Marketing

El marketing es un proceso minucioso que requiere de tiempo, estudio y dedicación si la aspiración es la de obtener resultados ideales. Por ello es fundamental invertir muchas horas a la investigación de mercado para detectar y adaptarse a sus características y peculiaridades.

Es fundamental conocer las demandas de los consumidores con el objetivo de diseñar una estrategia dirigida a cubrir sus necesidades. Por este motivo, a continuación se presentan los cuatro tipos de marketing más conocidos para que los conozcas mejor y consigas optimizar tus resultados:

Marketing digital

La aparición mundial de internet a principios de la década de 1990 supuso un cambio total de las reglas. La Word Wide Web trajo consigo novedosas herramientas online más eficientes y menos costosas que las analógicas.

Los datos comenzaron a transmitirse de forma multidireccional, con infinidad de emisores y receptores. Hoy en día, el flujo de la información es controlado por el usuario a través de buscadores como Google.

Las redes sociales, los blogs y los portales especializados ampliaron el rango y las fuentes disponibles. La Revolución Industrial 4.0 ha sumado la aparición de Apps de carácter multidisciplinar que realizan funciones de forma inmediata. Además, las mediciones en tiempo real de Big Data arrojan resultados que permiten realizar evaluaciones más precisas y puntuales.

En consecuencia, el marketing digital puede enfocarse directamente hacia targets agrupados de acuerdo con necesidades o gustos específicos. Esta estratificación posibilita diseñar estrategias de marketing personalizadas con mayor probabilidad de aceptación.

Aquí los tiempos de respuesta cortos proporcionan una mayor satisfacción a los clientes. Propiciando un impacto positivo hacia la marca o empresa que se desea promocionar.

Outbound marketing

Denominado también “marketing de salida”, es una modalidad de promoción publicitaria asociada a los métodos tradicionales que, usualmente, interrumpen a los potenciales clientes en medio de sus actividades diarias (ver televisión, navegar por internet, escuchar la radio).

En consecuencia, se suele percibir como una molestia y se caracteriza por un mensaje impersonal que reduce el porcentaje de receptividad. Este estilo de mercadeo era muy frecuente antes de la globalización de internet y de la irrupción de las redes sociales.

Al no tomar en consideración medios digitales, se fundamenta solo en cuatro variables: coste, producto (o servicio), distribución y promoción. Si bien las tácticas de difusión más recientes incluyen estos principios, actualmente no es viable apoyarse exclusivamente en ellos.

Inbound marketing

En esta metodología es el cliente quien tiene la iniciativa de contacto al ser atraído por un contenido determinado. De esta manera, se genera una primera interacción positiva.

El mensaje llega de forma no invasiva, con el fin de aumentar las visitas al sitio web de la marca. Integra preceptos de Social Media con la meta de conseguir tráfico calificado (posibles consumidores) desde y hacia las redes sociales.

Marketing de información de valor

Se basa en ofrecer contenido atractivo, especializado y de calidad para acercar un público objetivo hacia una empresa o marca. El propósito es dotarlas de credibilidad y confianza demostrando un conocimiento sólido en torno a un tema de interés. En ocasiones, los servicios de atención al cliente (tanto los telefónicos como los de internet) son útiles en este sentido.

En este caso, la audiencia distingue al emisor como una autoridad con respecto a una materia, pasando a ser potenciales clientes. Asimismo, las técnicas de redacción de artículos web bajo parámetros SEO pueden ayudar al posicionamiento en los buscadores. Esto es muy valioso y aprovechable por marcas o empresas de productos o servicios especializados.

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