De izquierda a derecha, José Sierra-Pallarés, Jorge Dueñas, José Angel Moneo y Alberto Pozo.

La Universidad de Valladolid (UVa) y el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) se alían para combatir la trombosis, una enfermedad que causa más de 500.000 muertes al año en la Unión Europea, según la Sociedad Española de Trombosis y Hemostasia. El proyecto “Diseño computacional de un dispositivo cardiaco para reducir el riesgo de trombosis” es una de las 12 iniciativas que financiará este año el programa MIT-Spain La Caixa Foundation Seed Fund.

“Con el dispositivos queremos dar una alternativa diferente a los tratamientos que hay hoy en día”, ha apuntado el ingeniero José Sierra-Pallares, profesor de la UVa y líder del proyecto que agrupa a 10 investigadores, entre ellos Javier García de la Universidad Politécnica de Madrid y Ellen T. Roche del MIT. Hasta ahora, el tratamiento más habitual para evitar la trombosis, un coágulo de sangre que provoca una obstrucción en el sistema circulatorio, es la toma de anticoagulantes.

De acuerdo con Sierra-Pallares, el dispositivo, que aún no ha sido diseñado, será introducido dentro de la aurícula izquierda, una de las cuatro cavidades del corazón, mediante un catéter, con lo que se evitará una cirugía abierta del órgano. El aparato inducirá un movimiento de la sangre en la orejuela izquierda y disminuirá el riesgo de trombosis. “Vamos a tratar de poner un elemento ahí que haga que la sangre se mueva y que por tanto no se formen coágulos”, ha detallado.

La orejuela izquierda es una cavidad con forma de saco localizada en la aurícula izquierda del corazón. Las personas con Fibrilación Auricular (FA), la arritmia o alteración del ritmo del corazón más frecuente en el mundo, corren el riesgo de presentar una trombosis en esta orejuela, lo que multiplica por cinco el riesgo de sufrir un infarto.

El diseño de este aparato es realizado completamente por ordenador. A la hora del diseño se simulará el flujo sanguíneo en el corazón del paciente mediante técnicas matemáticas basadas en la predicción del movimiento de la sangre. El prototipo será testeado más tarde mediante una instalación in vitro que trata de emular el funcionamiento del corazón.

La financiación es un “pequeño empujón” de 30.000 dólares (26.800 euros), para un periodo de dos años y cubrirá principalmente los viajes. “Lo que nos ha dado La Caixa es una manera de arrancar, realmente no cubre todos los gastos derivados del proyecto”, ha aclarado el ingeniero, miembro del Grupo de Ingeniería de Fluidos del Instituto de Tecnologías Avanzadas de la Producción (ITAP) de la UVa. Para poder terminar el proyecto deberán pedir más financiación, ya sea en España o en EE. UU..

El MIT-Spain La Caixa Foundation Seed Fund nació con el objetivo de poner en contacto a grupos de investigación de excelencia españoles con los del MIT. En junio llegarán a la UVa dos investigadores del MIT, Markus Horvath y Keegan Mendez, mientras que los doctorandos Alberto Pozo García (UVa) y Jorge Dueñas Pamplona (UPM) viajarán en los próximos meses al MIT.

Ambas instituciones se complementan desde sus propios campos de estudio. “Nosotros hacemos todo el diseño computacional, el grupo de Estados Unidos es mucho más especializado en experimentación in vitro”, ha explicado Sierra-Pallares. “Hacerlo con un grupo del MIT te da muchas posibilidades de éxito”, ha añadido sobre la universidad estadounidense, reconocida por su experiencia en el diseño de dispositivos biomédicos.

Sierra-Pallares y su equipo llevan trabajando varios años en proyectos similares. Aunque han recibido financiación por parte del Ministerio de Ciencia e Innovación, así como de la Junta de Castilla y León, echa de menos poder acceder a un sistema de financiación pública más predecible. “Si las convocatorias saliesen todos los años en la misma fecha, como pasa en Estados Unidos, sería mucho más fácil planificar un proyecto”, ha afirmado.

Además de este proyecto, otros 11 han sido seleccionados por el programa entre La Caixa y el MIT. Siete, contando este, pertenecen al campo de la salud, y cinco al de energía. Este es el único proyecto elegido perteneciente a la comunidad autónoma de Castilla y León. Otros tres pertenecen a Andalucía, cuatro a Cataluña, tres a Madrid y otro a Extremadura.

Los otros proyectos son: un control del transporte térmico en nanoestructuras de silicón y materiales 2D; una membrana de grafeno para la regeneración de tejidos; un marco de sensores para cirugía mínimamente invasiva; ingeniería de orientación dipolo para una eficiencia mejorada; gradientes de las modificaciones de TRNA en la inflamación humana; gestión distribuida inteligente y control de sistemas de potencia para aislar; superficies biomiméticas multifuncionales para la recolección de energía solar; selección racional de combinaciones de drogas personalizadas para la inmunoterapia; y gasificación solar de biomasa y residuos para la producción de combustible renovable.

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