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El investigador Juan García-Arriaza.(Imagen CNB-CSIC).

Los virus causan 5 millones de muertes al año. En algunos casos, como el del brote de ébola del Congo (2018-2020), la mortalidad se disparó hasta provocar el fallecimiento del 66 % de los infectados. En su lista de patógenos capacitados para desencadenar una pandemia, la OMS destacaba ocho virus que incluía el MERS y el SARS. La realidad ha confirmado estos temores con toda la crudeza. El Dr. Juan García-Arriaza, investigador del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), participó en la ‘Semana de la Ciencia’ para explicar los avances de la vacuna del SARS-CoV-2 en la que trabaja dentro del grupo dirigido por Mariano Esteban. El investigador ha dado motivos para el optimismo.

“Las vacunas son la solución más óptimas para controlar la pandemia”, aseguraba García-Arriaza en el acto organizado por el Museo Nacional de Ciencias Naturales y la Sociedad Española de Bioquímica y Biología Molecular. “Estoy seguro de que varias vacunas llegarán a la meta a la vez. Habrá pros y contras, pero con miles de personas muriendo cada día merecerá la pena correr ciertos riesgos”, apuntaba antes de lanzar un mensaje tranquilizador: “Las investigaciones van rápido, pero siempre dentro de unos márgenes. La seguridad es evaluada constantemente tanto por los promotores de ensayos clínicos como por las agencias reguladoras. Nadie se ha saltado ningún paso. Algunas fases se solapan, pero la emergencia así lo requiere”.

Un hito en la historia de la ciencia

El investigador ha aclarado que la ansiada vacuna no erradicará el virus, aunque permitirá manejar la situación. “El problema es que los coronavirus tienen reservorios en animales. Son enfermedades muy difíciles de controlar porque saltan a humanos, algo que no sucede con la viruela o la polio, tan bien atajadas a día de hoy. Habrá más pandemias, pero hemos detectado que los coronavirus mutan poquísimo si los comparamos con la Hepatitis C o el SIDA. Es muy posible que las vacunas desarrolladas ahora tengan utilidad en el futuro, cuando se produzcan determinados cambios en el virus”.

Juan García-Arriaza durante la visita del ministro Pedro Duque el pasado abril. (Imagen: Ministerio de Ciencia e Innovación).

Según García-Arriaza, si se confirma la efectividad de las vacunas de Pfizer o Moderna, superior al 90 %, será “un hito” en la historia de la ciencia. “Las mentes más brillantes del planeta llevan décadas trabajando en la vacuna del SIDA y la máxima efectividad lograda hasta la fecha es del 31,2 %. Las farmacéuticas han invertido miles de millones, el lógico que esperen un beneficio a cambio”, añadía. El investigador también ha adelantado que, por muy bien que vayan las cosas, en enero será imposible contar con vacunas para todos. “Es imposible. Me conformaré con que empiecen a vacunar a población de riesgo y personal sanitario, pero el hecho de lograr en un año una vacuna con los niveles de protección anunciados es algo espectacular”.

Experiencia

Juan García-Arriaza lleva trabajando 14 años en candidatos de vacunas contra el ébola, el zika, el chikingunya o el SIDA. Cuando irrumpe el SARS-CoV-2 (ver especial), está en la primera línea para aplicar todo este know-how y en el laboratorio se ponen manos a la obra. “En enero se hizo pública la secuencia del virus y supimos que iba a causar problemas”, recuerda el experto.

El nuevo coronavirus no era algo nuevo para su grupo investigador, que había seguido de cerca las evoluciones del SARS-CoV-1 y el MERS-CoV. 53 millones de infectados, 1,3 millones de fallecidos, un 40-45 % de asintomáticos y un 5 % de casos críticos después, García-Arriaza afirma con rotundidad que el SARS-CoV-2 no nació en un laboratorio. “Coincide en un 96 % con el coronavirus hallado en murciélagos y es más que probable que el hospedador intermediario sea el pangolín. Tenemos que huir de las teorías de la conspiración porque nos hacen perder el foco”.

En base a su experiencia previa, Esteban y García-Arriaza se decantaron por desarrollar dos candidatas a vacuna basadas en una modificación del virus usado en la erradicación de la viruela en los años 70 del siglo pasado. En concreto, utilizan una cepa muy atenuada del virus Vaccinia (llamado MVA) como vector viral para insertarle genes del SARS-CoV-2 e inducir una buena respuesta inmune. “Es fácil de fabricar a un coste bajo, sencilla de administrar y aguanta mucho tiempo a temperatura ambiente” (lejos de los -75 grados que requiere la vacuna de Pfizer).

Buenos resultados de la vacuna y calendario previsto

Hasta el momento, estas vacunas MVA-COVID19 (S) han demostrado que son estables en cultivo celular y expresan correctamente la proteína S glicosilada, formando oligómeros, que se expresan en la superficie de las células infectadas.  Las vacunas son altamente inmunogénicos en ratones inmunizados, induciendo respuestas inmunes de células T robustas, amplias y polifuncionales contra la proteína S del SARS-CoV-2. Los investigadores han detectado que inducen altos títulos de anticuerpos IgG frente a las proteínas S y RBD del nuevo coronavirus. “Hemos asistido a una potente neutralización del SARS-CoV-2”, añade García-Arriaza.

Tras los ensayos preclínicos en ratos humanizados, el siguiente paso es profundizar en la respuesta animal investigando con hamsters y macacos. “Queremos empezar con los ensayos clínicos en enero. Si todo va según lo previsto, entraremos en la Fase III durante el verano”, apunta el investigador. Para llevar a cabo estos experimentos cruciales, cuentan con la empresa gallega CZ Vaccines, que fabricará las dosis de la vacuna necesarias. “Conviene fortalecer el sistema de producción de vacunas. Haría que España no dependiera de terceros, fomentaría el talento y crearía puestos de trabajo”, concluye Juan García-Arriaza.

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