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De los aproximadamente 200.000 millones de euros que la industria del café genera al año, solo el 10% va a parar a quienes lo cultivan en origen. En Colombia este producto ha sido la principal actividad productiva agrícola. Solo en el último año ha vinculado a más de 560.000 familias campesinas que han trabajado este producto en más de 900.000 hectáreas a lo largo de las estribaciones de las tres cordilleras andinas.

Analizándolo con los datos en la mano, el sector vive un buen momento en el país. Ha generado alrededor de 4 millones de empleos directos y una de sus regiones punteras, el Cauca, presenta unas condiciones de suelo, temperatura y altitud sobre el nivel del mar que en la producción de café posibilitan la obtención de un producto único. Sus frutos gozan de mayor densidad y son capaces de encapsular más fragancias, aromas y sabores determinantes para los atributos de acidez, dulzor y suavidad de la bebida. De hecho, el café del Cauca es conocido por su sabor dulce y su aroma acaramelado.

La otra cara de la moneda –la olvidada, generalmente– presenta una realidad muy distinta. La región ha tenido una situación complicada debido a la fuerte presencia de grupos guerrilleros en este territorio desde 1954, desde las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) o el Ejército de Liberación Nacional (ELN), hasta el Ejército Popular de Liberación (EPL). En este desagradable capítulo de la historia también están ellas, las denominadas mujeres AMUCC.

Una de las mujeres pertenecientes a la Asociación de Mujeres Caficultoras del Departamento del Cauca (AMUCC) junto a su hijo de camino al trabajo.

Indígenas, afrocolombianas y mestizas amas de casa y cabeza de familia, la gran mayoría son viudas por causa del conflicto armado en Colombia. Se dedican a la producción de café de manera rudimentaria en pequeñas fincas con el fin de generar ingresos económicos para el sostenimiento de sus hogares. "Su vida es la de tantas otras mujeres luchadoras que están en la sombra intentando tener una vida mejor", cuenta Ricardo Oteros, director general de Supracafé.

Como ya adelantó Innovaspain, la empresa que dirige está inmersa en un proyecto para ayudar a este colectivo de mujeres. Pero no es algo nuevo. "Ya son 20 años trabajando con estas mujeres", valora Oteros. La historia se remonta a 1999, cuando un pequeño grupo de mujeres afectadas por el conflicto armado pidió ayuda a Supracafé a través de la cooperativa de caficultores del Cauca para convertirse en caficultoras. Este fue el germen de la Asociación de Mujeres Caficultoras del Departamento del Cauca (AMUCC). Con su ayuda y con la de Expocafé, compañía exportadora de las cooperativas de caficultores de Colombia, han ido creciendo en este difícil entorno que, como dice Oteros, "paradójicamente es visualmente un paraíso, pero lleno de dificultades".

Mujer AMUCC cultivando café en uno de los cafetales del Cauca.

Hoy, la cooperativa la forman más de 200 mujeres. Su principal actividad consiste en la producción y comercialización de cafés especiales de alta calidad, certificados en el año 2010 con sello de Comercio Justo FAIRTRADE y de producción orgánica para mercados que conlleven mejores precios. Su presidenta, Fabiola Tombé, es consciente de la importancia de seguir liderando la producción de café premium, 100% trazable y ecológico.

Los primeros frutos ya se están cosechando. A principios de octubre de 2019, su café marca AMUCC comercializado por Supracafé se podía degustar en el Hotel Inglés de Madrid, abriéndose así las puertas al mercado de restauración español, país donde también están representadas en el Espacio de la Biosfera de El Corte Inglés. "Fabiola y el resto de estas mujeres están consiguiendo lo más difícil: controlar el café desde el cafetal", aplaude Oteros, aunque reconoce que "en la parte de la producción, el café está 70 años por detrás de otra bebida con gran trabajo a sus espaldas, como es el vino".

Café de la marca AMUCC comercializado por la empresa española Supracafé.

De zona conflictiva a punto de innovación

En la meseta de Popayán, departamento del Cauca, Supracafé cuenta con fincas propias convertidas en estaciones de validación tecnológica, en alturas que van desde los 1.700 a los 1.900 metros sobre el nivel del mar. A través de la innovación se están validando mas de 200 variedades de café arábica y produciendo microlotes de alta calidad y trazabilidad.

La Hacienda de Supracafé, localizada en la zona de cultivos de café del proyecto con la Asociación de las Mujeres del Cauca, se ha convertido en un espacio clave en la elaboración del café y el desarrollo personal y profesional de las mujeres AMUCC. La zona fue en su día especialmente castigado por la guerrilla y los cultivos del narcotráfico. En la actualidad está declarada de interés especial por todos los organismos internacionales y considerado espacio prioritario para los acuerdos de paz y sustitución de cultivos ilícitos.

Su arquitectura colonial, el bello entorno de cafetales y, sobre todo, su paz garantizan una estancia confortable para las cultivadoras de café. "Lo que en un principio era una casa de campo de una zona peligrosa ahora es un hotel boutique", celebra Ricardo Oteros respecto a una de las contribuciones "más satisfactorias" de Supracafé a la región del Cauca.

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