Nubia Muñoz: “Los antivacunas no se fijan en la evidencia científica o no la quieren aceptar”

Esta investigadora colombiana es la impulsora de la vacuna contra el papiloma

Nubia Muñoz ha sido galardonada con el premio BBVA Fronteras del Conocimiento en Cooperación al Desarrollo. / Fundación BBVA
Nubia Muñoz, galardonada en la categoría Cooperación al Desarrollo en la X edición de los Premios Fronteras del Conocimiento de la Fundación BBVA: KIKE PARA/FBBVA:

Su trabajo ha contribuido decisivamente a establecer que la infección por el virus del papiloma humano (VPH) es la causa principal del cáncer de cuello de útero, propiciando así el desarrollo de vacunas. Por este motivo, a Nubia Muñoz (Cali, Colombia, 1940) le han entregado este año el premio BBVA Fronteras del Conocimiento en Cooperación al Desarrollo.

Y por este mismo motivo estuvo a punto de de conseguir un Premio Nobel en 2008. Sin embargo, su trabajo fue eclipsado por Harald Zur Hausen –líder de otro de los equipos involucrado en el estudio del VPH–, que recibió un tercio del premio Nobel de Fisiología en 2008 sin reconocer que las aportaciones de Muñoz habían sido esenciales. 

Después de más de treinta años de investigación, su equipo demostró que la infección por VPH es la causa principal y necesaria para el cáncer de cérvix. Descubrieron más de cien tipos de papiloma y que son treinta los que infectan el tracto genital.

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“Realizamos estudios en pacientes con cáncer en cuarenta países para crear un mapa de los tipos virales que predominan aquí y allá”, dice en una entrevista con Sinc. “Descubrimos que los siete tipos más frecuentes de papiloma causan cerca del 90 por ciento de los cánceres de cuello de útero”. 

En la actualidad hay tres tipos de vacuna contra el VPH: una comercializada en 2006, otra en 2007 y la última hace un par de años.

VACUNAS EN COLOMBIA

Muñoz reconoce que su mayor recompensa fue contribuir a la prevención contra el VPH en su Colombia natal. Según sus palabras, más del 90 por ciento de las niñas llegaron a ser vacunadas, hasta que la inmunización dejó de ser obligatoria en 2017.

“Sentí la satisfacción más grande cuando el presidente de Colombia me llamó para decirme que iban a inaugurar el programa contra el papiloma y querían que participase en el lanzamiento –recuerda-. Además, el ministro de Salud me invita periódicamente y a través de mi consejo han modificado el programa, primero de tres dosis a dos dosis”.

El programa de prevención en Colombia se inició en el año 2012 y marchaba bien hasta que en el municipio de El Carmen de Bolívar cerca de un centenar de niñas a las que se les había suministrado la vacuna sufrieron desmayos.

“Lo de El Carmen de Bolívar es un ejemplo de una reacción psicogénica masiva, que inicialmente se interpretó como una intoxicación alimentaria y luego se relacionó con que las niñas habían sido también vacunadas”, dice Muñoz.

“Fue un golpe muy duro. Sentí mucha rabia al ver cómo la ignorancia y los rumores acabaron con un programa a la altura de los mejores del mundo”, lamenta Muñoz. “A raíz de estos hechos se constituyó una asociación de víctimas, se organizaron grandes demandas y la vacunación en Colombia se volvió opcional”.

Tras toda esta polémica, la Corte Constitucional de Colombia sentenció en 2017 que el Estado “no puede obligar a la población colombiana a vacunarse contra el virus del papiloma humano, por cuanto la facultad del paciente de tomar decisiones relativas a su salud ha sido considerada un derecho de carácter fundamental por la jurisprudencia constitucional”.

ANTIVACUNAS

Ya en 2016, apenas se vacunó un 16 por ciento de las niñas que cumplían los requisitos, como confirma Muñoz. “En Colombia cada año se diagnostican más de 5.600 mujeres con cáncer de cérvix y más de 2.500 mueren por esta causa –explica–. Es una tragedia y hubiéramos podido haber evitado muchos cánceres en unas décadas”.

En su opinión, “los antivacunas no se fijan en la evidencia científica o no la quieren aceptar. Dicen que hay intereses comerciales de por medio, que estos estudios han sido pagados por las compañías farmacéuticas o están sesgados”.

Sin embargo, recientemente, la prestigiosa biblioteca Cochrane publicó un metaanálisis de 27 estudios previos sobre la primera y segunda vacuna en más de 70.000 mujeres, ratificando que la vacuna contra el VPH es segura y especialmente eficaz en mujeres jóvenes.

“Hasta el momento no hay ninguna evidencia científica para decir que enfermedades autoinmunes como el síndrome de Guillain-Barré o la esclerosis múltiple puedan ser más frecuentes en las niñas que recibieron vacunas”, aclara.

COMUNICACIÓN EMOTIVA

En países como Colombia y España los ciudadanos pueden elegir si quieren vacunar o no a sus hijas –también se ha propuesto empezar a vacunar niños para propiciar el efecto rebaño– pero, como señala la científica, una mala decisión basada en la desinformación puede costar la vida.

“Damos muchas ruedas de prensa, pero la información no llega a la población si no se hace de una forma más emotiva, más directa”, se queja. “Necesitamos que los médicos e investigadores cuenten con expertos en comunicación que combatan la mala información y los rumores”.

En este momento Nubia Muñoz está diseñando un curso virtual para educar a los médicos y el personal sanitario de Colombia sobre la vacuna, su eficacia y la seguridad y desmentir el evento de El Carmen de Bolívar.

1 Comentario

  1. Es inaudito que personas que se dicen científicas se nieguen a aceptar que hay problemas de efectos secundarios con la vacuna del papiloma. Y mucho más inaudito que se atrevan a calificar esos efectos como provocados por “psicogenia masiva”. Se entiende que debe de ser muy triste y descorazonador que una vacuna en la que se han puesto muchas esperanzas como medida preventiva, luego resulte que no pueda aplicarse de forma tan rápida y extensiva como uno creía porque surgen inconvenientes por los efectos secundarios, pero de ahí a negar que esos efectos existan media un gran abismo. Se llenan la boca clamando contra los “anti-vacunas” por ser estos anti-ciencia. ¿Y ellos qué son? Es sorprendente que la Doctora Nubia no admita, como científica que es, que en su país, Colombia, hay numerosas jóvenes víctimas afectadas por la vacuna del papiloma. ¿Qué estudios científicos serios y rigurosos se han realizado para negarlo? La contestación es que ninguno hasta la fecha.
    En cuanto al estudio Cochrane, es poco riguroso. 1º decir que el autor de esta revisión tiene conflictos de intereses con la vacuna. 2º que ese estudio no ha tenido en cuenta los efectos secundarios en personas que han recibido la vacuna postcomercialización, sino solo los observados en anteriores ensayos clínicos controlados, realizados comparando frente a un control con un placebo tramposo. Ese placebo en realidad no es tal, pues lleva un componente activo presente en la vacuna que por sí solo podría dar cuenta de gran parte de los efectos secundarios que se producen.
    Sean rigurosos, atrévanse con estudios pormenorizados en la población que ha recibido la vacuna comparados con población que no la ha recibido. Y analicen con seriedad, sin conflictos de intereses, los efectos secundarios que se están produciendo en adolescentes de todo el mundo. No pueden mirar para otro lado, hay miles de afectadas. El sambenito de histeria colectiva no es presentable, no es serio, y mucho menos si así se califica por personal científico.

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