En la imagen, un General Atomics MQ-9 Reaper, modelo anterior al mencionado en la noticia.

GMV ha desarrollado para el Ministerio de Defensa español los sistemas del segmento de tierra encargados de la captura, almacenamiento y diseminación de la información procedente de los nuevos aviones no tripulados del ejército, los MQ-9 Predator B, que serán utilizados desde este año en misiones de vigilancia e inteligencia. Al final, unos 7.000 millones de euros –el total– que el Ejército del Aire  ha destinado para mejorar las investigaciones y posibles defensa de nuestro común aéreo.

Según Ricardo Sáenz Amandi, Defence & Security Programmes director en GMV, para operar un sistema aéreo no tripulado, se requiere de una determinada infraestructura: “estaciones de control en tierra o GCS, esto es, conjuntos electroópticos, radares, sistemas de identificación, equipos de información y de comunicaciones satélites, sistemas de deshielo y de evitación de colisión en vuelo, así como profesionales especializados en Inteligencia y análisis de imágenes. En la GCS hay dos puestos que tienen control directo sobre la aeronave: el piloto y el operador de sensores”.

Pues Sáenz puntualiza que su centro de control recibirá la información de imágenes, video, así como trazas radar y trazas GMTI, y permitirá distribuir esta información en tiempo real a los centros de vigilancia e inteligencia de las Fuerzas Armadas. Cabe decir que la solución, llamada CSD-SIERRA, también estará en servicio con centros de inteligencia de la OTAN. Y es que, básicamente, lo que ha hecho GMV ha sido desplegar parte de la red de sistemas CSD-SIERRA, una solución que “permitirá que la información proporcionada por estos aviones pueda ser explotada por los centros de inteligencia de las Fuerzas Armadas, y distribuida en tiempo real a otros organismos en apoyo de operaciones de vigilancia y seguridad”.

Estos sistemas aéreos tripulados comenzarán a operar en la base aérea de Talavera la Real, en Badajoz. Asimismo, apoyarán misiones permanentes en territorio nacional, como el seguimiento estratégico en las áreas de interés de inteligencia, vigilancia y seguridad marítima o defensa, y operaciones aéreas, crisis humanitarias, vigilancia y control de fronteras, prevención de incendios, lucha contra el terrorismo y el crimen organizado, etc.

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