Inteligencia organizacional jesus cabañas

La transformación digital sigue siendo uno de los procesos clave en la estrategia de muchas empresas, puesto que permite mejorar la productividad y el rendimiento. Sin embargo, estos resultados por sí mismos no son suficientes como para que las organizaciones obtengan ventaja competitiva, o al menos una ventaja estratégica que sea extremadamente difícil de replicar por la competencia.

Este cambio en el ámbito empresarial depende en gran medida de la denominada inteligencia organizacional, es decir, de la capacidad de una organización para extraer el máximo valor de los datos a los que tiene acceso. Es por tanto imprescindible que las organizaciones tracen un plan sobre cómo pretenden cambiar la manera en la que recopilan y utilizan todo ese conocimiento, el cual deberá estar enmarcado junto con distintas iniciativas en transformación digital.

De acuerdo al informe Inteligencia Organizacional 2020, el 35% de las organizaciones ni siquiera tiene todavía un plan de transformación, pese a que casi la mitad (44%) reconoce que esto aportaría bastantes mejoras a su productividad. Si no se da este primer paso, es prácticamente imposible desarrollar una inteligencia organizacional en la empresa. A tenor de estos datos, cabe preguntarse si las empresas son conscientes de los beneficios que conlleva la transformación digital y si están teniendo éxito a la hora de enfrentarse a esta tarea. Pero en caso de que no sea así, ¿qué están haciendo mal?

Impulsores de la transformación digital

Otra de las conclusiones de este estudio es que para más del 50% de las organizaciones consultadas, el objetivo final de la transformación digital sería hacer crecer a la empresa, o bien mantener su competitividad. Como factor importante estaría el hecho de que los profesionales de la organización sean capaces de acceder de manera rápida a información fiable y verificada, ya que esto repercutiría en una mejor experiencia y fidelización de los usuarios, conseguir nuevos clientes y poder abrirse a nuevos mercados.

Una buena motivación  de los trabajadores conduce a una buena experiencia de cliente. Así se desprende de otro estudio sobre el tema en el que se indica que las organizaciones donde los empleados se sienten más empoderados y motivados reportan el triple en rendimiento de activos y el doble en rentabilidad de ventas.

Conectarse digitalmente nunca había sido tan importante y, aunque pueda parecer algo sencillo, para el 86% de los responsables de la toma de decisiones empresariales y de TI en Europa supone un auténtico reto gestionar la información de sus respectivas empresas. Lo cierto es que no es nada sencillo tener éxito en transformación digital, y cada organización alcanza este objetivo de distinta manera. Esto se debe a que la transformación digital necesita tener un alcance estratégico y, a la vez, operativo. Además, no basta solo con digitalizar los procesos existentes, aunque esto proporcione una eficiencia inmediata de los mismos.  

Los actuales desafíos

El mundo de los negocios es bastante complejo. Cada día en las organizaciones los empleados interactúan con clientes, socios, proveedores y otros profesionales para conseguir los objetivos de negocio y mejorar la rentabilidad empresarial. Todas estas relaciones generan cantidades masivas de datos cuya gestión puede resultar el mayor desafío al que hoy en día se enfrentan las empresas.

Antes de abordar el reto de los datos, conviene analizar a la propia organización: ¿está compuesta por productos, procedimientos, empleados, centros de coste o beneficio y tareas? Si la respuesta es afirmativa, entonces puede que se necesite un cambio de perspectiva que deje de considerar estos elementos por separado y que pasen a formar parte de un sistema interconectado único, con el objetivo de impulsar cambios en lo operativo y en lo estratégico y así desarrollar mayor ventaja competitiva.

Cuando hay silos de información, no es posible desarrollar todo el potencial de los datos. Sin un cambio de mentalidad que permita romper estos silos, las organizaciones que comiencen su viaje hacia la transformación digital probablemente serán incapaces de conseguir que sus esfuerzos por transformar el negocio resulten efectivos.

Los obstáculos en el camino

Para las empresas que están empezando su viaje hacia la transformación digital, la gestión de información supone un importante obstáculo a superar. La mayoría de empresas en Europa se enfrenta diariamente a este reto, pero ¿debería ser tan problemática la gestión de la información?

Esto es así básicamente porque la mayoría de las tecnologías digitales tiene el foco en mejorar la eficiencia y la privacidad con el cliente. Sin embargo, es igual de importante gestionar la información correctamente, ya que, cuando esto no se tiene en cuenta, los resultados negativos afectan a todos los niveles de la organización. Si los profesionales no tienen a mano información clave y no pueden compartirla, aumentan las ineficiencias entre organizaciones: surgen dificultades en los departamentos de recursos humanos, los clientes reciben un servicio deficiente, se producen errores en los procesos y las organizaciones no consiguen mejorar esa pretendida eficiencia, lo que a la larga termina en unos menores ingresos afectando a la rentabilidad.  

Tener procesos deficientes, flujos de trabajo ineficaces o problemas de gestión de la información no es algo nuevo. Los líderes empresariales se enfrentan a estos retos todos los días. Pero para muchos de ellos este status quo se mantiene en el tiempo y acaba siendo un obstáculo importante a la hora de conseguir una transformación digital y empresarial exitosa.

El valor del conocimiento

Si una organización se encuentra estancada en su viaje hacia la transformación digital, no tiene por qué significar que le falte una tecnología en particular que aporte velocidad o innovación. Lo que suele pasar más a menudo, independientemente de la etapa de transformación en la que esté, es que necesite inteligencia organizacional. Cada paso en este viaje depende de conocimientos y procesos de distintas partes de la organización sobre los que extraer el máximo valor posible.

La inteligencia organizacional es la capacidad de una organización para sacar provecho a partir de los datos. Esto permite crear vías de conocimiento flexibles que aporten valor en cada etapa de la transformación digital a cada empleado. Una organización inteligente es aquella que consigue poner en común distintas áreas de conocimiento con las que poder adquirir más información y capacidad para adaptarse estratégicamente a su entorno o mercado.

Un buen punto de partida sería definir el objetivo principal y preguntarse en qué beneficiaría a la organización disponer de su información fiable y de manera organizada. Y, a partir de ahí, hacerse las siguientes preguntas: ¿Hay procesos innecesariamente complejos? ¿De qué forma se puede involucrar mejor a los clientes y compartir el conocimiento? ¿Está costando dinero la lentitud en la toma de decisiones?

Todo comienza con un correcto manejo de la información

Es muy significativo ver en este informe Inteligencia Organizacional 2020 cómo las organizaciones que aún no han emprendido su viaje hacia la digitalización tienen un 10% más de archivos en papel almacenados. Los procesos en este formato, así como el duplicado de registros tanto en sistemas digitales como en físico, agravan la complejidad del flujo de información. Esto frena a las empresas con bastante frecuencia, especialmente a las que todavía no han abordado este proceso de cambio.

Los problemas derivados de los procedimientos en papel, la falta de conocimiento en las empresas acerca de por dónde empezar, así como otros desafíos en la gestión de información, pueden convertir la transformación digital en algo realmente inalcanzable para muchas organizaciones. No obstante, si se toma un enfoque adecuado de la misma y se dan los primeros pasos con una visión de futuro, la inteligencia organizacional puede convertirse en el mejor aliado para avanzar en la transformación digital. Los distintos departamentos de una organización pasarían entonces a formar parte de un sistema, conectados a través de flujos de datos flexibles que proporcionen un conocimiento sólido y lleven a tomar decisiones seguras y transformadoras en las empresas.  

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