Una bomba de río y un molino con materiales reciclados para facilitar el acceso al agua

INTA bomba agua
Bomba de agua desarrollada por técnicos del INTA

Técnicos del INTA (Argentina) han utilizado principios básicos de la física para construir tecnologías en Río Negro y en Chaco que aprovechan la energía de los afluentes y del viento para llevar agua a las zonas productivas.

La primera es una bomba de río que, fabricada con una manguera enrollada dentro de un tambor y una hélice que transfiere la fuerza del río, permite que el agua se eleve hasta un tanque. Basada en un diseño de Arquímedes y desarrollada por especialistas del IPAF Región Patagonia y del INTA Cipolletti, la bomba flota en los cauces y utiliza la fuerza del movimiento hídrico para dar riego y facilitar el consumo doméstico en producciones familiares, ubicadas en zonas sin acceso a la energía eléctrica.

Lo curioso del sistema, ya adoptado en cuatro campos del Alto Valle, es que no se fabrica a escala industrial, por lo que la única manera de conseguirlo es construyéndolo con elementos reciclados. “Si bien no hay fabricantes que lo vendan ya armado en Latinoamérica, es muy sencillo y cada productor pueda hacerlo en su casa o junto con los técnicos del INTA que brindan apoyo en cada agencia de extensión”, afirma Lucas Zanovello, especialista del Instituto de Investigación y Desarrollo Tecnológico para la Agricultura Familiar del INTA (IPAF) Región Patagonia.

Molino con bidones
La segunda tecnología, también pensada para las demandas de la pequeña escala, es un prototipo que apela a los principios de la aerodinámica y atrae la consulta de los productores que visitan el campo experimental del INTA Sáenz Peña –Chaco–. Se trata de un molino eólico que, al funcionar con poco viento (a partir de ocho kilómetros por hora), permite bombear agua de hasta 12 metros de profundidad. Su principal característica, además de ser construido con materiales de descarte, es su bajo costo: seis veces menos que un molino convencional, A pesar de ello, satisface los requerimientos productivos de pequeñas y medianas explotaciones.

“El prototipo original se construyó con cuatro tachos [recipientes de latón] cortados a la mitad, dispuestos en forma de cruz. Luego este planteo se complejizó y se buscó la disposición equilibrada de cinco mitades, debido a que esta cantidad optimizaba el aprovechamiento del viento y mejoraba la extracción de agua”, comenta Carlos Derka, especialista del INTA Sáenz Peña.

“En los molinos tradicionales, las aletas son aspas que giran con el viento –continúa Derka-. Nosotros utilizamos la mitad de los tachos de 200 litros porque queríamos recuperar elementos que pudieran reutilizarse”. En la actualidad, esta tecnología es aplicada por tres productores de la zona y hay dos emplazados en unidad del INTA Sáenz Peña con fines demostrativos.

El molino eólico de INTA funciona con poco viento
El molino eólico de INTA funciona con poco viento

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