La innovación inunda la literatura

Premio Know Square

La innovación como locomotora del cambio económico y social ha irrumpido en la literatura que investiga los fenómenos que vivimos en la actualidad. Lo demuestra el hecho de que buena parte de los premios que inundan el mundo en estas dos materias hablen de relación causa-efecto que ha producido la coincidencia en el tiempo de la masiva utilización de los avances tecnológicos. En España, por ejemplo, sirve de ejemplo el Premio Know Square al Mejor Libro de Empresa que, en su sexta edición, ha reunido como finalistas a 10 libros que tienen mucho que ver con el momento en que se vive, visto desde diferentes ángulos.

Incluso el libro ganador, que habla de un tema eterno como es el diálogo viene de perlas para transitar por estas épocas convulsas e inciertas. “Negociar lo imposible”, del profesor de Harvard Business School Deepak Malhotra es un relato más que recomendable, imprescindible, para abordar situaciones empresariales en épocas de un cambio tan original como el que estamos viviendo. No es nuevo, pero recordar los matices es verdaderamente importante cuando las empresas deben cambiar sus relaciones internas y externas. Los tiempos cambian y tenemos que negociar el futuro. Ni más ni menos

Entre los 10 finalistas había varios en esta línea como “Todo lo que he aprendido con la psicología económica”, de Richard H. Thaler, “Cómo tomamos decisiones”, de Mathew Wilcox, “Homo Deus”, de Yubal Noah Harari o “Pensamiento caja negra”, de Mathew Syed , que abordan como tratamos de acomodar las formas de la empresa, y en la empresa, al efecto de las innovaciones y los cambios de negocios que, inevitablemente se están produciendo. Es paradigmático, para el escéptico, que de las diez primeras del mundo de hace diez años, solo queda una, que es la petrolera Exxon, en este decálogo. El resto, todas están ligadas a las nuevas tecnologías e innovaciones varias.

Por eso el resto de los libros finalistas abordan directamente el tema: “Organizaciones exponenciales”, “El auge de los robots”, “La empresa colaborativa”, “Small Data” o “Alibaba y Jack Ma”, son todos libros descriptivos del profundo impacto producido y, a mi entender, son de esencial lectura para cualquier directivo. Pero no eran los únicos. A ellos sumaría “La reinvención del capitalismo”, de Ramón Casilda y “El selfie de Galileo”, de Carlos Elías, “Revolución Mobile”, de Roberto Brognara, por reflejar también esa dicotomía entre la forma y el fondo, y otros que he citado con anterioridad en el blog como los de Nacho Villot y Silvia Leal, por ejemplo. Es evidente que no hay marcha atrás. La innovación se ha tornado en el eje que define una época. Es la nueva Revolución Industrial y tenemos que estar al día. Por eso recomiendo leer.

Paralelamente, el jurado también elige a una persona o institución para premiarla por su labor divulgativa ejemplar. Todos los premiados de estos años tienen relación con estos cambios que vivimos pero el de este año, que ha recaído sobre la filósofa Adela Cortina, es relevante por el tema en que es una experta enseñante y escritora de libros y artículos: la ética. Su intervención, que fue muy relevante, tuvo mucho que ver con la innovación como resultado de la enseñanza y la cultura. El cambio tiene mucho que ver con un nuevo concepto de empresa y de economía en general y por eso quiero terminar con una frase suya: “La ética es rentable para las empresas a medio y largo plazo”. Creo que habrá que tenerlo en cuenta en momentos de innovaciones vertiginosas.

(*) Elías Ramos es miembro del Jurado de los Premios Know Square al Mejor Libro de Empresa

1 Comentario

  1. Al fin y al cabo la literatura se fundamenta de hecho en una mezcla variable entre lo real y lo fantástico, en una comunión entre dos espacios opuestos, de tal forma que como un acoplamiento perfecto en la mente del escritor, ambos elementos se fusionan para formar un todo. El resultado es que un autor crea y recrea su propio espacio donde se mueve, donde respira, y en donde se siente a gusto con sus personajes y sus obsesiones. El literato es en cierto modo esclavo de su pasado, de sus vivencias buenas, como sobre todo de las malas, de sus anhelos, de sus carencias e incluso, como no… de sus ilusiones.

    Creo que para comprender la realidad, cuestión esta harto complicada, dado que cada uno tiene la suya propia y cada cual defiende lo suyo con sus argumentos, debemos pues construirla de alguna manera, otorgar carta de realidad a lo que es la irrealidad, desarrollando un modelo admitido por nosotros mismos, en el que vivimos y entendemos, es decir en el que estemos a gusto para poder crear.

    La literatura es un arte como medio de expresión, es un texto tanto hablado como escrito, que puede ser verdad o ficción, o mezcla de los dos… que sirve para reflejar las ideas o sentimientos de un autor, es decir, es el reflejo de un pueblo que manifiesta su cultura a través de las letras. Puede ser autográfica o inventada. Con la literatura se transmite una enseñanza, y se hace reflexionar a la gente que la lee o escucha, de cosas que le afectan directa o indirectamente, o como un simple entretenimiento.

    Un intelectual analiza la realidad, hasta la interpreta según sus pensamientos, ideologías y creencias, mientras que un escritor, un literato, lo que hace es algo más, siente la realidad, se emociona con ella y hasta la inventa o la reinventa.

    Coger una hoja de papel en blanco, o un programa de edición cualquiera, y sin elementos accesorios de nada, escribir una frase, un párrafo, una poesía, un cuento, una novela, un ensayo, o simplemente la letra de una canción, es algo apoteósico, es como sentirse un pequeño dios creador, que con tus manos escribiendo y con tu cerebro, sacas algo prodigioso como si fuera sencillo. Muy, pero que muy escabroso de hacer, pero el genio lo realiza sin afectación, como si fuese sencillo y como si no importara nada hacerlo, sin parecer esforzarse, porque le sale de dentro en un continuo fluir mirífico.

    En suma, saco a relucir con mis reflexiones la hipocresía social, pongo a la palestra la falsedad que es como una estrategia defensiva generalizada y consciente de la gente por un recelo temeroso, como una capa que envuelve las convenciones sociales y que lo tapa todo. Ser hipócrita es como una especie de guión no escrito producido por la histeria colectiva, que usan las gentes para protegerse de su impotencia y anestesiar su dolor ante un sistema que les explota, subyuga y oprime, debido al fariseísmo imperante que actúa como una droga con la que se chuta el personal para dar una apariencia de normalidad en su vida rutinaria, esa es la gran tragedia de la sociedad. No sólo me conciernen los hechos tal y como se producen, que son los eslabones consecutivos enlazados por el destino, sino el modo en que las personas reaccionan ante ellos para sacar sus conclusiones de los acontecimientos.

    Escribir es como contar las historias ya escritas por otros, todo se repite con diferentes nombres y distintos lugares y tiempos, pero dando tu toque muy personal, tu enfoque, y tu visión íntima, eso sí, con tus propias palabras, y con tus experiencias, contando pensamientos que no crees saber pero que en realidad los sabes al ponerte a redactarlos, porque ya todo está descubierto, y ha sido contado por alguien antes, pero a tu manera.

    ARTURO KORTÁZAR AZPILIKUETA MARTIKORENA ©

Dejar una respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here