María Gutiérrez, CEO y fundadora de Hiwook

Usted es muy radical a la hora de plantear la diversidad en las empresas si es que quieren competir de la mejor manera posible, e incluso innovar. ¿Cómo llega a esa conclusión?

Pues porque la capacidad de innovación depende al 100 % de la capacidad para generar nuevas ideas, considerar enfoques diferentes y revolver hasta el fondo las creencias de la propia empresa.

Recuerda que todo lo que has pensado y ejecutado te ha traído hasta aquí. Si realmente quieres dar un salto importante, cambiar, necesitarás pensar y hacer de forma radicalmente diferente.

Pero, ¿cómo puedes pensar de forma diferente siendo tú? La respuesta es: cuestionando lo que sabes hasta ahora y dejándote influir por nuevas ideas.

¿Y quién te va a proporcionar esas nuevas ideas? Personas que piensen y actúen de forma diferente a la tuya.

Todas las personas somos distintas pero parece lógico que en una empresa, precisamente por los procesos de selección, que es el campo en el que trabaja su empresa, puede que se escojan a personas de pensamientos similares. ¿No cree?

No lo creo y por eso precisamente pusimos en marcha HiWook. Creo que no me confundo al hacer esa afirmación tan radical; de hecho la denominada innovación abierta quiere decir que hay confiar en expertos de fuera de las empresas. Muchas empresas, da igual su tamaño, compran o colaboran con otras empresas que son startups de reciente creación porque hacen cosas nuevas que, incluso, transforman negocios convirtiéndoles en exponenciales.

Pero igual que existen los procesos de innovación abierta, existe el intraemprendimiento, que es el proceso por el cual la gente puede exponer sus ideas, defenderlas y, llegado el caso, desarrollarlas para la mejora de los procesos internos que se siguen en la empresa que trabajas. Como yo digo, es vital para las empresas tener a gente que sea capaz de dar ideas en todas las direcciones posibles y eso solo se consigue con personas que piensan diferente.

Lógicamente, el título del libro que acaba de publicar, y que presentó ayer mismo, lo deja claro: 'Talento y diversidad'. ¿Considera que es un nuevo tratado sobre cómo hacer las cosas en Recursos Humanos; una innovación?

Sin atreverme a calificarlo de nuevo tratado, sí que la herramienta que hemos creado está dirigida a posibilitar eso y no solo por lo que se refiere a la formación, sino a la edad o la experiencia. Es una herramienta que facilita la puesta en práctica de una filosofía que transforma los procesos de selección; una innovación lo será cuándo tenga éxito en el mercado. Ya lo está teniendo, pero aspiramos a más. 

¿De dónde parte el origen de su idea o filosofía, cómo usted la ha definido?

Palabras tan rotundas como filosofía dan miedo, pero aclara mejor las cosas. Creo que es indudable que nos gustan las personas que son como nosotros o como a nosotros nos gustaría llegar a ser. 

Cuando alguien nos gusta, no solemos saber por qué. Después, podemos justificarlo de mil maneras, pero siempre a toro pasado. Lo mismo pasa cuando alguien no nos cae bien y lo sentimos en lo más profundo de nuestras entrañas.

Estos pensamientos intuitivos, que creemos como ciertos e inmutables, llegan desde nuestro cerebro primitivo y nos ayudan mucho en el día a día, pues nos permiten tomar decisiones rápidas sin tener que utilizar nuestro córtex cerebral, ese centro de procesamiento que es muy sofisticado y que utilizamos para reflexionar.

No hace falta que reflexionemos sobre si tenemos o no que lavarnos los dientes, sobre si tenemos o no que parar en el semáforo, o cómo se abrochan los botones de nuestra camisa. Nuestro cerebro rápido lo hace sin que nos demos cuenta. 

Esta mente inconsciente también toma juicios de forma rápida. Se llaman sesgos. Por ejemplo, si nos gusta ese u otro olor; si esa comida tiene buena pinta; o si Pilar, de 50 años, encaja o no en el puesto que estamos buscando para un desarrollador backend.

Los sesgos son universales para todos los seres humanos, incluso los responsables de selección de profesionales en las empresas tienen esa forma de pensar a nivel muy profundo, verdaderamente inconsciente. Aunque sepan que existe y se “entrenen” para ser inmune, los sesgos seguirán apareciendo en su mente.

Este trabajo rápido del inconsciente es un verdadero lastre en lo que se refiere a la capacidad de atraer y fidelizar a las personas que realmente serán capaces de pensar de forma innovadora en nuestra empresa y, por ende, de hacerla más competitiva.

Parece un punto de partida un tanto arriesgado, aunque soy de los que pienso que la formación no define exactamente la capacidad de una persona para un determinado puesto o para que tenga una idea que puede transformar un producto o un servicio. ¿No le parece?

Parece arriesgado pero no lo es. Basta con responder a la siguiente pregunta: ¿quiénes son esas personas? Son personas diferentes entre sí y que ven el mundo, la vida e incluso tu propia empresa desde diferentes puntos de vista que ni siquiera imaginarías.

¿Has viajado a otros países y has llegado embelesado con alguna tradición o alguna idea? Pues es lo mismo, pero sin la necesidad de salir de tu propia empresa. 

La clave está en atraer y fidelizar a personas con características diferentes en cuanto a edad, procedencia, género, estudios, forma de vida, personalidad, cultura…

¿Cómo seremos capaces de hacer eso? Siendo capaces de neutralizar nuestros sesgos y sabiendo que es una tarea imposible de hacer de forma consciente. Es decir, necesitamos herramientas neutrales para poder minimizar estos pensamientos rápidos y que nos parecen, siempre, creíbles y fundamentados.

¿Difícil de hacer? Pues claro, pero no imposible. El primer paso es ser consciente de ello y querer cambiarlo.

Usted es ingeniera de Montes y después estudió Marketing y Psicología. Tiene hijos, escribe libros, da conferencias, es emprendedora, conferenciante… Es referente de “Mujer Steam” y ejemplo claro de que elegir una carrera que te gusta no te cierra las puertas de otras áreas educativas y profesionales. ¿Cómo llegó hasta aquí?

¿Cómo he llegado? He llegado a trabajar cada día pensando en avanzar en mi propósito profesional, que es ayudar a otras personas a que puedan alcanzar el suyo, el que ellos quieren y el que se merecen. Creo que la forma de avanzar es poniendo mucha pasión y perseverancia en el camino que has elegido, además de rodearte de personas que te comprenden.

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