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Aunque todavía se considera un aprendiz de inteligencia artificial (IA), Domingo Senise conoce el sector como pocos, tanto en las complejidades técnicas como en lo corporativo. Es Licenciado en Lingüística y Literatura por la Universidad de Salamanca, y en Traducción e Interpretación por ICADE, donde también es MBA. La primera parada del flechazo que le vincula hasta hoy con la IA fue Ginebra, como máximo responsable en Suiza de la empresa española de IA Taiger. “Aquello duró hasta que me propuse poner en marcha mi propio proyecto de IA”, explica Senise. 

Su aventura emprendedora fue bautizada como hAItta, y goza de muy buena salud. Pero antes de darle oficialidad, y para cerrar el círculo (por el momento) de sus capacidades, Senise cursó el Máster en Inteligencia Artificial de la Universidad Politécnica de Madrid, uno de los más destacados a nivel europeo. Con el aval de una formación de excelencia, en hAItta se centraron en el procesamiento del lenguaje natural (NLP), el aprendizaje automático (ML) y la visión computacional (CV).

Desde principios de marzo de 2020 desempeña el cargo de director general para Suiza de expert.ai, empresa de origen italiano con presencia internacional, decana de la inteligencia artificial en Europa con más de tres décadas de actividad, y especializada en comprensión del lenguaje natural (NLU). Vuelve a empezar desde cero y le toca remar contracorriente, quizá con más ímpetu del que hubiera imaginado: 15 días después de comenzar en expert.ai la pandemia arrasa con todo. “Uno no escoge el momento para lanzar una empresa desde cero en un nuevo país. Simplemente te colocan o colocas el reto encima de la mesa y a mí, como dicen en mi tierra, si me tocan las palmas…”

IA ante la emergencia

El COVID-19 ha supuesto una puesta en valor renovada de la importancia de la ciencia. Un escalón por debajo, la opinión pública ha conocido aplicaciones de la innovación y la tecnología de las que no era consciente. “No olvidemos que la inteligencia artificial es la automatización y la optimización de procesos. Es una ayuda. No nos va a descubrir un fármaco milagroso por sí sola ni va a decirnos qué tenemos que hacer para controlar la pandemia. Pero la fiabilidad que otorga ante la toma de decisiones puede ser crucial y la celeridad que ofrece al avance de la ciencia, indudable”, explica Senise.

Estas ventajas evidentes no bastan para que, a juicio del experto, la IA haya eclosionado como debería. “Son muchos los que no se han decidido por miedo, cuestiones culturales, resistencia al cambio… Ahora más que nunca veremos quién está dispuesto a salir reforzado de esta crisis; quién apuesta por la tecnología y está listo para arriesgarse”, afirma Domingo Senise. Los datos le dan la razón. En este momento, según Gartner, solo alrededor de un 30 % de las empresas usan la IA en su core business. “La IA aún no forma parte de nuestras vidas. Hemos de democratizar su uso. Es una revolución que está por hacer y creo que, aunque el agente motivador sea por desgracia una situación como la actual, muchos van a apostar por la IA a lo largo del año próximo. A la fuerza ahorcan”.

La otra cara

Con una mirada que abarca también el reverso de estos avances, Senise no oculta que en el cambio de paradigma habrá quienes se queden por el camino. Los efectos económicos del SARS-CoV-2 harán realidad antes de lo previsto algunos miedos fundados. “Se perderán puestos de trabajo. No nos engañemos. La digitalización, no sólo la IA, hará desaparecer un buen puñado de empleos mecánicos. Queda estimar a cuánta gente podría sustituir un buen modelo de IA de, por ejemplo, unos 300.000 euros. Puede parecer caro, pero el retorno de la inversión es brutal”.

En la misma línea, el World Economic Forum estima que 85 millones de puestos de trabajo ‘tradicionales’ serán destruidos en los próximos años. En la otra cara de la moneda, 97 millones de trabajadores encontrarán su sitio gracias a una formación adaptada a las exigencias del mercado y también de la sociedad. “Lo ideal pasa por combinar capacidades lingüísticas, conocimientos económicos-financieros y programación. Esos perfiles serán los centauros. A día de hoy, sólo hay un puñado de profesionales capacitados para entender la IA desde un punto de vista holístico, global”.

Un mundo nuevo

Senise es categórico. “Nada volverá a ser como antes. Habrá a quienes les guste más este nuevo escenario. Otros tendrán que adaptarse a marchas forzadas”. El fundador de hAItta insiste en que el cambio puede ser más llevadero gracias a las herramientas tecnológicas que tenemos a nuestro alcance, “muchas inexplicablemente rechazadas, como la IA”, que vienen a enriquecer los avances preexistentes. “Toca momento de reinvención para sectores estratégicos en España. El turismo y la hostelería tienen ante sí la oportunidad de darle la vuelta a sus negocios, de definir mejor el perfil de sus clientes y qué ofrecerles”.

En otros campos, la IA sí ha podido desarrollarse y madurar con solidez. Los sectores a la cabeza de esta confianza son la industria farmacéutica y las aseguradoras. “Ahora se habla mucho de la relevancia de la IA en el desarrollo de una vacuna del coronavirus, pero la alta dirección de las farmacéuticas lleva tiempo tomando decisiones en el despacho y en el laboratorio con el apoyo de modelos de IA”. En el terreno asegurador y reasegurador, permite que, en plena pandemia, sea posible revisar millones de extensas pólizas en un lenguaje complejo de manera eficiente gracias al procesamiento y comprensión del lenguaje natural (NLP y NLU). “Les hacemos la vida más fácil sobre todo cuando dependen de un time to market en el que la falta de agilidad es penalizada por el cliente en beneficio de la competencia”.  

Administración publica: casi todo por hacer

“Los responsables públicos deberían escuchar más y mejor a las empresas de IA”, afirma Domingo Senise, para quien la puesta en marcha de una Secretaría de Estado de inteligencia Artificial (encabezada por Carme Artigas) no es mucho más, “al menos por el momento”, que una declaración de intenciones poco práctica. “Somos muchos los que podemos ayudar a la administración a ser más eficiente con automatización y optimización de procesos. La dificultad añadida es que, al final, siempre se rodean de los mismos grandes players tecnológicos, a menudo advenedizos de la IA, más ligados a la consultoría que al desarrollo de modelos que ya han demostrado que son capaces de solucionar problemas reales”.

Y es que Senise cree que España es una potencia investigadora en el ámbito de la IA. De estos profesionales, “nada se sabe, ni nada se cuenta” a escala país. Nunca saca pecho por ellos, pero la administración debería darles cancha”. El director general de expert.ai en Suiza recuerda que al fundar hAItta, con apenas un cliente en cartera, recibió una carta del Ministerio de Economía e Innovación del cantón de Vaud (Suiza), invitándole a dar una charla en el parlamento cantonal sobre su actividad. “Ahí está la diferencia”.

Con la pandemia de nuevo bajo los focos, Domingo Senise defiende la capacidad de la IA para prevenir futuras situaciones similares. “Con más motivos que nunca, hay gobiernos que aprovechan el conocimiento analizado por unidades de inteligencia médica que siguen modelos de IA y ayudan a la toma de decisiones que influyen a escala sanitaria, pero también geoestratégica”.

En España, asegura que la IA está lista para ayudarnos a anticiparnos a la próxima pandemia y establecer posibles líneas de mitigación. “La pregunta es si los gobiernos y las organizaciones están igual de preparados para dar este paso. ¿Está utilizando el Ministerio de Sanidad de España modelos de IA en su análisis de la pandemia? No lo sé”, concluye Domingo Senise.

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