biotecnologia
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Un año de innovación da para mucho. Y más aún cuando se trabaja a contrarreloj. El pasado domingo se cumplió un año de la declaración del estado de alarma en España y la biotecnología cumple un aniversario particular: fue declarada actividad esencial. Cabe hacerse la pregunta de si alguna vez no lo fue, pero lo que no deja lugar a dudas es que el COVID-19 ha potenciado su importancia. Toca hacer balance, tanto de lo realizado hasta ahora como de lo que vendrá próximamente, como las esperanzadoras vacunas del CSIC.

La Asociación Española de Bioempresas (AseBio) ya ha comenzado y ha recopilado el trabajo de sus socios (64) en un año de pandemia. Entre ellos se encuentran empresas, hospitales y centros de investigación, que están desarrollando 127 productos, entre ellos vacunas, soluciones de diagnósticos, sistemas de detección y predicción y tratamientos, para tratar de controlar el coronavirus.

La vacuna es, sin duda, la solución más esperada que la sociedad espera de la biotecnología. Cinco instituciones españolas socias de AseBio trabajan en el desarrollo de una vacuna más para añadirla a la lista de Moderna, Pfizer y AstraZeneca. Entre ellas está el CSIC-CNB que tiene abiertas dos líneas de investigación. Una está basada en replicones no infectivos y la otra en el vector MVA no- replicativo expresando diversos antígenos virales.

Curación

Algunas empresas apuestan por una tecnología disruptiva, como Algenex, compañía que produce proteínas para vacunas a gran escala utilizando las crisálidas de orugas de la col como biorreactores naturales y herramientas de producción. Con su tecnología CrisBio, permitirá la producción de vacunas de forma eficiente, rápida y económica con una capacidad de producción de hasta 100 millones de dosis. Otras compañías han decidido probar productos que ya tienen como es el caso de Archivel Farma: su vacuna para la tuberculosis RUTI se probará para aumentar la inmunidad de los profesionales sanitarios expuestos al riesgo de COVID-19.

Por otro lado, InnoUp Farma, junto con la Universidad de Navarra, está trabajando para el desarrollo de una vacuna oral para el COVID-19 basada en nanopartículas. La tecnología de InnoUp permite introducir una determinada sustancia en nanopartículas para que pueda actuar como vacuna. Por otra parte, la compañía 3P Biopharmaceuticals, junto con la francesa Osivax, están colaborando en el desarrollo de la vacuna candidata contra el virus llamada OXO-CoV.

Además de las vacunas, la producción industrial, el llenado y el empaquetado también forman parte de la cadena para derrotar al coronavirus. En este sentido, BIOFABRI ha cerrado un acuerdo recientemente con la estadounidense Novavax por el que el grupo español será el encargado de la producción industrial del antígeno de la vacuna de Novavax. En paralelo, mAbxience con AstraZeneca y la Universidad de Oxford firmaron otro acuerdo para el llenado y empaquetado de viales de la vacuna. Por último, Reig Jofre acordó con Janssen Pharmaceutical Companies, de Johnson & Johnson, la transferencia tecnológica de la producción de su candidata a vacuna que fue aprobada por la Unión Europea el pasado jueves. Se trata de la cuarta que podrá llegar al mercado europeo y la primera de una sola dosis.

Prevención y detección

Hay casi 30 productos disponibles para la sociedad que las empresas socias de AseBio. El CSIC e Immunostep han logrado sacar al mercado un kit para la detección con precisión y medición cualitativa de anticuerpos IgG o IgA y un test de multiantígeno para IgG+IgA. El primero tiene una fiabilidad de casi el 100%. Biolan Health, con la colaboración de CICbioGune y BRTA, han conseguido transformar un prototipo en un producto que ha llegado al mercado estas semanas: un test capaz de detectar anticuerpos neutralizantes, una herramienta crucial para analizar la evolución del virus y la eficacia de las vacunas.

Ingenasa tiene disponibles hasta cuatro tipos de kits para determinar la presencia de anticuerpos de SARS-CoV-2 en muestras de sangre y suero. Genómica, empresa especializada en diagnóstico molecular e identificación genética, tiene otros tres tipos de kit de diagnósticos disponibles: dos de ellos permite diferenciar el diagnóstico de SARS-CoV-2, gripe A, gripe B y del Virus sincitial respiratorio humano (RSV, por sus siglas en inglés).

La lucha contra el coronavirus también se hace en el entorno. Por ejemplo, el centro tecnológico AINIA, dispone de un servicio analítico para detectar su presencia en aguas residuales. De esta manera se anticipa un incremento de la incidencia en una población. Por su lado, Ingenasa tienen distintos kits para detectar el virus en superficies, en el ambiente y en alimentos. Otros socios de AseBio han decidido desarrollar herramientas para predecir tanto la evolución de futuras pandemias, como de la enfermedad y la respuesta al tratamiento. Nostrum Biodiscovery y Fundación Medina son algunos ejemplos.

Tratamiento

Son muchas las empresas de la industria farmacéutica que se han reinventado desde que comenzó la pandemia. Pharmamar, por ejemplo, con su ensayo clínico APLICOV-PC con Aplidin, busca tratar pacientes con COVID-19. En estos momentos se encuentra en fase III, lo que es muy esperanzador.

Por otra parte, Grifols participa en el estudio ITAC para determinar si la administración de la inmunoglobulina hiperinmune anti-coronavirus al inicio de los síntomas puede aumentar la respuesta de los anticuerpos del paciente frente al virus, reduciendo así el riesgo de enfermedad grave y la mortalidad. Otra empresa, Palobiofarma, busca nuevos fármacos como inhibidores de la enzima ACE2, que es la proteína responsable de la unión del virus SARS-CoV-2 a las células del pulmón.

Histocell, con los hospitales de Cruces y el Hospital Universitario Fundación Jiménez Díaz, están llevando a cabo un ensayo clínico del medicamento de terapia celular HC016 para lesión pulmonar aguda en pacientes COVID-19. Laboratorios Rubió, junto al Hospital Universitario Germans Trias i Pujol y la Fundación de Lucha contra el SIDA (España), lleva a cabo el ensayo clínico pionero para reducir la transmisión del COVID-19 con Dolquine, cuyo principio activo es la hidroxicloroquina.

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