Los efectos de las TIC en las empresas

Los efectos de las TIC en las empresas

En su edición de este año, la Cátedra UAM-Accenture ha premiado un trabajo del profesor de la Universidad Complutense de Madrid Alberto López Sebastián sobre “Los efectos de las TIC en la productividad y el cambio organizacional en las empresas”, un tema crucial y al que muchas de ellas no le prestan mucha atención, al menos desde un punto de vista científico. Una gran ayuda la investigación realizada, más allá de lo que puede marcar el olfato del empresario o el alto directivo.

Que los trabajos de investigación se centren en el mundo de la empresa es esencial, máxime si estos trabajos se publican y hay fácil acceso para su lectura y estudio. Como miembro del jurado del Premio al Mejor Libro de Empresa Know Square hasta hace unas semanas, siempre echo en falta trabajos de investigación locales que respalden las hipótesis que mantienen los autores. Hay buenos investigadores, pero hay dificultades para que los trabajos fluyan a la opinión pública o, al menos, a ciertos sectores de éstas.

La adopción de nuevas formas organizativas, dice el estudio, es un factor determinante en la existencia de diferencias en productividad entre las empresas; es decir, debe haber, consecuentemente, una relación entre la introducción de cambios organizativos y la inversión en TIC. Esto, que puede parecer asumido por las empresas, no lo está y es una rémora importante en los cambios, por ejemplo, hacia la Industria 4.0, ese concepto que delimita la diferencia entre las empresas con futuro y las que, previsiblemente, no lo tendrán.

Por eso hay que insistir en la publicidad que deben merecer estos trabajos y aplaudir la línea de esta Cátedra que selecciona, entre no pocos trabajos, los que pueden influir en los cambios que hay que abordar. Hay empresas de primera fila a las que escuchamos decir que no reciben peticiones de empleo por parte de universitarios que han cursado estudios que facilitan el dominio de los profesos digitales, lo que resulta sorprendente. En parte, es por esa falta de relación entre empresa y universidad, que siempre echamos en falta.

Con el trabajo premiado hay que destacar a los finalistas. “¿Cómo la ubicuidad puede mitigar las desventajas de los servicios de la banca móvil? realizado por las profesoras de la Universidad de Burgos Jana Prodanova, Sonia San Martín y Nadia Jiménez, entre de lleno en uno de los procesos de cambio más llamativos y trascendentes de los que estamos viviendo, que es la transformación de los sistemas financieros en lo que tiene de relación con el cliente. Y el otro finalista, “Polarización y crecimiento del empleo no-cualificado en los mercados locales de trabajo en España”, de Davide Consoli y Mabel Sánchez Barrioluengo, investigadores del CSIC y de la Comisión Europea, respectivamente pone el énfasis en otro de los grandes problemas que vive España. Será bueno desmenuzarlos y aprender de estos investigadores que nos abren nuevas vías para avanzar hacia el futuro señalando el camino que deben seguir los cambios o corregir viejas costumbres, estructuras y formas de plantear los negocios.

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