De izquierda a derecha, Diego López, Alicia Bárcena, Mariano Jabonero y Max Trejo.

América Latina es la región más desigual del mundo. La distancia entre el que más tiene y el que menos es de 70 veces en países como Honduras, Guatemala o El Salvador, mientras que en países como Uruguay esta distancia es de siete veces. Este es el panorama que ha dibujado la secretaria ejecutiva de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), Alicia Bárcena. Pero, ¿por qué la igualdad es tan importante? Para ella, la respuesta es clara: “Los países más propensos a la igualdad son más productivos”.

Existe una correlación entre desigualdad y productividad. La desigualdad “tiene mucho peso económico”, ha continuado Bárcena este viernes durante un desayuno informativo organizado por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI). 

En Centroamérica y México, la competitividad se basa en el trabajo barato. Lo que sucede allí es lo que Bárcena ha caracterizado como una desigualdad funcional, es decir, que “las ganancias de productividad se van al capital y mucho menos a la masa salarial”. En otras palabras, que los trabajadores no participan lo suficiente en las economías. “¿Qué le estamos heredando a las generaciones futuras?”, ha cuestionado Bárcena. “Un paradigma de desarrollo equivocado. Tenemos que cambiar este paradigma sí o sí. Esa es la agenda 2030”, ha afirmado categórica.

La productividad de América Latina representa tan solo el 20 % del total de la de Estados Unidos. En la región conviven empresas muy potentes en la frontera tecnológica que aportan mucho al PIB pero que, sin embargo, generan muy poco volumen de empleo, junto a un 90 % de empresas pequeñas, medianas y microempresas que concentran el trabajo precario, ha precisado la diplomática mexicana. “Si les mostrara un gráfico de la productividad sería como mostrarles un gráfico de un paciente en terapia intensiva que está a punto de fallecer”, ha expresado.

Esta situación afecta particularmente a los jóvenes. De los 163 millones que hay en la región, una quinta parte se encuentra en la informalidad. Otros, aunque cuentan con carreras universitarias, no encuentran trabajo. La falta de competencias tecnológicas que demanda hoy en día el mercado laboral, es una de las razones que explica esta situación. 

Para atacar este problema, varias instituciones, entre ellas la OEI y la CEPAL, han creado el Instituto Iberoamericano para la Educación y la Productividad (IIEYP-OEI), presentado el pasado lunes. El secretario general de la OEI, Mariano Jabonero, ha asegurado que el IIEYP busca impulsar la productividad y competitividad de las economías de la región en ámbitos estratégicos como la innovación, la tecnología y la educación superior o el empleo.

La inversión en educación es fundamental para aumentar la productividad, según Bárcena. Además de garantizar al menos 12 años de educación y la formación permanente de los trabajadores a lo largo del ciclo de vida, Bárcena ha subrayado la necesidad de fomentar la inclusión laboral. Esta tiene que ser, a su parecer “combinada”, es decir, las empresas deben poner una parte y el Estado otra. “El empleo es la llave maestra de la igualdad”, ha recalcado.

No todo está perdido. Jabonero ha resaltado los avances en la región. Latinoamérica destina un 5,1 % del PIB en educación, por encima de la media de la OCDE, y ha alcanzado un 95 % de cobertura en primaria y secundaria, además de contar con 30 millones de nuevos estudiantes en educación superior, el mayor crecimiento a nivel mundial.

“Colocar a los jóvenes en la agenda pública es algo que solo sucede en elecciones, por eso celebro que la CEPAL y la OEI trabajen posicionando a la juventud como un agente estratégico de la región”, ha declarado por su parte Max Trejo, secretario general del Organismo Internacional de Juventud para Iberoamérica (OIJ). Trejo ha anunciado que la OIJ, junto con las empresas Telmex y Microsoft, ha puesto en marcha un programa de habilitación en capacidades digitales a 120.000 jóvenes en México.

La migración

Los problemas a los que se enfrentan los jóvenes de la región, en especial en Centroamérica, son algunas de las causas por las que se ven obligados a migrar a EE. UU. “El desarrollo en los países de origen es la solución real a la migración por obligación, la movilidad humana siempre va a existir, el tema es que la migración sea una opción y no una obligación”, ha asegurado la secretaria ejecutiva de la CEPAL. 

Para atacar de raíz este fenómeno, la organización ha diseñado el Plan de Desarrollo Integral, una iniciativa que ya ha recibido el apoyo del secretario general de Naciones Unidas, Antonio Guterres, así como del ministro de Asuntos Exteriores de España, Josep Borrell, quien se reunió este viernes con Bárcena.

Frente a las actuaciones del Gobierno mexicano, que ha enviado a 6.000 Guardias Nacionales a la frontera sur del país para reducir el flujo de migrantes que atraviesa el país rumbo a EE. UU., y así evitar las sanciones arancelarias con las que amenazó Donald Trump, Bárcena ha dicho: “Nosotros estamos más a favor de la seguridad humana que de la seguridad nacional vía militarización”. Aunque ha reconocido la necesidad de ordenar y regular esta migración.

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