La secuencia genómica del oro verde ha sido descubierta. Tras ocho años de investigación, científicos del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados (Cinvestav) han descifrado la secuencia genómica del aguacate. En el trabajo, que fue publicado en la revista científica Proceeding of the National Academy of Sciences (PNAS) hace unos días, han participado Julio Rozas y Alejandro Sánchez Gracia de la Universidad de Barcelona. El hallazgo abre oportunidades al mejoramiento de su cultivo, en particular, la resistencia del árbol al ataque de patógenos y la calidad del fruto, según los científicos. En total, esta investigación contó con la participación de 17 instituciones.

“Esa información nos permitirá a futuro hacer selección o manipulación del genoma del aguacate”, ha asegurado Alfredo Herrera Estrella, titular de la Unidad de Genómica Avanzada UGA/Langebio del Cinvestav, y uno de los líderes de esta investigación. “Nos va a permitir realizar estudios de asociación con el genoma, con la intención de identificar características que en el mediano plazo permitan tener árboles de aguacate más pequeños con alta productividad o frutos de un tamaño mediano estándar, además de que presenten cierta cantidad de ácidos grasos y de mejor sabor”, ha añadido.

En los últimos diez años su producción casi se ha duplicado, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO). México es el principal productor, seguido por República Dominicana y Perú, según datos de 2016 y 2017. Ese último año la producción mexicana fue casi de dos millones de toneladas, el estado de Michoacán concentró el 85 % del volumen de esta producción. En Estados Unidos, tan solo el año pasado, las ventas fueron de 2.500 millones de dólares (2.200 millones de euros).

Aunque en el mundo existen al menos 500 variedades de aguacate, actualmente la variedad Hass es la más comercializada. La pulpa y cáscara duras de este fruto permiten un mejor manejo y almacenamiento.

En un principio, los investigadores se plantearon secuenciar el genoma de solo una variedad mexicana de aguacate (P. americana var drymifolia) pero, finalmente, lograron secuenciar otros tipos, como el guatemalteco (P. americana var. guatemalensis), el antillano y el Hass.

“Todos los aguacates tienen el mismo genoma, solo que existen alelos o versiones de genes distintos en cada uno de ellos, lo que hace diferenciarlos, haciendo a algunos más resistentes a una enfermedad o capaces de producir aceites de mayor calidad, entre otras características”, ha afirmado Herrera. Gracias a la investigación se pudo comprobar incluso que la variedad Hass tiene cerca del 39 % de guatemalteco.

Los resultados harán posible realizar cruzas y acelerar el proceso de “mejoramiento” genético del fruto. El cultivo de este tipo de aguacate no ha tenido ningún “mejoramiento” en los últimos 40 años ya que cuenta con un ciclo de vida largo, situación atípica en agricultura, según los investigadores, ya que muchos cultivos se modifican incluso por cuestiones de protección de plagas.

El grupo utilizó, en una primera fase, un equipo Illumina, menos costoso. Para la conclusión de la investigación se usaron equipos Pacific Bioscience, que permitieron reducir el tiempo de secuenciación de un año y medio a menos de un mes, según los investigadores.

“Es necesario lanzar una estrategia de mejoramiento genético del aguacate que involucre un esfuerzo multidisciplinario e interinstitucional. Emplear estas herramientas dependerá de una decisión política de México, porque este conocimiento ahora estará disponible para todos y de no aprovecharlo, otros países lo harán, con el riesgo de que el país pierda la oportunidad de mantenerse como principal exportador de un producto endémico”, ha subrayado Herrera.

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