Impresión 3D coronavirus Covid-19
La Universidad de Salamanca fabrica material sanitario, como pantallas de protección, con impresoras 3D.

Las tres entidades, el Consorci de la Zona Franca (CZFB), HP y el Centro Tecnológico Leitat, no solo comparten cierta proximidad geográfica. Coinciden también en su interés por la impresión 3D, lo que ahora, en plena crisis por el coronavirus, les ha llevado a unir fuerzas para diseñar conjuntamente un respirador que se puede fabricar a través de esta tecnología.

A ellos se unen el Consorci Sanitari de Terrassa (CST) y el Hospital Parc Taulí de Sabadell, además de la Fundación Cares, una entidad centrada en las inserción laboral de personas con discapacidad que les ayuda con el montaje del aparato y su empaquetado. También cuentan con el ofrecimiento de Correos para llevarlo a cualquier lugar del territorio nacional. Y a todo esto se añade la participación de las empresas Airbus y Navantia en la fabricación de piezas con sus impresoras 3D.

El CZFB y Leitat impulsan un hub público-privado de impresión 3D para la producción de respiradores.

Es un ejemplo, uno de muchos, de las alianzas que se van configurando para combatir el Covid-19. Y también es una muestra más de cómo la tecnología se ha convertido en nuestra mejor aliada en esta “guerra”, en donde la rapidez, flexibilidad y bajo de coste de la impresión 3D va ganando enteros por momentos.

Acelerando pasos

El respirador en cuestión está compuesto por 30 o 40 piezas que solo hay que montar “como si se tratara de un mueble de Ikea”, afirma Pere Navarro, delegado especial del Estado en el Consorci de la Zona Franca de Barcelona. La fabricación empezó el lunes, con un ritmo inicial de 50 unidades diarias, pero se espera acabar la semanas multiplicando por seis esta cantidad.

“Todo esto, si estuviéramos en una época normal, duraría probablemente meses organizarlo y obtener las homologaciones, y lo hemos hecho en días, por no decir en horas, porque todo el mundo está colaborando con la mejor de las voluntades y la máxima eficiencia y compromiso”, añade Navarro.

Se trata de un respirador de campaña, llamado Leitat 1, simplificado al máximo con el fin de poder desarrollar un dispositivo médico robusto, de utilidad y de la menor complejidad posible, facilitando así su producción y ensamblaje. El diseño ha sido realizado por el ingeniero senior de Leitat Magí Galindo y ha sido validado médicamente por el doctor Lluís Blanch, director de Innovación del Hospital Parc Taulí de Sabadell, experto en ventilación mecánica.

Respirador Leitat 1.

Paralelamente, n grupo de empresas e instituciones también lideradas por la alianza entre el CZFB y Leitat ha arrancado este lunes con la producción de bifurcadores impresos en 3D que permitirán dar accesibilidad a más de un paciente afectado por el coronavirus, con un único respirador. De hecho, se ha habilitado un correo específico, proposals@dfactorybcn.org, para recibir todas las propuestas y diseños ideados para ayudar a frenar el contagio masivo del coronavirus.

En los FAB-LAB de la USAL

En la misma línea, investigadores de la Universidad de Salamanca (USAL), de forma conjunta con el Hospital Clínico de esta ciudad, han diseñado un modelo de visera antisalpicaduras de metacrilato que están fabricando en sus centros FAB-LAB para abastecer al sector sanitario.

“Tenemos dos modelos, uno que se está haciendo en 3D pero con un proceso muy lento (unos 90 minutos por cada par) y otro que lo hacemos con una máquina cortadora a través de tecnología láser que nos permite acelerar el proceso multiplicándolo por 30”, afirma Gabriel Villarrubia, profesor de la USAL.

Gabriel Villarrubia, profesor de la USAL, con algunas de las pantallas de protección fabricadas con impresoras 3D.

También señala que uno de los problemas que se están registrando con estas mascarillas protectoras de “fabricación casera” es que suelen utilizar un acetato de tamaño A4 “que en determinadas unidades, como por ejemplo la UCI, no es suficiente porque no tapa toda la cara y puede haber contaminación por los laterales”. Por eso también fabrican un modelo especial para estos casos donde se requiere más seguridad.

Altísima demanda

Trabajan 24 horas al día y no dan abasto. “Hemos suministrado 275 pantallas al Hospital de Salamanca el primer día; ayer [por el lunes] salieron otras 80 de máxima seguridad, 100 para el hospital de Ávila y 60 para Béjar; hoy salen 150 para Palencia… y ahora mismo nos acaban de hacer un pedido de mil unidades desde la Gerencia Territorial de Salud de Salamanca”, señala el investigador. 

Tienen materia prima, pero están en conversaciones con la Subdelegación del Gobierno y la Junta de Castilla y León para intentar conseguir recursos que les permitan intensificar la producción. Actualmente en el FAB-LAB de la USAL cuentan con unas 15 impresoras 3D y una máquina cortador por láser.

Hay que señalar en este sentido que la Asociación Española de Normalización (UNE) ofrece gratuitamente una veintena de normas técnicas que indican procesos para la fabricación de equipos de protección para uso de los sanitarios como ropa, mascarillas o guantes. De esta forma se facilita su producción en las mejores condiciones para hacer frente a la emergencia sanitaria provocada por el Coronavirus COVID-19.

Geles hidroalcohólicos

Dejando a un lado las iniciativas de impresión 3D, los laboratorios de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Alcalá de Henares (UAH) ya están preparados para iniciar la producción de gel hidroalcohólico y atender así la demanda que pudieran plantear los diferentes centros sanitarios en los próximos días.

Además, Puig ha ofrecido al Gobierno su capacidad de producción para la fabricación de soluciones hidroalcohólicas e higienizantes ante la necesidad de proveer de manera extraordinaria a la sociedad y al sistema sanitario de este tipo de productos en la lucha contra el coronavirus Covid-19.

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