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El investigador Iker Badiola. (Imagen: UPV/EHU).
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Los grupos de investigación dirigidos respectivamente por el profesor Iker Badiola, de la Facultad de Medicina y Enfermería de la UPV/EHU, y el Dr. Majid Khatib, del INSERM en la Universidad de Burdeos (Instituto Nacional de Salud e Investigación Médica francés), han descubierto varios compuestos que inhiben la infección por SARS-CoV-2.

El hallazgo es fruto del consorcio de colaboración promovido por el Campus de Excelencia Internacional Euskampus y en él han participado también el grupo de investigación del INSERM-París, dirigido por el investigador Bruno Villoutreix y la empresa biotecnológica vasca Innoprot, que ha identificado los compuestos terapéuticos dirigidos a la infección y propagación del virus.

La colaboración de estos grupos se inició en 2017. Lo hizo con la codirección de la investigación de dos estudiantes de doctorado involucrados en estudios sobre la incidencia en el cáncer de las proteasas, llamadas proprotein convertasas; una de las principales líneas de trabajo del investigador Iker Badiola.

Del cáncer al nuevo hallazgo

“El estallido de la pandemia nos pilló en fuera de juego, pero una vez reorganizamos nuestras circunstancias personales, nos pusimos de nuevo manos a la obra”, explica Iker Badiola a Innovaspain. La primera sorpresa no se hizo esperar. “Una vez genotipado el virus, constatamos que una de las enzimas importantes en la infección por COVID-19 (al activar la proteína spike) era precisamente una convertasa que llevábamos tiempo estudiando, la furina.

Los investigadores decidieron explicar esta vía, ya testada con compuestos antitumorales. “Sin dejar de explorar el cáncer, giramos el modelo hacia el COVID-19 para determinar en qué medida nuestros compuestos contra el cáncer podían hacer frente a la infección. Nuestro objetivo es el de parar la infección, no hablamos de un efecto como de la vacuna, sino de evitar que el virus se propague en el interior del organismo”, añade Iker Badiola.

Mediante herramientas bioinformáticas, el consorcio ha identificado alrededor de 1.000 compuestos que han probado su eficacia contra el nuevo coronavirus en el laboratorio, de los cuales han destacado el Sulconazol -cuyo nuevo uso han patentado- un agente antifúngico que se ha revelado como el más eficaz, además de otras cuatro sustancias, que se están investigando más a fondo. “Con el Sulconazol hemos obtenido resultados muy positivos (logrando tasas de inhibición de la furina de hasta el 85 %) en modelos informáticos y celulares.  

Complemento a las vacunas

Los siguientes pasos obligan a contactar con la industria farmacéutica. “Nuestro grupo no tiene los medios para ir más allá en los ensayos requeridos”, argumenta Iker Badiola. “Hemos de ir de la mano de un aliado que reúna las capacidades pertinentes. Este punto es crítico. La idea es poder llegar al mercado rápido y con menos esfuerzo porque el fármaco ya ha sido aprobado en otras aplicaciones. Podremos ir más deprisa”.

Inmersos en la “montaña rusa” de la pandemia, el investigador cree que la aportación de fármacos como complemento a las vacunas es evidente. “Sabíamos que, en una campaña de vacunación masiva, nos encontraríamos con pacientes graves o incluso fallecidos pese a haber recibido las dos dosis. Las propias farmacéuticas no han ocultado que la efectividad de sus formulaciones no sería del 100 %. Cuando hablamos de tasas de infección tan grandes, porcentajes pequeños hablan de un número elevadísimo de personas. Ello se traduce en una presión hospitalaria que avances como el que tenemos entre manos pueden aliviar”, concluye Iker Badiola.

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