Reportaje publicado en el Anuario de la Innovación en España 2025.
En un contexto de profundas transformaciones, tanto climáticas, como tecnológicas o sociales, la políticas públicas se enfrentan al reto de orientar la innovación hacia objetivos de impacto colectivo. Así, las misiones de país surgen como una respuesta estratégica para movilizar el talento científico, la tecnología y la capacidad productiva frente a desafíos de gran escala, como la transición energética, la salud universal, la soberanía digital, la bioeconomía o la descarbonización industrial. Retos complejos que exigen enfoques sistémicos, acción coordinada y soluciones innovadoras.
En esta ecuación, las spin-off deep tech ocupan una posición clave. Empresas nacidas en el ámbito de la investigación, en universidades, centros tecnológicos, hospitales o institutos científicos que tienen como misión transformar los avances de la investigación en aplicaciones comerciales de alto impacto. Trabajan sobe tecnologías complejas, intensivas e conocimiento y con gran potencial transformador, pero que necesitan largos periodos de desarrollo, una elevada inversión, capital paciente y equipos altamente cualificados; así como entornos de colaboración para desarrollarse.
Las spin-off deep tech operan en la frontera del conocimiento y se alinean de forma natural con los grandes objetivos de transformación económica, social y ambiental
A diferencia de las startups de base digital o comercial, las spin-off deep tech operan en la frontera del conocimiento y se alinean de forma natural con los grandes objetivos de transformación económica, social y ambiental. Abordan problemas complejos con soluciones de difícil imitación y son, por tanto, clave para afrontar retos estratégicos o esas “misiones de país” desde el ecosistema científico y tecnológico. Por ello, a nivel estatal, el Gobierno de España ha anunciado la publicación de una Estrategia Nacional , que se suma a programas ya en marcha desde distintos ministerio y al trabajo emprendido desde distintas agencia regionales, centros tecnológicos, hospitales o fundaciones.
A día de hoy, según el informe de Mobile World Capital (MWCapital) ‘El ecosistema de spin-offs deep tech en España 2025’, en España operan de manera activa 1.007 compañías de esta categoría. Lo que implica que el ecosistema de empresas tecnológicas surgidas en universidades y centros de investigación ha crecido un 3,6 % en el último año. En cuanto a su especialización por tecnologías, centran su actividad en tres sectores: Biotecnología (19,8%), TIC (17,4%) y Salud (16,7%).
Los datos del estudio sitúan en 1.400 millones de euros la facturación anual de las spin-offs deep tech nacionales. El análisis también refleja cómo los ingresos económicos varía significativamente según su especialización tecnológica y su año de constitución. Así, Energía y recursos es el sector con mayores ingresos medios (223.000 €), seguido de Industria 4.0 (124.500 €) y TIC (121.500 €). En cuanto a empleo, el informe constata que las spin-offs deep tech ofrecen salidas profesionales atractivas para el talento investigador y de alto valor; y estima que generan 13.456 empleos cualificados. Son nuevamente los sectores Energía, TIC e Industria 4.0 os que ocupan a un mayor número de profesionales.
Madrid y Cataluña en cabeza
El informe constata que más de la mitad de las spin-offs españolas se concentran en Catalunya (28,2 %) y Madrid (23,7 %), regiones que albergan las principales universidades y centros de investigación del país. Les siguen la Comunitat Valenciana (11,1 %), Andalucía (9,5 %) y el País Vasco (7,4 %). Cada uno de estos territorios, según explica Francesc Fajula, director general de MWCapital, muestra una especialización alineada con sus capacidades científicas e industriales. “Cataluña destaca en proyectos deep tech relacionados con Biotecnología y Salud; Madrid sobresale en ámbitos como la Salud y TIC, y el País Vasco en proyectos relacionados con Energía e Industria 4.0”.
En cuanto a su origen, más de dos tercios del total de spin-offs han nacido de las universidades españolas (66,5%), siendo la universidad pública la principal incubadora de spin-offs (64%). Entre las entidades que han generado más empresas de este tipo se encuentran la Universidad Politécnica de Madrid (8,7%), el CSIC (8,5%), la Universitat Politècnica de Catalunya (5,3%), la Universidad de Alicante (4,8%) y la de Santiago de Compostela (3,2%). En el top 10 también figura el Hospital Vall d’Hebron de Barcelona. Hecho que para Albert Mascarell, director de Transferencia Tecnológica de MWCapital, demuestra que, “con foco y acompañamiento real, cualquier territorio puede ser relevante. La entrada de un hospital en la clasificación significa que el modelo hospitalario innovador empieza a madurar y a dar sus frutos. Será un vector de crecimiento de spin-offs deep tech”.
Respecto a las fuentes de financiación, el informe de MWCapital destaca que más de la mitad de las spin-offs analizadas se financian con fondos públicos y privados (61%), pero prácticamente una de cada tres empresas cuenta con financiación exclusivamente pública (26 %) y un 13 % recurre solo a la financiación privada.
En el ámbito público, el programa Neotec del CDTI (Centro para el Desarrollo Tecnológico y la Innovación) constituye el primer instrumento para financiar la creación y consolidación de empresas de base tecnológica, ya que, a diferencia de otras convocatorias, exige que el modelo de negocio se fundamente en el desarrollo de tecnología propia. A él se suma de Fondo Invierte –también gestionado por el CDTI que refuerza el poyo mediante la inversión de capital en proyectos de alto potencial.

Definir y consolidar un modelo de coinversión inteligente
Para Mascarell, el reto ahora pasa por “consolidar un modelo de coinversión inteligente donde cada euro público atraiga varios euros de inversión privada. Ha llegado el momento de que la ciencia no dependa solo de las convocatorias y comience a generar una industria. Las oportunidades están ahí”. Así, otra demanda expuesta en ‘El ecosistema de spin-offs deep tech en España 2025’ es la necesidad de sumar al capital riesgo a la causa.
Tradicionalmente, los inversores han percibido que las iniciativas tecnológicas que surgen en la universidad son de mayor riesgo y con un retorno de muy largo plazo. “Entre todos tenemos que hacer que cambien esa mirada, rebajar el riesgo y acortar los plazos de retorno, aunque necesariamente seguirán siendo largo. El dinero público seguirá ahí como catalizador del dinero privado, e incluso irá a más, pero convencer a los grandes inversores para que confíen en estas compañías”.
En cuanto al gap que existe entre el número de spin-offs deep tech en España y Europa respecto a las de EEUU, Francesc Fajula se remonta a la evolución histórica de la renta y la productividad, mucho mayor en Estados Unidos. “Cuando vamos al detalle, observamos que, en buena medida, se debe a un mayor nivel de adopción de tecnología en industria, Administración Pública y entre la sociedad estadounidense en general”.
En esta línea, el director general de MWCapital admite que la cifra de esta tipología de spin-off en España es aún modesta, ya que es un ecosistema incipiente. “Son pocas para un país como España, pero lo importante es que el crecimiento se está acelerando”. “Por otro lado -añade- Estados Unidos ha mostrado una gran capacidad para atraer el mejor talento del mundo, Europa incluida. No tenemos datos oficiales, pero parece que esta tendencia se está frenando”.
Fajula también señala que “es imposible” no asociar las regiones más innovadoras del mundo con una universidad o centro de investigación de primer nivel que, además, lleve en su ADN la voluntad de llevar a cabo una buena transferencia de tecnología. “No es posible entender Silicon Valley sin la Universidad de Stanford, donde los investigadores tienen un pie en la academia y otro en la empresa”. Para el portavoz de MWCapital, ese es el camino a seguir. “En España, la universidad no tenía esta vocación hasta hace poco, pero ya empezamos a obtener los primeros resultados. El informe tiene entre sus objetivos valorar este impacto y avisar de que el cambio cultural en la ciencia y la universidad debe acelerarse”.
Este informe confirma que España dispone de un ecosistema de spin-off deep tech “sólido, diverso y en expansión”, cuya dimensión y diversidad tecnológica legitiman la aspiración de generar impacto. Asimismo propone un análisis y seguimiento de su evolución en el contexto de las ‘Misiones de país’ para identificar dónde existe una mayor densidad y dónde, por el contrario, hay “vacíos significativos” o una menor eficiencia. Según Óscar López, ministro para la Transformación Digital y de la Función Pública, el compromiso es pasar de la creación al escalado: “más transferencia, más pruebas en entornos reales y mercado, más coinversión con Europa, cadenas de valor más seguras y más soberanía tecnológica en ámbitos críticos”.



