Ramiro Losada, cofundador de LosadaGarcía Arquitectos

“Ha llegado el momento de devolver las ciudades a los ciudadanos”

Ramiro Losada (dcha), junto a su socio, Alberto García. JAVIER LAIRADO.

El colegio, el instituto, arquitectura técnica en Cáceres, arquitectura en Madrid… Los caminos de Alberto García y Ramiro Losada no se separaron hasta que la beca Erasmus supuso el principio de un periplo en el que ambos completan su formación en Italia (García) y Bélgica (Losada); un tiempo en el que dan los primeros pasos profesionales en diferentes estudios en España y en distintas ciudades europeas. Con la mochila cargada de nuevos conocimientos y experiencias, empiezan a presentarse de forma conjunta a varios concursos, pequeños proyectos pero que requieren del tiempo suficiente como para hacerles ver la necesidad de ‘formalizar’ su relación. En 2010 tiene lugar la apertura de la sede cacereña del estudio.  En 2013, tras haber organizado un master para que alumnos españoles viajaran a la Universidad de San Diego (California), el centro les ofreció dar un curso completo. Una oportunidad de oro para reforzar el vínculo de su actividad con la divulgación y la docencia, pero también para establecerse profesionalmente en Estados Unidos. Como explica Ramiro Losada, que hoy vive al otro lado del Atlántico, “la diferencia horaria puede ser un problema, pero cuando una oficina termina la jornada, la otra retoma un proyecto; así que los continuamos durante 24 horas prácticamente”.

STEAM pavilion. MAHA STUDIO.

“No tenemos un estilo concreto, sino que nos adaptamos a cada uno de los proyectos; proyectos singulares que muchas veces seleccionamos por su potencialidad”. Losada prefiere hablar de las experiencias que la arquitectura nos permite vivir, “ya sea en un edificio o en un parque”. “Creemos que la arquitectura nueva debe ser singular y contemporánea”. Esta manera de plasmar su trabajo, firme y experimental, ha hecho acreedor a LG Arquitectos del reconocimiento de Architectural Record, publicación de referencia que cada año selecciona a 10 estudios emergentes con potencialidad y cariz innovador. Los cacereños forman parte de un ‘elenco’ en el que hay propuestas procedentes de China, México, Ámsterdam, Texas o Nueva York… “Siempre hemos pensado que la arquitectura es global. Al tratarse de una publicación americana, que nos destaque nos enorgullece también porque confirma que nuestra forma de hacer las cosas se entiende en diferentes contextos”- comenta.

Del despilfarro a un nuevo racionalismo

Losada no omite la parte de responsabilidad del gremio al que pertenece tras unos años en los que el derroche de dinero público se alzaba ante nosotros de un modo tangible –tantas veces obsceno y ofensivo- con la construcción de proyectos en los rincones más variopintos del país, lejos de la practicidad o de un servicio público coherente; hoy muchos abandonados o infrautilizados. “Nuestra generación ya no es tan egoísta e individualista. Puede que sea porque la cultura económica no lo permite. Tras la crisis hemos aprendido a hacer más con menos. Todo es más racional, más pensado”, afirma Losada, que entiende que no solo hay que aprovechar cada céntimo; también los espacios. “Hay que devolver la ciudad a los ciudadanos; la crisis ha hecho que el arquitecto esconda un ego por regla general demasiado elevado, ha aflorado la parte más racional”.

Centro Cultural La Gota, Cáceres. MIGUEL DE GUZMÁN
Centro Cultural La Gota, Cáceres. MIGUEL DE GUZMÁN

Una de las causas que incitó a muchos alcaldes y presidentes autonómicos a perder los papeles con algunas propuestas que rozaron lo surrealista fue el llamado ‘efecto Guggenheim’. “Muchos no vieron más allá. Lo de Bilbao es otra historia que tiene que ver con una remodelación y una reordenación mucho más profundas”, explica el arquitecto, que tiene en el caso del Centro Cultural La Gota, en Cáceres, proyecto del que se encargó LG, un ejemplo de cómo es posible cumplir con el presupuesto del encargo. “Ahora el político se ajusta al presupuesto del que dispone; eso es algo que estamos viendo muy de cerca en Estados Unidos. Allí, obviamente, el presupuesto de obra pública es mucho menor, y lo que se hace se controla muchísimo. La fiesta que ha vivido España se ha celebrado en muy pocos sitios”- añade Losada, quien considera que Rotterdam es la gran referencia desde que tuvo la obligada necesidad de reinventarse tras ser devastada en la II Guerra Mundial. “Inicialmente fue un banco de pruebas del gobierno holandés con la arquitectura experimental; si algo funcionaba los aplicaban en otras ciudades del país”.

Arquitectura para todos

La filosofía de LG no se ciñe al encargo y ejecución de un proyecto determinado. Entienden que el estudio debe trabajar en otras direcciones, aunque todas acaben interconectadas. Junto a la actividad docente (García ha sido profesor en la Escuela de Arte y Diseño de la Universidad Camilo José Cela y Losada en la UEM, además de en la mencionada Univ. de San Diego), los jóvenes arquitectos comenzaron hace unos años un proyecto divulgativo consistente en la grabación de documentales cuyo hilo conductor es dominado por una entrevista en profundidad con un arquitecto de talla mundial.  Un proyecto que democratiza el conocimiento y la cultura,  equivalente de algún modo al iniciado por el pianista James Rhodes con la música clásica. “En un gremio tan endogámico, tenemos la obligación de hacer llegar la arquitectura a todo el mundo. No pretendemos filosofar, sino dirigirnos a todo tipo de público, no necesariamente especializado”.

 'Kiosco', en Plaza de Castilla. ALFONSO HERRANZ.
‘Kiosco’, en Plaza de Castilla. ALFONSO HERRANZ.

Entre sus planes más inmediatos están asentar la oficina de San Diego para que ambas sedes funcionen a pleno rendimiento. “El futuro está en la internacionalización y en la diversificación de trabajos; en no volcarse solo en un sector, sino en actuar a diferentes escalas”-afirma. “Nos gusta pensar en global pero actual en local; no creemos en grandes revoluciones pero sí en que pequeños e inteligentes avances nos pueden hacer las cosas más sencillas. No tenemos coches voladores, como en Blade Runner, pero tenemos un aparatitos en el bolsillo que nos permiten acceder a cualquier lugar del mundo. En eso sí creemos”- concluye Losada.

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