temperatura b+safe
El nuevo sistema puede situar el sensor de temperatura en diferentes alturas para hacerlo accesible a personas de todas las estaturas.

B+Safe ha lanzado al mercado un sistema autónomo de control de temperatura por lectura en la muñeca. Entre sus ventajas, se puede conectar fácilmente a diferentes sistemas de control de acceso (tornos, portillos, torniquetes...), de manera que sólo se podrá pasar este control cuando la temperatura no supere los 37.5º. También se puede configurar para hacer una doble comprobación de temperatura con el control de acceso habitual mediante tarjeta o huella. En estos casos, el dispositivo permite acceder con temperatura correcta sólo a personas autorizadas, impidiendo el paso en caso de tener una temperatura superior o de no tener permiso de acceso.

"Durante años hemos sido especialistas en huella digital. Ahora avanzamos a las biometrías de reconocimiento facial. El COVID-19 ha impulsado nuestra apuesta más reciente de control de temperatura. Es algo fundamental hoy en día para contener el virus", valora Ignacio Etxeberria, director de desarrollo de negocio de B+Safe.

El nuevo sistema dispone de alarma sonora de temperatura alta. Puede medirla en la frente y en la muñeca y dispone de conteo de activación de la alarma y de interacciones. Se basa en un sensor de temperatura IR (infrarrojo) y el proceso de medición se realiza en menos de un segundo, a una distancia máxima de 40 milímetros y puede hacer mediciones distintas cada dos segundos.

La empresa es experta en la aplicación de tecnologías aplicadas a la seguridad corporativa a nivel de accesos, bienes y personas. Su gama de soluciones incluye desde cámaras termográficas a sistemas de control de aforos y conteo de personas o de video vigilancia en instalaciones, entre muchas otras. "Hay preocupación en las empresas especialmente por la gestión de comedores o en los servicios", explica Etxeberria según la experiencia acumulada por B+Safe desde que concluyó el estado de alarma.

Por otro lado, el debate entre seguridad y privacidad ha cobrado en los últimos meses mayor protagonismo. "La gente suele tener menos problemas con el control de aforos. No se sienten tan controlados. Pero con las cámaras termográficas sí estamos percibiendo cierto recelo", expone Etxeberria. No obstante, el responsable avisa de que todas estas medidas de seguridad y prevención han venido para quedarse. "Incluso si se llega a encontrar una vacuna, en España, si somos inteligentes, estaremos preparados con este tipo de tecnologías".

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