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Málaga-Gijón: tan lejos en el mapa y tan cerca en economía circular

En el marco de Greencities & S-Moving, el alcalde de Málaga, Francisco de la Torre, y la alcaldesa de Gijón, Ana González, han compartido experiencias en torno al reto de la circularidad en áreas urbanas
economia circular
De izquierda a derecha: Ana González, Cristina Garmendia y Francisco de la Torre.

MÁLAGA. Las ciudades ocupan un 5% del territorio global, pero en ellas vive la mitad de la población y se desarrolla el 80 % de la actividad económica. Son datos expuestos esta mañana en Málaga por Cristina Garmendia, presidenta de COTEC, durante la primera jornada de Greencities & S-Moving. Garmendia ha moderado el diálogo entre Francisco de la Torre, alcalde de la ciudad andaluza, y Ana González, alcaldesa de Gijón. “Gijón y Málaga son dos ciudades conectadas por la innovación y ambas representan el compromiso con la economía circular”, añadía Garmendia.

“Las ciudades circulares ejemplifican una apuesta respecto al siguiente paso que debemos dar como civilización hacia una mejor simbiosis con el planeta”. Garmendia ha aludido a cifras que justifican su argumento. “Las ciudades consumen el 75 % de los recursos, generan el 50 % de los residuos y son responsables de entre el 60 y el 80 % de las emisiones”.

Para Francisco de la Torre, lograr un mayor calado de la economía circular empieza en la educación. Más de 40.000 niños y niñas de la ciudad ya son titulares del Pasaporte Verde, un distintivo que acredita que han recibido nociones formativas en materia medioambiental. “Ese conocimiento es muy útil, porque después lo trasladan a sus familiares”, ha asegurado el alcalde.

De la Torre explicaba que la circularidad es trabajada por todas las áreas del ayuntamiento, junto a una decidida apuesta por el buen uso de los recursos como el agua (desalinizada drásticamente desde 2005) o la luz (la ciudad aspira a una iluminación pública 100 % LED en los próximos meses).

“Más allá de la reutilización, nos queda camino por andar en la eliminación de residuos para acercarnos más a las exigencias europeas”. De la Torre hacía autocrítica: “En España nos ha faltado estar más alineados con esos compromisos. Debimos mentalizar antes a ayuntamientos y ciudadanos del coste que supone eliminar cada tonelada de residuos en el vertedero”.

En transporte, el alcalde ensalzaba que la empresa municipal innova en la reutilización, desde los uniformes a los neumáticos. Y con los propios vehículos, a través de donaciones a Ucrania, Cuba o Marruecos para que prolonguen su vida útil. Los fondos next generation han contribuido a nuevas incorporaciones de vehículos híbridos, eléctrico y de hidrógeno.

“Hay miles de formas de fomentar la circularidad. Nosotros mismos seguimos trabajando en la línea de hacernos un examen continuo y monitorizar cómo estamos, ya que todo el medible”. A su juicio, que la economía circular sea o no un éxito dependerá de otros movimientos, como una buena colaboración público privada o el correcto aprovechamiento de las sinergias entre Málaga capital y la provincia en su conjunto.

Francisco de la Torre espera que la candidatura de Málaga para albergar la Expo 2027 aporte combustible extra a todas estas políticas. “Vivimos en el siglo de las ciudades. La Expo, si ganamos, será una oportunidad para la ciudad, pero ha de ser útil para el mundo entero. Debemos estar a la altura”.

La experiencia de Gijón

“La finalidad de las ciudades se resume en lograr que las personas tengan una vida buena y una buena vida. La segunda es responsabilidad de las administraciones”, ha afirmado Ana González, alcaldesa de Gijón. “A eso nos dedicamos en las ciudades que quieren ser circulares. Las ciudades no serán circulares sólo porque los sea su administración, aunque debamos dar ejemplo. El gran paso se dará cuando la circularidad llegue a los hogares”.

Para cambiar las cosas, en la ciudad asturiana empezaron por los residuos, pero incluyendo la variable de la reutilización. El ayuntamiento es mediador entre ciudadanos que quieren desprenderse de cosas y aquellos que las pueden volver a dar una vida a través de una aplicación y de un espacio físico donde llevar a cabo estos ‘intercambios’. “Trasladamos un mensaje a la población es clave: hay que utilizar menos cosas y racionalizar el consumo”.

Más allá de estas acciones, son impartidos cursos para que los interesados aprendan a reparar pequeños electrodomésticos o a restaurar muebles. “Se pueden convertir así en pequeños empresarios de la reutilización”.

Por otro lado, en el cosistorio certificaron cierto estancamiento en el reciclaje. “Relanzamos la idea de que reciclar no solo es importante, sino urgente. Y hay que hacerlo cada vez mejor, por ejemplo con materiales que no reciclábamos o no de la manera ideal”. Es el caso de materiales de construcción que, en lugar de ser desechados, sirven para desarrollar tecnosuelos, suelos inteligentes que, entre otras cosas, permiten aprovechar el agua de lluvia y eficientar el riego.

“Las ciudades hemos cometido verdaderos estropicios, como dejar que las aguas fluviales se mezclaran con las fecales en la red de saneamiento”, ha añadido González. “Estropeábamos el agua en lugar de aprovecharla mejor como un bien escaso. También debemos alargar la vida del mobiliario urbano investigando nuevos materiales”. En la búsqueda de estas y otras soluciones, el consistorio asturiano promueve la creación de empresas dedicadas a la economía circular.

La economía circular a veces es un nítido ejemplo de innovación social. Con Hacedores & Makers, el ayuntamiento recoge ordenadores viejos y los ponen a funcionar de nuevo en hogares de familias con menos recursos. Un punto clave para que los más pequeños no hayan perdido el ritmo durante la pandemia y las clases online.

El ayuntamiento opta por la rehabilitación de edificios en lugar de la nueva construcción y ha cambiado el modelo clásico de renting en su flota de vehículos por una bolsa de horas destinada al car sharing con vehículos 100 % eléctricos. Si sobran horas de la bolsa a final de mes, son puestas a disposición del tercer sector de la ciudad.

Otro proyecto en marcha son las Ecomanzanas, un experimento llevado a cabo en distintas partes de la ciudad que lleva las zonas verdes a todos los barrios de forma mas distribuida. Se trata de corredores verdes y caminos escolares seguros en torno a las infraestructuras públicas –escuelas, centros de salud, bibliotecas y otros espacios.  “Las Ecomanzanas cumplirán una función social, será más fácil encontrarnos y pararnos, y que los niños puedan jugar en la calle. Hablamos de una ciudad para las personas en las que nos respetemos nos ayudemos y socialicemos”, concluía Ana González.

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