Zero Cabin Waste Iberia

El objetivo, hace cuarenta meses, era reducir la mayor parte los residuos que se generasen en las cabinas de los aviones de Iberia. Ahora, los resultados del proyecto LIFE Zero Cabin Waste, del que forman parte la compañía de transporte aéreo, Ecoembes, Gategourmet, Ferrovial Servicios y ESCI-UPF, muestran que, durante este tiempo, se ha conseguido reciclar 2.250 toneladas de envases, rebajar un 15 % el peso de los aviones y, en total reducir más de 5.000 toneladas de residuos, solo en 2019.

El proceso, que comenzó en 2016, era el siguiente: en primer lugar, analizar y caracterizar todo lo posible la cantidad de los residuos generados por los aviones para su reciclaje. Según Zero Cabin Waste, se tuvo que incidir especialmente en los llamados residuos de Categoría 1, aquellos generados en los vuelos no comunitarios. El motivo: “que la normativa española tan solo contempla su destino a vertedero o incineración, planteando una gestión que permita aplicar medidas alternativas al tratamiento de estos residuos”.

Así, en este primer proceso, se llevaron a cabo la “caracterización de los flujos y fracciones, según el tipo de vuelo; revisión de oportunidades para minimizar y reutilizar residuos; o la realización de consultas a las partes interesadas y diseñar un nuevo proceso de reciclaje, entre otros”.

Por ello, en segundo lugar, durante los dos años siguientes se diseñó el proceso idóneo para llevar a cabo la separación dentro del avión. Entre otros “llevar a cabo un protocolo de separación para la tripulación y personal implicado en la recolección de residuos; implementar ajustes en los equipos e instalaciones; otro protocolo para el procesamiento de las fracciones de residuos y un tratamiento de residuos de la Categoría 1 [antes mencionados]”. Además de, con todos estos desarrollos, esperaban “replicar el modelo de gestión sostenible de este proyecto en el aeropuerto londinense de Heathrow, demostrando así la replicabilidad en cualquier aeropuerto”, explican.

Por último, como han explicado en la presentación de resultados de Zero Cabin Waste, todos esos procesos se han implementado a partir de junio del 2019, en los que Iberia ha introducido a bordo de sus aviones “unos carros compartimentados, que permiten separar los envases de plástico, latas y briks (los residuos que se depositan en el contenedor amarillo) y los envases de papel y cartón (los del contenedor azul) del resto de los residuos. Además, desde que se puso en marcha la iniciativa, se han realizado jornadas de formación a más de 4.000 profesionales de la compañía para sensibilizarles acerca de la importancia del reciclaje para cuidar del medioambiente”. Del mismo modo, Iberia ha añadido otras soluciones, como suprimir la prensa o reducir los envoltorios de plástico de mantas o auriculares.

Pero, ¿cuál es la implicación de las otras empresas en el proyecto Zero Cabin Waste? Según la propia iniciativa, los residuos separados en los vuelos “se reciben de forma diferenciada en las instalaciones de Gategourmet en el Aeropuerto de Madrid Barajas Adolfo Suárez y, posteriormente, son retirados por el gestor de residuos, Ferrovial, para que puedan ser clasificados por materiales y reciclados”. Cabe recordar que, además, Ferrovial se encuentra trabajando en un tratamiento alternativo para los residuos orgánicos originados en los vuelos no comunitarios. “Estos residuos, al generarse fuera de Europa, están sometidos a una legislación que impide actualmente su tratamiento”, especifican.

Asimismo, Ecoembes se encarga del “seguimiento de estos residuos para garantizar su correcta gestión”, mientras que la Cátedra UNESCO de Ciclo de Vida y Cambio Climático ESCI-UPF, mediante las metodologías de Análisis de Ciclo de Vida (ACV) y ecodiseño, “evalúa la efectividad del nuevo modelo de gestión a la hora de reducir el impacto ambiental”.

Patricia Zamora, responsable del proyecto Zero Cabin Waste, de Ecoembes, ha declarado en la presentación de resultados, que “desde que en Ecoembes comenzamos con nuestra actividad hace más de 20 años hemos logrado que el ciudadano adopte el reciclaje como un hábito en su día a día, separando los residuos que genera en casa y depositándolos en los contenedores adecuados. Pero no nos conformamos y apostamos por llevar esta práctica también a aquellos lugares en los que pasamos más tiempo, fuera de casa, y donde también generamos residuos. Gracias a este proyecto conseguimos dar un paso más en este sentido, acercando el reciclaje aún más al ciudadano y extendiendo nuestro compromiso con el cuidado del medioambiente”.

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