Realidad aumentada para recorrer el Recinto Sagrado de México-Tenochtitlan

Una aplicación móvil permitirá recrear el aspecto que tuvo la capital mexicana

Prueba en sitio. Foto: Erick Huitrón Ramírez.
Prueba en sitio. Foto: Erick Huitrón Ramírez.

Una app de realidad aumentada, basada en conocimientos obtenidos de fuentes históricas e investigaciones arqueológicas, permite recorre de manera virtual las dificaciones prehispánicas que formaron parte del Recinto Sagrado de México-Tenochtitlan.

La herramienta ha sido desarrollada por el ingeniero Erick Huitrón Ramírez, del Centro de Innovación y Desarrollo Tecnológico en Cómputo (CIDETEC) del Instituto Politécnico Nacional (IPN). Mediante tecnologías de geolocalización habituales en smartphones y otros dispositivos electrónicos, permite a los visitantes del Centro Histórico de la Ciudad de México observar y ‘recorrer’ esta zona histórica de la manera más fidedigna a como era en los años previos a la llegada de los españoles.

Huitrón Ramírez, que ha presentado la app en el V Congreso Internacional ‘El Patrimonio Cultural y las Nuevas Tecnologías’ que acaba de realizar el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), ha señalado que el objetivo del proyecto es “visualizar el pasado desde el presente”.

Para ello, ha contado con la asesoría del arqueólogo e investigador del Museo del Templo Mayor (MTM) Diego Jiménez Badillo. Se basa en los más recientes hallazgos del Programa de Arqueología Urbana (PAU) del INAH, así como en las reconstrucciones que investigadores como Ignacio Marquina hicieron en años previos para aproximarse al aspecto que tuvo la capital mexicana.

RECUPERAR UN ESPACIO CASI PERDIDO

La app, en palabras del ingeniero del CIDETEC, surge para cubrir una necesidad. Y es que, en contraste con otras ciudades prehispánicas, como Chichén Itzá o Tulum, México-Tenochtitlan sufrió el embate directo de la Conquista y fue desmantelada para que, sobre sus restos, se levantara un nuevo orden político, religioso y social.

Aunque existen espacios museísticos, así como 42 ventanas arqueológicas que en su mayoría remiten a estructuras como el Calmécac, el Gran Basamento, el Cuauhxicalco o el Templo de Tezcatlipoca, entre otras, el visitante aún está imposibilitado de obtener un paisaje integral de dichos espacios, afirma Erick Huitrón. Además, algunos de esos sitios tienen un acceso limitado por motivos de investigación y conservación, o bien requieren de solicitudes previas de ingreso.

La app, que lleva más de cuatro años en desarrollo, busca integrar en una primera etapa —que a decir del ingeniero estaría lista en marzo de 2019— un total de 14 edificios de los cuales el INAH, a través del PAU y del Proyecto Templo Mayor (PTM), conoce con precisión o estima sus dimensiones.

DESARROLLO DE FUTURO

La herramienta utilizará los sistemas GPS y el giroscopio (implementos habituales en prácticamente todos los dispositivos móviles) para determinar la ubicación de los usuarios con respecto a la de los edificios prehispánicos, y ofrecerles la posibilidad de girar en cualquier dirección y ‘desplazarse’ por el Recinto Sagrado de México-Tenochtitlan.

En la actualidad su desarrollador trabaja para agregar la textura de las construcciones y plasmar detalles de policromía y decorado en los edificios que contaban con tales acabados, para lo cual no sólo se cuenta con la asesoría de Diego Jiménez, sino con la retroalimentación constante del arqueólogo Raúl Barrera Rodríguez, titular del PAU.

Erick Huitrón asegurar que, una vez esté en funcionamiento, la aplicación también permitirá hacer recorridos vía remota para los usuarios que no se encuentren presencialmente en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

En una segunda etapa, la app permitirá presenciar en tiempo real la noche y el día, recrear el entorno lacustre de la ciudad-isla, comparar la posición original de los edificios con el hundimiento que han registrado tras el paso de cinco siglos, o incluso dar a los usuarios la posibilidad de hacerse selfies frente al Huei Tzompantli, el Juego de Pelota o el Templo Mayor de Tenochtitlan, reconstruidos virtualmente.

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