Beatriz Magro (izquierda) y Nuria Morales, fundadoras de Komvida. (Imagen: Komvida).
Beatriz Magro (izquierda) y Nuria Morales, fundadoras de Komvida. (Imagen: Komvida).

Amigas desde la infancia, Beatriz Magro y Nuria Morales son las artífices de Komvida, la startup extremeña (ambas nacieron en Fregenal de la Sierra, Badajoz) que comercializa kombucha. La bebida saludable, que empieza a ganar adeptos en España es una mezcla de té fermentado, un probiótico natural elaborado a base de microorganismos vivos (scoby), té verde ecológico , azúcar de caña ecológica y agua.

Antes de ejercer su rol actual, ambas emprendedoras tomaron caminos distintos. Morales es ingeniera química y Magro estudió traducción e interpretación aunque orientó su carrera hacia el marketing y la comunicación. En un viaje a Estados Unidos descubrió la kombucha. “Enseguida supe que quería llevarla a España. Se lo propuse a Nuria y aceptó el reto. Encontramos algo que aportar a la sociedad y por lo que luchar con verdadero sentido”, explica Beatriz Magro.

El principio

Con Magro inmersa en distintos viajes cuando salta la chispa de la idea, la primera intentona de dar con la fórmula idónea de la bebida la encaran su madre y Nuria Morales. “Elaboraron litros y litros de kombucha en casa. En parte desconocían si lo estaban haciendo bien o mal. En España no había nadie con la experiencia suficiente para asesorarlas”.

El paso previo definitivo lo dan Magro y Morales juntas. Hicieron las maletas esta vez con un mismo destino. En California aprenden de maestros como Hanna Crum y consiguen la mezcla que hoy llena las botellas de Komvida. En marzo de 2017 constituyeron la empresa y en mayo salieron al mercado. “Encontrar financiación fue difícil. Hemos salido adelante con empeño y sacrificio”.

En 2018 empiezan a crecer. “Aún hoy nos cuesta creer hasta dónde hemos llegado”, apunta Magro. Komvida tiene una fábrica propia en el pueblo natal de las jóvenes y una oficina en Madrid en la que están integrados los departamentos de marketing y ventas. Dan empleo directo a 21 trabajadores, en su mayoría mujeres, 15 de ellas en la fábrica.

Del pueblo al mercado internacional

La empresa aboga por la producción sostenible. “Elaboramos kombucha de modo artesanal, respetando los valores en los que creemos. Sus  ingredientes son 100 % naturales, no se pasteuriza, no tiene ni gas ni azúcares añadidos, cuenta con el sello europeo de producto ecológico y se envasa en vidrio reciclable”. Con esta base han hecho llegar la bebida a España, Portugal, Estados Unidos y Panamá. “En breve estaremos en todo el mundo. ¡Nos sentimos imparables!, afirma Magro.

“La fábrica es un no parar y donde verdaderamente sucede la magia de Komvida”, dice Magro, sobre el espacio donde las mujeres de la empresa “cuidan, producen, embotellan, etiquetan y envían el producto a todos los puntos de España y parte del extranjero". “Allí Nuria se mueve como pez en el agua. Ella es quien reajusta la producción constantemente para mantener el equilibrio. Además es la responsable de investigar y testar nuevos sabores; organiza pedidos y compras o negocia con los productores, en su mayoría locales”.

Beatriz Magro. (Imagen: Komvida)

Y es que en su ánimo está apoyar la economía de su región. También “que las mujeres tengan las mismas oportunidades que los hombres", especialmente en una zona rural como la que las vio crecer. "Nos preocupan las personas, la sociedad y el medioambiente”. Beatriz Magro afirma orgullosa que su historia tiene algo del misticismo de garaje de los gurús tecnológicos californianos. “Podríamos haber empezado en Madrid, todo sería más fácil, pero lo hicimos en el desván de una casa de pueblo, y aquí queremos seguir”.

La emprendedora no duda en animar a otros a dar el paso. “La clave es transformar los sentimientos negativos –miedo, incertidumbre- en aprendizaje y no dejar nunca de creer. Ahí nunca hemos flaqueado”.  Magro cree que también ha jugado a su favor ser “muy echadas para adelante”.  

La bebida del futuro

La kombucha ha llegado a facturar 800 millones en EE.UU. “Las previsiones apuntan a que en los próximos años multiplicará por seis su mercado. Si la bebida milenaria y saludable tiene allí éxito, ¿por qué no en España?, argumenta la cofundadora de Komvida. “Sabíamos que aunque en el mercado español ya existían bebidas orgánicas y naturales como alternativa a los refrescos azucarados, aún quedaba mucho por explorar. La gente empieza a preguntarse qué intereses hay detrás de las grandes empresas de alimentación. Desgraciadamente, durante mucho tiempo los factores económicos han pesado más que la salud de los ciudadanos”.

En 2020 sus planes de desarrollo estarán dirigidos fundamentalmente al canal Horeca. "La hostelería es la plataforma ideal para dar a conocer una nueva categoría. A veces el consumidor se queda con lo malo conocido porque no encuentra las alternativas que busca. En un mercado como el español, bares y cafeterías son un aliado para ayudar al consumidor a descubrir nuevas opciones. Queremos estar al alcance de todos y expandirnos por todo el mundo, empezando por cada rincón de España”, concluye Magro.

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