La reflexión como actitud permanente es una de las señas de identidad de la Institución Educativa SEK. Fundada en 1892 en Madrid, hoy cuenta con 9 centros escolares –SEK International Schools– y la Universidad Camilo José Cela. A su actual presidenta, Nieves Segovia, le ha tocado lidiar con la pandemia desde un ámbito en el que se ha batido el cobre en los últimos meses. “Junto al trabajo de los sanitarios, debemos valorar la extraordinaria labor de los docentes de todo el país. Han demostrado vocación, sensibilidad y cercanía”.

El pasado lunes, la organización celebró el ‘VI Simposium Felipe Segovia’. Si la innovación siempre es buena compañera, el momento invita a pisar el acelerador. También el lema del evento –“Un nuevo Renacimiento para una nueva era”-, frase pronunciada por Felipe Segovia a principios de este siglo, casa con la filosofía de un nuevo paradigma.

Recuperación de roles

“Queríamos hacer una llamada al propósito, un concepto de tanta actualidad”, señala Nieves Segovia, que coincide con otros expertos presentes en el Simposium, al celebrar que, “pese a tratarse de una situación horrible”, la pandemia ha provocado la reconciliación de la educación y del educador con su verdadera esencia.

“El sistema había perdido el foco al ligarse a un modelo industrial de educación. Su auténtico rol es el de ser un lugar de certeza, de esperanza; en el que pensar en lo que nos sucede y en cómo hacer mejor las cosas”. Aunque reconoce que “necesitamos instituciones abiertas al cambio”, Segovia apuesta por espacios educativos que creen comunidad. “Si vamos a vivir un cambio permanente, la conversación constante es necesaria, lejos de la educación más repetitiva”.

Regreso

Segovia afirma que la vuelta a las aulas más extraña y compleja que les ha tocado vivir la han llevado con cierto estrés, pero también con naturalidad. “Hemos regresado a protocolos y disciplinas de otro tiempo. No ha sido sencillo en una institución como SEK, donde pesan mucho la libertad y la responsabilidad individual de los alumnos”. En el otro extremo de esta obligada adaptación de tintes anacrónicos, Segovia se queda con las muchas oportunidades para ser más innovadores surgidas a lo largo de estos meses.

 “Al combinar formatos híbridos exploramos nuevos espacios; el ecosistema digital que hemos generado refuerza los espacios físicos y la experiencia se ve enriquecida. Una vez pase la emergencia, llegará el momento de decidir qué nos quedamos y qué descartamos”, añade.

Sentido multidisciplinar

“Mi padre (Felipe Segovia) ya hablaba de un nuevo humanismo”. En la Institución Educativa SEK creen que lo multidisciplinar va mucho más allá de la adquisición de nuevos conocimientos que, “si bien son necesarios”, han de dejar espacio para el desarrollo de otras habilidades. “Las nuevas competencias están sobre la mesa desde los años 90 pero es ahora cuando han ganado peso”. Resiliencia, flexibilidad, trabajo en equipo o comunicación “son imprescindibles en este periodo”.

Sin embargo, en líneas generales, en el actual currículum escolar y universitario no hay hueco suficiente para estas skills. “Tenemos que hacer una profunda reflexión sobre los contenidos que los alumnos deberían aprender. Parece evidente que son excesivos, y en la pandemia ha quedado claro que también hay que atender qué aprenden los estudiantes sobre sí mismos y sobre su relación con los demás, o cómo se integran en los ecosistemas digitales”.

Nieves Segovia lamenta que el siglo XXI, “que al fin y al cabo es el que viven y el que les interesa”, no tenga prioridad en los programas educativos. “Demografía, cambio climático; crisis políticas, económicas y sociales; convivencia. Todas estas cuestiones quedan fuera, y no tiene sentido”.

Future Learning Model

El ‘VI Simposium Felipe Segovia’ ha servido además para poner en común los mimbres del ‘Future Learning Model’ de la Institución Educativa SEK. “Ya es presente y es un proceso vivo”, dice Segovia. Todos los profesores están invitados a aportar micro innovaciones en espacios abiertos y comunes que enriquezcan la metodología. El modelo también se nutre cocreando con los alumnos a través de la experiencia colectiva. “Una de las conclusiones que hemos extraído es que probablemente el modelo ha dejado de existir como tal y que hay tantas educaciones como alumnos”.

De este modo, el ‘Future Learning Model’ propone tener en cuenta la disponibilidad, el estilo de aprendizaje y el ritmo de cada estudiante. “La pandemia ha roto estándares que sabíamos que iba a ser muy difícil cambiar. Vamos hacia un aprendizaje más personalizado en el que intervengan muchos agentes, no solo el profesor, en cualquier momento y lugar, con otros métodos de evaluación y contenidos más relevantes, significativos y aplicables”.

Acción continua

Fernando Reimers, director de la Iniciativa Global de Innovación Educativa de la Universidad de Harvard, destacaba en la ponencia que cerró el simposium la importancia de las instituciones educativas que nunca dejan de aprender. “Cuando pusimos en marcha el Aula Inteligente en los años 90 rompimos los esquemas tradicionales”, dice Nieves Segovia. Aquella tracción les ha traído hasta aquí. Al irrumpir el SARS-CoV-2, pasado el estupor inicial, en la Institución Educativa SEK la apertura de nuevos debates fue el paso lógico.

“La cocreación, el uso de la tecnología, la interdisciplinariedad, los procesos de aprendizaje más fluidos, la cultura digital, las habilidades de comunicación o el cuidado de uno mismo (deporte, nutrición), son puntos que teníamos marcados en la agenda y que ahora se han posicionado en primera línea”, señala la presidenta de la institución.

Segovia pone como ejemplo paradigmático de esta filosofía el programa La Colmena de la UCJC. En una mezcla de emprendimiento, compromiso social y transformación digital, se trata de un espacio para el intercambio de conocimientos y experiencias más allá de lo disciplinar. “Ayuda a que el emprendimiento sea entendido como una actitud ante la vida”, añade.

La tecnología es un medio

La Institución Educativa SEK ha entendido la tecnología en su concepto más amplio. Desde su nacimiento, ha incorporado aquellos avances que consideraban más útiles dentro de la novedad. “Cuando decidimos llevar los ordenadores a las aulas, Internet era aún una gran desconocida. Nos propusimos que los alumnos no los usaran para aprender informática, sino que estuvieran a su disposición para profundizar en otras materias. El cambio de mentalidad implicaba aprender a través de la tecnología”.

En su análisis, Nieves Segovia detecta que un problema común ha sido querer insertar la tecnología en un modelo que no daba más de sí. “El cambio de paradigma no estaba previsto por el sistema educativo. Hablamos de una inversión fallida por parte de gobiernos de todo el mundo. La tecnología no se ha entendido como una herramienta transformadora”.

Percibe sin embargo que la pandemia es también aquí un punto de inflexión. “Creo que sirve para abrir los ojos y ayuda a entender la capacidad de la innovación tecnológica como palanca de cambio. Tiene que entrar en el sistema educativo para formar a aquellos que cambiarán el mundo. Hemos de aprovechar este círculo virtuoso y no regresar a conductas anteriores”.

Por otro lado, Segovia considera que hay un trecho por recorrer para que la brecha digital no se convierta en una brecha social. Parte de la solución tiene que ver con el desarrollo de tecnologías más ágiles y flexibles, multiplicando su acceso con el objetivo de que ningún estudiante se quede atrás.

Salud emocional

La apuesta por la disrupción no está reñida con otros aspectos. Hace años que los Colegios SEK integraron la gestión emocional de la mano de la organización CASEL y Linda Lantieri. “Otorgamos la importancia que merece a la salud mental y el equilibrio emocional de los estudiantes. La tecnología hace que estén más expuestos, crece la presión del grupo y las depresiones. Por si esto fuera poco, ahora llegan años en lo que hay que afrontar estos aspectos con programas específicos”.

Desde marzo, el los colegios y en la UCJC han llevado a cabo actuaciones “de emergencia” que han mitigado dificultades emocionales en alumnos, profesores y familias. Estas iniciativas han sido progresivamente organizadas y fortalecidas. “Es un nuevo rol que ha de cumplir el sistema educativo”, señala Segovia. En el plano formativo, la UCJC es pionera en cuestiones específicas de bienestar y nutrición e imparte el primer Máster en Mindfulness del país.

El ciclo completo del emprendimiento

Hace cinco años, SEK daba vida a SEK Lab. La primera aceleradora de startups ed-tech en España les ha ayudado a conocer tendencias de primera mano. El beneficio para los emprendedores reside en la posibilidad de testar sus ideas en un entorno educativo real. La institución no invierte directamente en las compañías, pero sí ha adoptado muchas de las soluciones que proponen. “En los últimos tiempos hemos dado prioridad a proyectos en los que tuviera mayor peso la componente social. Queremos ayudar a colectivos más vulnerables”, apunta Nieves Segovia.

Un paso más atrás, está la incubadora UCJC Lab y, al principio de la cadena emprendedora, SEK Lab Junior, puesta en marcha a petición de los estudiantes par dar forma a proyectos innovadores. Uno de los alumnos ha logrado vender una patente a Intel con tan solo 15 años. “Pretendemos fomentar en nuestros alumnos una mentalidad que aglutine las competencias del nuevo tiempo”.

La UCJC cuenta con un grado específico de Emprendimiento y a principios de 2021 impartirá un Máster en Emprendimiento con Impacto Social muy ligado a la práctica. “Cuanto más grande es nuestro ecosistema, más oportunidades tenemos de que se produzcan combinaciones beneficiosas. Motivamos e impulsamos al máximo el diálogo entre los colegios y la universidad. No tiene sentido estén encorsetados en su parcela tradicional, han de interaccionar”, concluye Nieves Segovia.

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