Miguel Luengo-Oroz, científico del Global Pulse de Naciones Unidas

"En el campo del Big Data, España juega en Champions League"

Miguel Luengo-Oroz

Utilizar un conocimiento adquirido a través de los años para hacer el bien común no debería ser algo tan anormal, y sin embargo lo es. Miguel Luengo-Oroz, científico de datos del programa Global Pulse de Naciones Unidas, fundador de MalariaSpot.org y asturiano (no necesariamente por este orden), lo hace. A través del programa de la ONU realiza un bien público ayudando a diversas organizaciones internacionales y países a utilizar el Big Data para temas de desarrollo sostenible, es decir: cualquier cuestión que tenga que ver con la salud pública, emergencias y desastres naturales, seguridad alimentaria o agricultura, entre otras.

En un despacho de la Fundación Areces, Luengo-Oroz explica a innovaspain.com el tipo de proyectos que realizan, como por ejemplo, la propagación del virus del Zika. “Analizamos dónde puede haber lugares de riesgo y hacemos modelos de combinación: sitios donde vive el mosquito, zonas con la temperatura idónea para su expansión, tipo de territorios donde viven las personas afectadas, etcétera. Lo vemos a través de distintos procesos, como con imágenes por satélite, para observar la migración de la gente afectada”. Es como una aplicación de salud relacionada con el cambio climático, y a la vez relacionada con la salud pública. Con todos esos datos, crean modelos de los lugares donde puede encontrarse el virus y avisar a los organismos públicos de la zona presuntamente afectada.

Utilizan también otro tipo de técnicas, como observar las redes sociales de Indonesia para analizar la percepción de la población sobre la inmunización. El científico asegura que pudieron comprar los millones de niños que no se vacunan por falsos rumores, un hecho que, curiosamente, sucede en nuestro país, aunque no en una escala tan grande. “Descubrimos esos rumores juntando a una serie de personas para preguntarles, aunque también utilizamos redes sociales públicas, como Twitter. En Indonesia, todos los días hay mil mensajes que hablan de las vacunas o de algo más”, explica. Si ese ‘algo más’ es un rumor infundado, desde Global Pulsa lo contrarrestan con campañas de comunicación y concienciación.

Ayudan en catástrofes naturales (en un terremoto pueden estimar el número de personas que hay en diferentes partes del país para localizarlos, darles comida, etcétera) pero siempre hay una sombra que se cierne sobre cualquier tema relacionado con datos e información: la privacidad. “Nosotros nunca trabajamos con datos individuales, esto es muy importante. Como hablamos de políticas públicas, los datos están siempre anonimizados y agregados”, asegura. Esto significa que cuando hablan de números estimados de personas que utilizan el móvil después de un terremoto, informan sobre las cifras de números de móviles que había, por ejemplo, en Katmandú. “Hacemos esto de tal manera que el riesgo de identificar a una persona individual sea mínimo, o sea cero”.

Sobre el tema de la privacidad, Luengo-Oroz afirma que “siempre hay individuos que quieren hacer el mal, no sabes cómo pararlos, como ocurre con el terrorismo. Los datos pueden tener valor comercial (o no) o servir para amenazas”. Para hablar de este tema, recomienda un libro llamado Future Crimes, de Marc Goodman, donde se habla de los futuros peligros, de la parte negativa. “Hay ideas sobre cómo se podría hackear el sistema y hacer el mal pero, en principio, nosotros trabajamos para hacer el bien y para minimizar los riesgos que el mal puede hacer con nuestros datos”, destaca.

El científico asturiano cree que nos encontramos en un punto de inflexión, en una era a la que llama “la Revolución de los Datos”. Lo define como un nuevo petróleo (“aunque sea una energía verde que nos ayude a tomar decisiones en el desarrollo sostenible”, sostiene) y piensa que España tendrá mucho que ver con esta nueva etapa de la humanidad. “Es interesante el caso de España. Este país tiene muy buena cantera, ya que hay individuos trabajando en organismos internacionales como el Banco Mundial o en Global Pulse mismo. El científico Esteban Moro, los jóvenes que trabajan en el INE… Actualmente, en el campo del Big Data, España juega en Champions League”.

Por otro lado, se lamenta del estado de la educación en España: “Hace falta más educación. Hace falta que nuestros hijos entiendan que cuando escribes en Facebook es como hacerlo público en la calle. Tenemos que enseñar los límites de la tecnología, y todavía no hay suficiente información sobre ello, sobre los usos que haces de Internet”. Es curioso que haya mucha información para unas cosas y tan poca para otras, aunque traten el mismo tema. Por ello, Luengo-Oroz defiende que tenemos que ser “más responsables, y tenemos que tener mucho cuidado para que el sistema no nos lleve a un sitio donde los datos tengan un valor económico. Los ciudadanos todavía no tenemos un concepto claro de lo que se hace con nuestros datos, algunas empresas pioneras ya monetizan nuestros dato. Como he dicho antes, se nota que estamos ante una etapa de transición”.

En Global Pulse suelen trabajar en colaboración con organismos internacionales y con gobiernos para ver cómo pueden innovar. Su máxima premisa es innovar para hacer el bien: “Llevamos más de cinco años trabajando en Big Data para temas de desarrollo y en los últimos años esto ha explotado. Está en todos los medios, en todos los sitios y nos sentimos orgullosos porque ya no solo se utiliza para el tema comercial sino para el tema Big Data for Good, de datos para el bien de la humanidad. Hemos formado parte de ese empuje, de poner a las personas ante todo. Hay grandes científicos que les encantaría trabajar para el bien común y, para nosotros, poder competir con todas las firmas del mundo para traer talento es espectacular”. Ese es su pasado y su presente, pero ¿su futuro? “El futuro pinta verde, espero”, comenta entre risas.

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