Motos eléctricas, ventaja social a corto y largo plazo

Scutum

Las necesidades en materia de movilidad sostenible aumentan cada vez más en las flotas de servicios municipales, instituciones públicas y empresas de transporte. Por ello, el sector del vehículo eléctrico ha visto como cada vez tiene más interés no solo por los beneficios medioambientales sino por las ventajas empresariales que suponen para las compañías que apuestan por este tipo de transporte. Jorge Magaña, CEO de de Transportes Autónomos por Carretera -distribuidor de las motos eléctricas Scutum S02 en España- ha explicado algunas de las claves que demuestran el éxito de esta nueva era de la movilidad.

“Las amplias características de movilidad que poseen los vehículos sostenibles permiten a los empleados desarrollar su trabajo de forma cómoda y las compañías dan respuesta en su compromiso con la huella medioambiental”, apunta. En este sentido, consumo, reducción de emisiones o personalización de los vehículos son algunas de las ventajas de las que se benefician las flotas profesionales que apuestan por contar con unidades sostenibles en su equipo.

Cuadrado subraya el papel que está teniendo scutum en la movilidad eléctrica, ya que “suponen un beneficio en cuanto a los diferentes factores que se dan en la conducción, como la carga de peso o la velocidad, entre muchos otros”. Por otro lado, la capacidad de personalización de los modelos Scutum es otro punto que está marcando el camino de las motos eléctricas, especialmente las dedicadas al transporte de entregas a domicilio, notificaciones, policía o vigilancia.

Ahorro en combustible y emisiones

Los consumibles de la opción eléctrica son básicamente neumáticos y pastillas de frenos. El motor térmico, en cambio, requiere de aceites, desgastes por rozamiento, tubo de escape, entre otros.  De este modo, se logra un ahorro en el mantenimiento de sus vehículos de más de 300 €/año en cada moto. En cuanto al consumo, hay una diferencia de 467€ entre el gasto de gasolina y el de electricidad, puesto que la carga de batería tiene un coste estimado de 72,58 €/año mientras que traducido a gasolina en el motor de combustión se sitúa en torno a 540 €/año.

Las emisiones son otras de las ventajas a tener en cuenta, ya que los vehículos de combustión generan al año 1,037 Tn de CO2, mientas que las Scutum no producen emisiones de CO2. La huella de carbono del vehículo eléctrico no es inexistente pero comparativamente inapreciable.

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