la gente abandona ese ímpetu inicial por objetivos inabarcables y otras razones. Si tienes un plan de desafíos tendrás una organización innovadora, y habrá de ser un plan flexible, permeable a las oportunidades que surgen por el camino, y el camino es impredecible. Hay que consensuar el plan con la serendipia”, recomienda González Bree.

España

El clima, la luz, el color, nuestro afán por socializar… Elementos que para González Bree hacen que España pueda postularse a campeón mundial de la creatividad. Una socialización sobre la que las empresas empiezan a preguntarse cómo construir, intención que en demasiadas ocasiones choca paradójicamente con el ‘cerrojo’ organizativo de las compañías, jerárquico, “casi ingenieril”, en el que no se intercambia información ni entre departamentos ni entre compañeros. “Hace falta más comunicación; la innovación permite colaborar interna y externamente, y hay que buscar dentro de la empresa aquellos perfiles que ejerzan mejor el papel de conectores, una figura clave”.

Otro de los problemas que el responsable del máster detecta en el seno de parte de la empresa española tiene que ver con la generación de un caldo de cultivo que, provocado por la falta de una mirada amplia y de conjunto de la compañía, deriva en prejuicio, “y los sesgos son muy difíciles de eliminar”. Para evitarlo invita a crear “una cultura de múltiples puntos de vista dentro de una esfera de respeto mutuo entre los distintos niveles de la jerarquía” y señala que hoy, los líderes destacados son aquellos que, al tener “una visión completa de la jugada, generan confianza entre sus empleados”.

A nivel general, Paco González Bree considera que España dispone de buenas infraestructuras de I+D+i que hay “que aprovechar al máximo; por lo que necesitan de una buena auditoría que determine cómo usarlas y cómo conectarlas”. “En los últimos 10 años España lo ha hecho bien en competitividad porque, o las empresas han desaparecido o han espabilado, y espabilar es ser más eficiente e incrementar las ventas internacionalizando. Se han organizado mejor, igual que las familias”.

Pero el profesor lamenta que la inversión en innovación haya sido pequeña en este tiempo. “Que hayamos sido competitivos 10 años no significa que no nos tengamos que poner las pilas, porque lo que está por venir no lo hemos visto nunca. Vamos hacia la convergencia tecnológica y a una revolución que impacta a nivel sociedad. Las potencias que se estén preparando mejor para afrontar los cambios podrán crecer más rápido. Alemania ha apostado por la industria. En España, en lo últimos 30 años, hemos ido hacia servicios; en nuestro modelo de negocio tenemos que encontrar esas cosas que podemos hacer muy bien y aprovechar las oportunidades que están por venir”.

Educación

Recibir conocimientos, memorizarlos, examinarse, recibir un título… La educación en su formato cadena de montaje está muerta, o debería. El Foro Económico Mundial ha elaborado una lista de nuevas competencias que será imprescindible dominar encabezada por la resolución de problemas complejos, el pensamiento crítico y la creatividad. “Creo que cada uno tiene que configurar su propio mix formado por procesos de aprendizaje más largos y complejos, por una base importante de cultura general, por conocimientos más de usar y tirar vinculados a las tendencias tecnológicas que cambian a diario y por el desarrollo de aquello que sabemos hacer con el afán de llevar la especialización al máximo nivel”, explica González Bree, que invita a la auto exigencia y a que nos preguntemos de vez en cuando: ¿Qué puedo hacer desde mi conocimiento por mejorar la vida de los demás?”.

El Arte

Tras muchos años de sequía, y raíz de pasar unos días en Florencia, González Bree volvió a sentir el gusanillo de la inspiración; un primer impulso que no fue ímpetu hasta dos años después, cuando sus collages que mezclan fotografías urbanas y paisajes imposibles con personajes de la ciencia ficción, robots o naves espaciales empezaron a ilustrar sus propios textos sobre management, primero en un blog abierto por González Bree y más tarde en Cinco Días y en El Mundo (pronto verá la luz un libro que reúne sus colaboraciones en este diario)

“Sin darme cuenta, en los últimos tres años he conseguido que mi arte entre en mi trabajo. ¿Con qué efectos? Poco a poco han mejorado los collages, y he logrado exponer en Madrid, Londres y Ámsterdam. Mi pasión, por el hecho de estar haciendo algo con ella, está empezando a tener efectos colaterales, y me hace muy feliz”, concluye González Bree.

Congreso IA

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