Sin Título, el nuevo proyecto pedagógico de Fundación Telefónica

Sín Título Exposición

“Los niños no son una botella que hay que llenar, sino un fuego que es necesario encender”, escribía el filósofo renacentista Montaigne. La Fundación Telefónica ha querido encender esa llama en la colección Sin Título, una exposición artística donde cien niños, tras un año de trabajo, han ejercido de comisarios participando de manera activa en su creación.

Este proyecto pedagógico ha pretendido despertar en los niños el interés por el arte, dándole a la exposición un punto de vista novedoso que los visitantes disfrutarán. Los colegios Blanca de Castilla y Francisco de Quevedo fueron los seleccionados para esta iniciativa, sobre las que se asentaron tres ejes: qué es una colección, qué es una exposición y cómo se interpreta una obra de arte. Así, los alumnos seleccionaron las obras, identificaron temáticas comunes, las reinterpretaron, las titularon de nuevo… Y llegaron a cuatro conclusiones, que han dado paso a los cuatro apartados de la exposición: caras, misterio, materiales y color y forma.

En Sin Título hay obras de Chillida, Picasso, Tapiès, Magritte o Delvaux, entre otros, todos pertenecientes a la Colección Telefónica. Dirigida a todos los públicos, en la exposición convivirán cuadros, esculturas o fotografías de nuestro tiempo, con la imaginación del futuro: reinterpretaciones, murales artísticos y nuevos planteamientos espaciales. David Carmona, profesor del Francisco de Quevedo, explica lo que más le impresionó de sus jóvenes alumnos, niños de entre 10 y 12 años. “En una escultura de Chillida, plana, preguntaron por qué no podría ser colgada, en el aire. Tenían razón, nunca se me había ocurrido”. Sin embargo, la imaginación no tiene límites. La obra de Eugeni Granell, La voz del profeta, fue titulada por ellos como La pata pato. O Hong Kong Port, de Andreas Gursky, fue titulada Aquel día normal. Para ellos, todo normal.

Sete, uno de los alumnos, siempre ha querido ser actor, y tras esta experiencia ya no duda. “Quiero dedicarme a algo que tenga que ver con el arte”. Pablo no pretendía eso, sin embargo, ahora quiere “ser artista”. “Pensaba que el arte solo eran cuadros, pero hay fotografías, bombillas, tecnología. Ahora lo tengo claro”, afirma. Todos coinciden en lo mismo; la alegría en la experiencia recogida, el conocimiento que han adquirido, los días de trabajo en los que aprendieron codo con codo con el dibujante Paco Roca, el escritor García Miranda o la fotógrafa Monserrat Soto. Todo con un toque innovador (reinterpretar cuadros mediante la tecnología, cámaras que plasman dibujos sin pincel, entre otros) indispensable para un exposición dirigida por niños. Una exposición que podrá verse desde el 5 de febrero hasta al 24 de abril. Eso sí, Sin Título.

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