La Universidad de Sevilla y el diseño de la bicicleta adaptada

Universidad de Sevilla, bicicleta adaptada
Emilio Ramírez, investigador responsable del diseño

Investigadores del Departamento de Ingeniería Gráfica de la Universidad de Sevilla han  diseñado un modelo de bicicleta, adaptada para personas con movilidad reducida o deficiencias cardíacas, basado en la mecánica de los Dragster Cars, vehículos capaces de alcanzar grandes velocidades en poco tiempo. Diseñada con tres ruedas, dos traseras con una separación de 30 cm, la bicicleta incorpora un sistema de control del centro de gravedad, impulsos eléctricos mediante una batería LiPo y un sistema de cadena inverso que evita que esta se salga.

Ante la necesidad de realizar ejercicio de las personas con algún tipo de deficiencia física, e intentando superar los inconvenientes que estas tienen a la hora de subirse a una bicicleta, los investigadores de la universidad sevillana se han basado en el sistema que tienen los vehículos Dragster para alcanzar una velocidad tan elevada en un breve periodo de tiempo, para diseñar una bicicleta adaptable a cualquier tipo de deficiencia física, como explica a este medio Emilio Ramírez, investigador responsable del diseño, “se diseñó un sistema, en base al Dragster Car, pero teniendo presente una leve modificación en cuanto a la variación del centro de gravedad del vehículo, en este caso la bicicleta”. En concreto, se introdujeron una serie de contrapesos o poleas para equilibrar el centro de gravedad de la persona y adaptarse automáticamente a su movimiento, ya que dependiendo del tipo de deficiencia puede virar para un lado o para otro, “este sistema de control del centro de gravedad lo que permite es que la bicicleta en parado no se caiga”, añade el investigador.

bicicleta adaptada
Diseño de la bicicleta

Otra de las características de la bicicleta es la incorporación de un sensor cerca del pedal y una batería LiPo en la parte trasera, de tal manera que “cada vez que la persona pedalea el sensor lo detecta y manda la orden al LiPo para que devuelva un pequeño impulso como recompensa por el pedaleo”, explica Ramírez. La idea no es que la de introducir un motor eléctrico para que la bici vaya sola, sino una recompensa al esfuerzo de la persona por pedalear, “esto sirve para aquellas personas con problemas de movilidad y que aunque pedaleen muy despacio, se vean recompensados por dar la pedalada, y así que les sirva para recuperarse más rápido”, señala. Cuando la pierna no pasa por el sensor, la batería LiPo se recarga automáticamente para el siguiente impulso.

Además, los investigadores han introducido otra modificación, está en el sistema de cadenado de la bicicleta, diseñando un sistema inverso al habitual en las bicicletas convencionales. De este modo, se trata de un sistema en el que la cadena se encuentra dentada y encaja en los huecos tallados en el piñón, evitando la posibilidad de que se salga, “se elimina la correa encadenada, y la correa es la que va dentada y los piñones se eliminan y pasan a ser una especie de coronas en serie de tal manera que los dientes de la cadena encajan en el piñón”, afirma el investigador, a la vez que señala que al estar en serie la velocidad va aumentando, como en un Dragster, “para que las personas puedan alcanzar una velocidad adecuada aun teniendo dificultades físicas”.

Por el momento solo se trata de un diseño virtual que, a pesar de haber superado las pruebas virtuales realizadas para su validación, no dispone de un prototipo fabricado. El propio Departamento de Ingeniería Gráfica de la Universidad de Sevilla será el encargado de fabricar el prototipo, a la espera de que alguna empresa interesada compre la patente.

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