Ana Enríquez.

Amante de la creatividad, Ana Enríquez estudió Diseño Gráfico pero fue en la programación donde encontró su vocación verdadera. “Mientras cursaba la carrera me matriculé en academias online y, al graduarme, hice un máster de especialización en Javascript y Node”, explica la joven emprendedora.

En marzo de este año formó equipo para integrarse en el hackaton Hack for Good, donde el reto pasaba por alcanzar un objetivo de carácter social. “Tras barajar distintas opciones nos preguntamos cómo podríamos motivar a las jóvenes para entrar en el ámbito STEM y, a la vez, visibilizar referentes femeninos líderes en sus campos de acción”.

Aquel fue el germen de Legends of STEM, más que un videojuego, “un universo de aventuras”, donde contar la vida de mujeres reales a las que los usuarios podrán conocer en profundidad. El proyecto empezó con buen pie, ya que se hizo con la vitoria en la categoría de educación dentro del citado hackaton, rampa de lanzamiento para entrar en el programa de preaceleración Think Big de Telefónica, que concluyeron “de manera exitosa” en noviembre.

Ahora recibirán un nuevo impulso que puede ser decisivo para el futuro del proyecto. Legends of STEM es una de las ideas seleccionadas por la segunda edición de Citizen Bootcamp, la alianza de Deusto Business School (DBS) y Citi para abrir las puertas de la sede madrileña de la escuela de negocios al ecosistema del emprendedor.

“Las escuelas de negocio vivimos de nuestra reputación, y aunque el programa sea gratuito para los emprendedores gracias al apoyo de Citi, eso no quiere decir que nos podamos relajar y vamos a mantener nuestros estándares de calidad”, explicaba a este medio Iván Soto, investigador en DBS y coordinador de Citizen Bootcamp.

Rigor y exhaustividad aunarán la tradición y la modernidad del management. Los 9 miembros del equipo de Enríquez deben entender desde el minuto uno que el programa no está hecho para aquellos que sólo pretenden obtener un título. “Buscábamos ideas y proyectos con unas capacidades alineadas con lo que implica su ejecución. Nuestro objetivo no es tener muchos graduados, sino que crezcan gracias al programa”, añadía Iván Soto.

En el caso de Legends of STEM, el objetivo ahora es lanzar la demo de la primera aventura –centrada en la informática polaca Joanna Rutkowska- y empezar a trabajar en una segunda, con protagonismo para el ámbito espacial. “El programa nos va a ser de gran utilidad en cuanto a formación, pero también para difundir el proyecto y alcanzar a nuestro público”, señala Enríquez.

La informática polaca Joanna Rutkowska, protagonista de la primera demo de Legends of STEM.

La emprendedora vuelve a la génesis de su iniciativa y a un problema, el de la ausencia de vocaciones suficientes en ciencia y tecnología sobre el que no cree que haya una única solución. “Considero que la infancia es fundamental. Cuando no llegan mujeres a las áreas STEAM es porque durante su desarrollo ha ocurrido algo”. Ana Enríquez alude a la fase en la que se definen los roles. “Los niños y niñas miran a su alrededor y, normalmente, clasifican las cosas según el género. La escasa representación femenina en este ámbito crea un sesgo difícil de erradicar”.

Su propuesta va a la raíz del asunto. “Los niños imitan a los adultos, y de esto y del entorno depende mucho el interés que generamos hacia profesiones y hobbies. Por eso nuestra solución implica la visibilidad y la motivación a través de la enseñanza y el descubrimiento de estos campos”, explica. “Cuando empezamos a trabajar en el proyecto, me contaron la anécdota de una niña que pidió ir a clases donde construirían robots para niños. Estaba feliz y cuando acabó el primer día dijo a sus padres que no quería volver porque no había ninguna otra chica y que le daba vergüenza ir sola”.

Pese a estas situaciones tan repetidas, es optimista con un progresivo cambio social hacia un escenario más equilibrado. “Cada día damos un paso adelante gracias a nuevas soluciones y, sobre todo, veo que crecen la implicación y la preocupación; y esto es lo más importante para poder arreglar un problema de desigualdad: aceptarlo, implicarse y aportar”.

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