Google y la tormenta perfecta de la disrupción

Isaac Hernández, ayer durante su ponencia. GRUPO NORTE
Isaac Hernández, ayer durante su ponencia. GRUPO NORTE

El Instituto Cervantes de Madrid vivió ayer una nueva convocatoria de Canal Innova, la plataforma impulsada por Grupo Norte para trasladar experiencias de éxito en torno a la cultura de la innovación, mejora continua, creatividad e ideas, mejora de procesos y la ejecución de innovaciones reales. Isaac Hernández director general de Google for Work para España y Portugal fue el encargado de abrir fuego, no beligerante, pero sí realista, apasionado e inspirador.

Para Hernández el término transformación empieza a estar manido y conviene tener en cuenta que está exento de banalidad, y que requiere hacer las cosas de un modo radicalmente distinto, “lo que no está exento de dolor”. Este proceso de cambio nos ha sobrevenido en un intervalo de tiempo muy corto. Si en la proclamación del Papa Benedicto XVI, los fieles congregados ocupaban sus manos en cámaras de fotos o rosarios, según grados de devoción, la salida al balcón de su sucesor Francisco fue acompañada por un festival de luz y color de tablets y smarphones. “Esto es solo un ejemplo, pero es muy gráfico para entender lo que ha pasado en pocos años- señalaba Hernández, que nos mete a todos en el saco de la transformación. “También al cliente; más digital, más informado y mucho más preparado. Y por supuesto a los trabajadores, a esos empleados a los que no podemos tratar igual que en 2005 porque también son digitales”.

Y en el maremágnum de nuevos avances, cuatro son los que originan esa tormenta perfecta, mejor aún si actúan de forma conjunta: social, movilidad, big data y la nube. “Nunca antes se había producido tanto consenso al definir qué tecnologías marcarían el paso. Juntas son un tsunami de transformación”. Un momento revolucionario que no es lineal. “Las empresas hacen planes de negocio a cinco, diez o cincuenta años, y es un error porque les falta incorporar la exponencialidad y la capacidad de anticipación”. Las cosas cambian muy rápido y de forma constante”. Y no es una moda o algo que afecte a un sector determinado. “Yo os aseguro que no es así ; tenemos ante nosotros oportunidades y riesgos dentro de esa tormenta…”

Hernández ha puesto sobre la mesa la realidad de un entorno, en el que no “todos tenemos por qué dedicarnos al software y la tecnología” pero en el que conviene ser conscientes de la disrupción y en el que las empresas de nueva creación apuestan decididamente por la tecnología, van por delante. Uber o Airbnb se han convertido en pocos años en líderes mundiales de sus sectores. Por primera vez, de las diez empresas de mayor capitalización del mundo, las cinco primeras son tecnológicas. Y si en el entorno doméstico y de ocio tenemos todas las opciones tecnológicas a mano, ¿por qué no ocurre lo mismo en nuestro puesto de trabajo? “No podemos permitir que en nuestras organizaciones los empleados se sientan con las manos atadas. Han de trabajar como viven”- ha apuntado Hernández, que ha expuesto una estadística significativa: un 71% de los ciudadanos se sienten satisfechos con las herramientas tecnológicas que utilizan en el hogar, pero solo un 15% lo está con las que dispone en el trabajo.

Google: “Dejad que las ideas se acerquen a mí”

“En breve cumplimos 18 años y tenemos cincuenta y cinco mil empleados, pero si no apostamos por la innovación seremos desplazados antes o después”- ha reflexionado el directivo. “Es el elemento que nos va a permitir sobrevivir. Los muebles bonitos, la comida gratis o los colores en la oficina están muy bien, pero no son innovación si no nos basamos en las personas y en la tecnología; y esta forma de actuar es mucho más simple de lo que creemos, y replicable en cualquier industria”. Un activo, las personas, sobre cuyo papel en las empresas es preciso reflexionar. “En Google la función más crítica es contratar personas –se forman comités de cuatro personas y solo si hay consenso el candidato se hace con el puesto- y queremos a los mejores aunque no nos gustan los currículums demasiado ‘redondos’ sino gente con pasión en lo personal y en lo profesional”. Según Hernández, el gigante tecnológico no incorpora personas para decirles lo que tienen que hacer sino para que aporten sus ideas. “Les damos alas y capacidad para sacar todo el potencial de sí mismos”. Es ahí donde entra en escena la ya famosa regla 80/20, por la que todos los empleados de Google pueden dedicar un 20 por ciento de su tiempo a proyectos no necesariamente relacionados con su día a día. Así nacieron Google News, Google Translator o Gmail.

Una forma de trabajar en la que el equipo es primordial y que ha superado las organizaciones jerárquicas, que tenían sentido “en un entorno predecible, pero el de hoy es complejo y las soluciones colectivas. La comunicación en la empresa ha de ser de tú a tú y el respeto se logra con tus progresos”. Y para seguir avanzando también ‘tirán’ de los usuarios, su foco; un target de 1.000 millones de personas que utilizan al menos alguno de los 7 servicios de Google. “Dijo el director de ingeniería de Google X que es más fácil mejorar X10 que solo un 10% porque así no servirá de nada lo anterior y estaremos obligados a repensar creando disrupción en una misma escala que los que la quieren poner en marcha en el sector que sea el nuestro. Si os quedáis en el x2 será suficiente porque al menos ya os habréis puesto el gorro de pensar diferente. Muchas veces el propio objetivo es el que nos pone los límites”.

La jornada, conducida por el periodista Ricardo Arce, continuó con una mesa de expertos con representantes de BQ, DHL y Grupo Norte y con la exposición en primera persona de casos de éxito innovadores en Renault Consulting, Bankinter, Pascual y Fremap.

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