César Nombela, rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo

"No creo que el uso de CRISPR-CAS suponga desafíos éticos nuevos"

El profesor César Nombela (Toledo, 1946), Catedrático de Microbiología de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) y actual rector de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP), ha ocupado importantes cargos en fundaciones a lo largo de su carrera. Es presidente vitalicio de la “Fundación Carmen y Severo Ochoa” por designación testamentaria del Nobel, con quien hizo sus estudios de posgrado en Estados Unidos.

Ha sido miembro de varias sociedades científicas, ha presidido la Sociedad Española de Microbiología (1982-90) y la Federación Europea de Sociedades de Microbiología (1995-98). Asimismo, ha sido miembro del Comité Internacional de Bioética de la UNESCO (1998-2003) y, en España, presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (1996-2000) y del “Comité Asesor de Ética en la Investigación Científica y Tecnológica” (2002-2005). Es miembro de la Academia Europea y de la Real Academia Nacional de Farmacia (2007). Ha sido durante veinte años jurado de los Premios Príncipe de Asturias y ha recibido diversas distinciones, entre las que destacan la Gran Cruz de la Orden del Mérito Civil y la Gran Cruz de la Orden Civil de Alfonso X El Sabio.

 “Considero una gran fortuna haber nacido en la familia que nací, haber podido estudiar y haber tenido oportunidades. Eso es una suerte, algo que te es dado, no depende de los méritos. He podido hacer una tarea que veo ahora con larga perspectiva, y no quisiera borrar ninguno de los capítulos de mi vida profesional y académica. He estado trabajando toda mi vida en esto y espero seguir mientras tenga salud”, confiesa a Innovaspain durante la VI semana de los Cursos de Verano de Santander, en el marco incomparable del Palacio de la Magdalena. En medio del ajetreo de los cursos dedicó un extenso rato a charlas de diversos temas de actualidad.

Empieza con una pincelada de historia sobre la UIMP, creada en 1932 durante la II República, a propuesta del Ministro de Instrucción Pública, Fernando de los Ríos, con la denominación inicial de Universidad Internacional de Verano de Santander. Su sede quedó fijada en el Palacio de la Magdalena de esa ciudad, residencia de verano de los Reyes de España entre 1913 y 1930. Su primero Rector fue el historiador y filólogo Ramón Menéndez Pidal y se nombró Secretario General al poeta Pedro Salinas.

“En el 33 empezaron los cursos, en ese momento las reuniones eran de 15 días, y vino una elite cultural científica, ingenieril, tecnológica, humanística de España y algunos otros del extranjero. Algunas de esas reuniones han quedado para la historia. Schrödinger estuvo dictando lecciones para física cuántica, entonces novedosa. Además, plantea estudiar la biología de acuerdo con criterios propios de la física, y definía la vida como algo basado en un equilibrio preexistente que es mantenido. Fue inspirador de la incorporación de físicos a estudios básicos en biología, como Luria y Delbrück”, explica el profesor Nombela.

También forma parte este enclave singular de la historia más reciente de España: “En el 80, el Gobierno de Suárez decidió nombrar como rector a Raúl Morodo, que acabó siendo eurodiputado. Y se utilizó este lugar como punto de encuentro del Gobierno con la oposición, de alguna forma contribuyó a la Transición”, explica.

Está sentado en la antesala de su despacho, frente a un cuadro de Eduardo Arroyo, del Neofigurativismo, movimiento que surge como reacción al arte abstracto. “Tiene obras en el museo de arte moderno de todo el mundo, y propuso la efigie de don Marcelino Menéndez Pelayo para los cursos de este año. Aquí pinta gente destacada cuyo caché no podríamos pagar, pero ceden a nuestras posibilidades. Nadie había pintado a Marcelino Menéndez Pelayo, como él apunto y él añadió la “S” como un collage. Y ha tenido éxito”.

Éxito y anécdota. El diseño vertical dificultó la elaboración de los dípticos para los cursos, así que optaron por separar la S. Y les llamaron al orden: “Recibimos una notificación por burofax y nos decía que habíamos causado daños morales a la obra de un artista. Y reclamaron 4.500 euros. Al final llegamos a un acuerdo por menos dinero”.

-Como microbiólogo, ¿cuál su opinión sobre la nueva técnica CRISPR-CAS?

La observación primera de la que ha derivado esta técnica fue Francis Mojica, que trabajó durante mucho tiempo y le costó convencer a la comunidad científica de su importancia. Después, en manos de las investigadoras Charpentier y Doudna y otros, se ha desarrollado una técnica de edición genómica que resulta ser extraordinariamente versátil para entrar en las células, sin más dificultades, y actuar en puntos concretos del genoma, de muchas maneras, cambiando bases, fragmentos… El potencial es muy grande, en cuanto a las diversas potencialidades de uso y hay un conflicto importante sobre patentes. Con todo está por probar que esta técnica actúe de manera absolutamente específica en una célula como las de nuestro organismo. En una bacteriana es muy sencillo, en una humana o de mamíferos puede ser más complicada, porque hay que demostrar que no hay efectos en otros genes distintos del que se pretende modificar.

¿Hay cierta polémica sobre sus límites éticos, cuál es su opinión?

Problemas éticos, no hay ninguno que sea nuevo. Los límites para mí son la afectación de la persona humana en su propia naturaleza, sus derechos y su dignidad, utilizarlo para cambiar un embrión o un gameto, tiene, sin duda, objeciones éticas, aunque algunos dirán que no. Cambiar células de un tejido requiere observar muy bien la seguridad, por lo demás no veo problemas éticos espaciales con respecto a otras técnicas. Cambiar genes en las células hace mucho tiempo que se hace. Con tecnologías más sencillas como esta puede llegar la opción de la terapia génica que está planteada desde los 70, con el inicio de la ingeniería genética. Pero incluso eso ha tardado mucho en funcionar y apenas hay técnicas que lo materialicen en tratamientos, entre otras cosas porque se han ensayado varios métodos para dirigir el gen a determinados lugares, y en ocasiones ha terminado con muertes. CRISPR-CAS se ha revelado como una tecnología muy llamativa, más sencilla que otras anteriores, menos sofisticada, pero con las otras había los mismos problemas de seguridad.

¿Nos pasará como con la terapia génica y las células madre, que eran la panacea y apenas han llegado a cuajar?

Todas las cuestiones novedosas llaman mucho la atención, no ya de los científicos sino de la opinión pública. “Nature” recientemente ha publicado un artículo extenso de un destacado científico italiano que resalta que cualquier científico que ha hecho un hallazgo, para publicarlo y justificarlo, tiene que empezar diciendo qué enfermedades va a curar, cuando lo importante en realidad es el conocimiento al que da lugar, del que sin duda se derivarán beneficios. Por qué las células madre despertaron tanto interés y expectativas, porque enseguida se las propuso como cura para todo, incluido el alzhéimer. Ahora hay algunas terapias celulares, para enmendar lo más sencillo, como regenerar hueso y cartílago, pero regenerar el cerebro es otra cuestión.

Francis Mojica entra en la quiniela del Nobel, pero hay muchos candidatos, y no está claro cuál puede ser la decisión. ¿El de Mojica es un caso parecido al de Fleming?

Sí, porque Fleming hace una observación importante que se dice casual, pero no lo es. Cuando se le contamina la placa y observa un producto antibiótico llevaba mucho tiempo dándole vueltas al concepto de combatir contra los microbios. Mojica me parece una persona excelente, ha venido aquí, le hemos apoyado en muchas cosas. En España tiene un reconocimiento absoluto, y también en el mundo. Ojalá el Nobel se lo reconozca.

Sin embargo, el premio Príncipe de Asturias se concede a Charpentier y Doudna, y Mójica se queda fuera…

Si porque este premio tiene candidaturas cerradas y solo podemos opinar sobre las candidaturas presentadas. Y Mojica no estaba en ninguna, ni podíamos modificar la existentes. Es más, podía tener su lógica porque se estaba premiando a la tecnología y el propio Mojica reconoce que no ha hecho la tecnología. Los miembros del jurado del Príncipe, ahora Princesa de Asturias no pueden proponer candidaturas en su premio. En otras épocas sí que cambiábamos sobre la marcha. Pero ya no.

Mojica dice que prefiere centrarse en lo que tiene ahora y no pensar en el Nobel. Es un caso parecido al de la astrónoma Jocelyn Bell, que aseguraba que si le hubieran dado el Nobel hubiera tenido un momento de gloria, pero no dárselo despertó una oleada de simpatía duradera… Es lo que está ocurriendo con Mojica, que ha recibido varios premios seguidos

Los premios no son todo, ni mucho menos, solo una parte que alegra mucho… Y hay errores. El premio BBVA a fronteras del conocimiento que le han dado este año tiene un prestigio y dotación económica importante,

Volviendo a la microbiología, que es su campo, el microbioma, la flora intestinal está de moda, se ha propuesto incluso como un nuevo órgano… ¿Cuál es su opinión, se trata de una burbuja, está inflada su importancia?

Pensar que por ahí se puede explicar todo no es realista. Ha aumentado el protagonismo cuando la tecnología se ha desarrollado para analizar poblaciones microbianas sin cultivar. Esta tecnología se sigue perfeccionando, es cada vez más asequible, más barata, y permite algo que era de intuir. Aunque los microbiólogos, nos hemos dedicado más a combatir a los patógenos, y luego identificarlos bien para para combatirlos mejor. Y el microbioma pasaba desapercibido y también sus relaciones con el organismo. Apenas podíamos describir unas pocas especies de bacterias que cultivábamos bien y estudiábamos, pero la inmensa mayoría se quedaba en el tintero. Toda esta población de bacterias que está en el organismo no está inerte, estimula el sistema inmunitario, produce metabolitos que pasan a la circulación. Puede incluso establecerse cierta relación con patologías como el autismo. Hasta ahora se ha visto todo esto en modelos de ratón con el microbioma de personas. El desafío ahora es averiguar si de toda esta información podemos hacer un uso eficaz. Todavía la administración de microorganismo vivos probióticos o sustancias que los estimulan, prebióticos, es muy limitada, aunque se venden en farmacia o incluso en forma de yogur, pero que se haya demostrado su efecto terapéutico hay muy pocos, pero habrá muchos más en breve, estoy convencido.

¿Habrá una medicina dirigida al microbioma?

Sin duda, primero para mantener el equilibrio y en segundo lugar para corregir situaciones, como la que mencionábamos del autismo, tal vez. La relación aparece con todo tipo de problemas, desde cardiovasculares a la diabetes o el sobrepeso.

¿Cómo ve el momento actual de la ciencia española?

Para analizarlo hay que remontarse unos años atrás. En España tras la transición, a partir de los 80, surge preocupación la preocupación por la ciencia. En el 86 se aprueba la Ley de Ciencia, con el voto favorable de todos los partidos políticos, y hay un despegue muy real, con más oportunidades, más centros y más producción científica. España casi triplica su aportación entre el 80 y el 2005, con periodos de gobierno de distinto signo. Yo gestioné el CSIC entre el 96 y el 2000, espero escribirlo en mis memorias, pero el esfuerzo para dotar de personal investigador fijo significó que, en una época de mucha austeridad, el CSIC se llevó el 30% de la oferta pública de empleo, todos los ministerios, incluido el resto del ministerio de Educación, al que pertenecía, y eso costó un trabajo enorme, y hubo que gestionar los apoyos necesarios. Se consideraba muy difícil, pero salió… y ese fue un momento de primer despegue. Hasta 2008 las macrocifras siguen dando incrementos del esfuerzo global, la inversión parecía que crecía, pero en la práctica, ese crecimiento era ficticio porque eran capítulos que luego no se gastaban. Desde 2008 empezamos a tener una caída seria, porque la crisis empieza a hacer una mella tremenda, aunque algunos la nieguen. El gobierno actual, que llega al poder en 2012, encuentra una situación que va a llevar mucho tiempo corregir y como no deciden un esfuerzo excepcional ha habido una recuperación que nos sitúa al nivel alcanzando en 2007 y 2008. Si tuvimos un buen primer despegue, ahora nos falta el segundo… La crisis desde 2008 ha sido muy dura, tanto que, ahora mismo, una subvención para un proyecto es menos dinero que hace 10 años.

¿Se llegará a despegar, porque en España nunca hemos valorado la ciencia como generadora de riqueza?

Decimos que genera riqueza y es verdad, los científicos estamos convencidos. Pero no es algo inmediato, si se duplica el presupuesto en investigación, la riqueza no se duplica en seguida. Se tarda mucho más. Es cierto que hay países, que apuesta por ello. O más bien ámbitos, porque incluso en Estados Unidos hay nichos científicos concretos. Aquí nos falta esto.

 

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