El enoturismo, algo más que una escapada de fin de semana

La Ruta del Vino Ribera de Duero cuenta con varios proyectos de innovación y de digitalización para llevar el turismo de la zona a un estadio superior tras la pandemia
enoturismo
Viñedos en la D.O.Ca. Ribera del Duero.
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Desde que los romanos dieran valor a los vinos que introdujeron en Hispania los fenicios hasta hoy. Es una historia de miles de años en la que todos los que han pasado por la comarca de la Ribera del Duero han sentido lo mismo: que esa tierra, que muchos denominan “la vieja”, podía dar los mejores frutos. “El Duero corre, terso y mudo, mansamente. / El campo parece más que joven, adolescente”, escribía Machado. Sobre la nueva juventud de una comarca que da algunos de los mejores vinos de España hay muchas cosas que decir: que su producción sigue viento en popa y que el turismo –el enoturismo– llegó hace años para quedarse.

Sin embargo, crisis recientes y no tan recientes han hecho de la innovación una oportunidad para adaptarse al nuevo mundo digitalizado que nos rodea. La producción ya ha adaptado estos cambios. ¿Y el enoturismo? En el año 2006, varios empresarios, asociaciones y municipios de la comarca comenzaron a trabajar las bases del proyecto Ruta del Vino Ribera del Duero, al ver que la llegada de turistas motivados por el turismo del vino iba en aumento sin que hubiese una entidad que aglutinase toda la oferta turística de la zona.

Que la comarca forme parte de cuatro provincias –Burgos, Segovia, Soria y Valladolid– no era un condicionante para limitarse; al revés, inició un acercamiento para formar el consorcio que gestiona esta Ruta, que cuenta con más de 300 asociados y adheridos que se extienden por una franja de 115 kilómetros, de este a oeste, de la Ribera del Duero.

“El turismo en sí es innovación”, afirma Miguel Ángel Gayubo, presidente de la Ruta del Vino Ribera del Duero. Y no hay más que echar la vista atrás para ver cómo ha evolucionado la forma de consumir el viaje. “Es un sector que va de la mano de una reinvención constante porque el viajero es exigente y se mueve motivado por emociones muy variables que no pueden tratarse desde otra perspectiva que no sea la personalización”.

Ruta del Vino Ribera del Duero. A la izquierda, Miguel Ángel Gayubo, presidente de la Ruta.

Es por eso que ahora se ha vuelto indispensable la digitalización de los destinos, más aún cuando se habla de un destino rural en el que, a veces, tienen que paliar un déficit de cobertura móvil con una excelente información turística previa a la llegada. Y es un cambio que ya se está produciendo a nivel general en toda la sociedad. “Hace dos años –remarca Gayubo– era impensable tener que coger cita previa para disfrutar de una playa o de un restaurante, y aspectos relacionados con la seguridad y la higiene se daban por asumidos”.

La crisis fue el empujón

Pero ahora, con la crisis del COVID-19, valores como la prevención higiénica y sanitaria, la atención exclusiva o el poder cancelar en último momento por cambios en las restricciones a la movilidad, entre otros, son elementos indispensables a la hora de elegir un destino y forman ya parte de la oferta turística de cada lugar. “No me atrevería a ahondar más en los cambios que pueda suponer para el sector, lo que está claro es que viajar es una necesidad y que cuando superemos esta situación, debemos estar preparados para poder atender a nuestros clientes con los brazos abiertos”, argumenta.

De hecho, para Gayubo, la crisis actual ha sido “sin duda” el empujón que el sector necesitaba. Para ellos, más que nadie, ya que se han convertido en la primera Ruta del Vino Inteligente de España. Prueba de ello –muestra, por si las dudas– es que, antes del inicio de la pandemia, ya habían solicitado ser miembros de la Red de Destinos Turísticos Inteligentes y que han sido citados en varios foros como ponentes para contar la experiencia que estaban acumulando en este sentido.

El contexto es importante: todos los cambios de este tipo son retos; y lo son aún mayores cuando hablamos de entornos rurales donde muchas veces se lucha contra necesidades básicas, como es la adecuada cobertura de móvil. Para Gayubo es fácil: “El 80 por ciento de los viajes se gestionan desde dispositivo móvil. Solo con este dato, a nadie le debería quedar una duda sobre la necesidad de un turismo digital. Aunque también aprovecho para recalcar que la sintonía entre lo digital y lo humano debe ser total, la experiencia vivida siempre debe superar a las expectativas que generamos mediante las herramientas digitales”.

360º y podcasts para promocionar la tierra

La Ruta del Vino Ribera del Duero cuenta con varios proyectos de innovación para atraer a los turistas poscoronavirus. El primero es Galería 360o, cuyo objetivo es publicar dos veces al mes en su perfil de Google Maps y Google My Business imágenes 360º de distintos lugares de la Ruta, para invitar a hacer enoturismo desde casa.

Esta iniciativa surgió, por un lado, por una cuestión de digitalización. Pero también atendiendo la demanda de turistas que, por diversas razones, no podían acceder a recursos turísticos: bien porque son de difícil acceso, porque han conocido su existencia tras ir a la Ruta, porque tienen algún tipo de movilidad reducida, porque hay falta de equipamiento adecuado si hablamos de entornos naturales…

De esta forma, desde su espacio en Google My Business se pueden visitar ya algunos como el Castillo de Peña el, la Virgen del Rivero, Las Loberas o el Monasterio de Valbuena. Las temáticas varían con cada publicación y, en paralelo, estas imágenes en 3 0 también se publican en los diferentes per les de redes sociales.

Gayubo recuerda que esta iniciativa es complementaria, no sustitutiva. “Nació como un complemento para poder atender las demandas de turistas que, por diversas razones, no pueden visitar ciertos recursos y lugares. De todos modos, es uno de los proyectos que teníamos en la despensa y que hemos lanzado a consecuencia de la pandemia”, asegura.

Por otro lado, cuenta con el Podcast de la Ruta que, al igual que la Galería 360o, es otro proyecto que ya tenían preparado y que han decidido acelerar su publicación para ofrecer suficientes contenidos alternativos durante las primeras semanas de confinamiento, en el que el consumo de contenidos digitales se disparó a nivel mundial.

Parque natural de la serranía de Cuenca.

“Desde la Ruta teníamos claro hace tiempo que queríamos tener nuestro pequeño canal de podcast para los seguidores que no pudieran leer los contenidos del blog, por falta de tiempo o por tener alguna discapacidad. También queríamos abrirnos mercado en las plataformas más conocidas de podcast así como los dispositivos inteligentes para hogares. De momento, estamos viendo cómo responde nuestra audiencia para así poder afinar más el contenido en cuando a duración, o temáticas preferidas, etcétera”, explica.

Planes a futuro

Pero el gran proyecto que marcará su innovación está todavía en desarrollo. Según Gayubo, la Ruta del Vino debe ser “una herramienta a disposición de la sociedad” y los proyectos que lleven a cabo tienen que ser útiles, más allá del mero servicio al turismo. De ahí que ahora estén trabajando en el área del geomarketing con expertos vinculados directamente a Google, lo que les va a permitir democratizar el mapeado de recursos turísticos frente a cualquier aplicación de mapas existente.

“Todavía nos encontramos muchos recursos sin georreferenciar, bien porque no hay quien lo gestione o bien porque no se es consciente de la importancia y la visibilidad que proporciona. Nosotros nos vamos a encargar de cubrir todas esas lagunas y mejorar la e ciencia de las que sí que están”, señala.

En paralelo, están preparando unos módulos de formación centrados en ciberseguridad y el entorno de Google, como respuesta a las peticiones que les hacen los adheridos a la Ruta a través de cuestionarios, relacionando así este proyecto de geomarketing. Y también están instalando dispositivos beacons en las señales turísticas de la Ruta.

Además, han realizado formación telemática para estos adheridos: se han hecho más de 10 cursos durante 2020 abordando temáticas mediante la plataforma Zoom. Desde la reinvención del viaje al diseño de soportes en Canva, control de la notoriedad digital o, por supuesto, módulos dedicados a la prevención de la COVID-19 en el ámbito turístico, entre otros. Por otro lado, adelanta, están en conversaciones con Predif para poder tener un vínculo de colaboración a través de su app turística Tur4A- ll, una de las aplicaciones más valoradas a nivel mundial relacionadas con turismo accesible.

“Si algo nos ha enseñado esta pandemia es que hay que mirar al futuro más inmediato y ser capaces de adaptarnos en función de cómo nos cambia la situación. Y estamos viendo que esto se produce casi a diario”, señala Gayubo. Cree que el enoturismo se seguirá disfrutando en una forma similar a lo que conocíamos, aunque se le dará más importancia a las actividades relacionadas con la viña y el paisaje –si bien esto ya se venía produciendo mucho antes de la pandemia, es ahora se ha convertido en el espacio indispensable para poder hacer las visitas–.

“Yo espero que esto derive en una oportunidad para los territorios vinculados al vino, que sepamos aprovechar el potencial que tenemos y que los enoturistas vean en una Ruta del Vino el destino perfecto para unas vacaciones, más allá de la convencional escapada en la que, quizás, nos situaban antes de esta nueva era turística”.

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