Margarita Salas, profesora honoraria del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa del CSIC

Margarita Salas, profesora honoraria del Centro de Biología Molecular Severo Ochoa del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Madrid, ha obtenido el Premio Inventor Europeo 2019, que concede la Oficina Europea de Patentes (OEP), en la categoría Logro de toda una vida. Los otros dos finalistas españoles, los ingenieros Antonio Corredor Molguero y Carlos Fermín Menéndez Díaz, nominados en la categoría Industria, no han conseguido el galardón

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Se reconoce así el trabajo innovador de Salas en genética y biología molecular. Además, también ha recibido el Premio popular con los votos del público. Ambos galardones han sido anunciados ayer en la ceremonia de entrega, celebrada en el Wiener Stadthalle de Viena 

“Es un honor y una satisfacción recibir este premio, que es un reconocimiento a la investigación básica que he hecho toda la vida y de la que ha salido una aplicación biotecnológica muy importante, y muy rentable tanto para el CSIC, como para los inventores y para mi centro”, ha señalado la científica. 

Salas (Canero, Asturias, 1938) descubrió la ADN polimerasa del virus bacteriófago phi29, que tiene una aplicación crucial en biotecnología: permite amplificar el ADN de manera sencilla, rápida y fiable. Por ello se usa en medicina forense, oncología y arqueología, entre otras áreas. Esta tecnología ha sido además una de las patentes más rentables del CSIC. 

“Nosotros siempre hemos trabajado, desde el año 67, cuando volvimos mi marido y yo a España, con el virus bacteriófago phi29 –rememora Salas–. Durante la investigación observamos que, cuando el fago infecta a la bacteria, produce la síntesis de una ADN polimerasa que tiene unas propiedades fantásticas para la amplificación del ADN”.

Estas propiedades permitieron una patente muy exitosa. “Esta polimerasa se usa en todo el mundo y se aplica en análisis genético, forense y paleontológico, entre otros”, enumera Salas. “Cuando uno tiene cantidades pequeñas de ADN, como un pelo hallado en un crimen o unos restos arqueológicos, esta ADN polimerasa amplifica millones de veces el ADN para poder ser analizado, secuenciado y estudiado”, añade. 

Según datos de la Oficina Europea de Patentes, la patente del método de la ADN polimerasa phi29, sigue siendo la más rentable que ha presentado el CSIC: entre 2003 y 2009 representó más de la mitad de los derechos de autor del organismo, devolviendo millones de euros en inversión a la investigación financiada con fondos públicos. 

La patente de la ADN polimerasa phi29 expiró en 2009, pero el equipo de Salas sigue trabajando en mejoras que ya han sido patentadas y son explotadas por varias empresas. El estudio con bacterias y virus es un campo con múltiples posibilidades.

“Desde los años 50, 60 y 70 el estudio con bacterias y virus abrió la genética molecular. Son las herramientas utilizadas para entender cómo estos mecanismos que existen en bacterias y fagos también existen en otros tipos de células superiores, en animales, etcétera. El estudio con ellos ha sido básico para el desarrollo de la biología molecular”, apunta Salas.

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