Para averiguar qué nos aporta la naturaleza, Katia Hueso, bióloga de formación, asistió a cursos, conferencias, encuentros y congresos. “Leí todo lo que cayó en mis manos y me dejé inspirar por muchas personas, desde expertos a terapeutas, que me fueron abriendo la mente hacia una nueva realidad mucho más rica y compleja”, explica en el prólogo de su libro “Somos Naturaleza, un viaje a nuestra esencia”.

Su último libro es una invitación a retomar el contacto con la naturaleza, una llamada a reconocerla, respetarla y a vivirla en un sentido más profundo. “A recuperar la devoción por lo lejano y lo salvaje, por la vida al aire libre”.

“La naturaleza es nuestra aliada, y un medio de sanación, consuelo y alivio, así como bienestar, salud y fortaleza, de crecimiento personal. Se ha demostrado que los beneficios del mindfulness se multiplican al aire libre, y que incluso un paseo por el parque puede asimilarse a una especie de meditación”, resalta.

Y todas esas ideas son en su opinión una herramienta indispensable para la educación de los niños.  Algo que ha llevado a la práctica con la creación de una escuela de educación infantil al aire libre, el Grupo de Juego en la Naturaleza Saltamontes, que abrió sus puertas en 2011 en Collado Mediano, a los pies de la Sierra de Guadarrama.

Ahora están muy de moda los baños forestales, desde Japón. Tu libro va precisamente sobre los beneficios que nos aporta estar con contacto con la naturaleza, ¿qué piensas de esta moda?

El término moda sería un poco peyorativo en este caso, porque la naturaleza siempre ha estado aquí y la hemos aprovechado, pero desde la revolución industrial nos hemos alejado mucho de ella, de esa relación tan íntima, con los recursos y con todas sus aportaciones tangibles e intangibles, y es ahora cuando creo que estamos empezando a ser conscientes de este distanciamiento. Hay una búsqueda de un retorno a la naturaleza, de forma un poco diferente a la que se podía hacer en los siglos XVIII y XIX pero al fin y al cabo, una búsqueda de ese retorno. Por eso espero que sea una moda que haya venido para quedarse.

¿Qué beneficios nos aporta el contacto con la naturaleza?

De todo tipo, desde los más evidentes para la salud, como los baños de bosque a los que te referías: bajar el estrés, tranquilidad, serenarnos, bajar el ritmo de vida. Y otros menos evidentes, en el caso de los baños de bosque también, se ha descubierto que determinado tipo de árboles, las coníferas sobre todo, emiten sustancias volátiles, que al parecer son beneficiosas para fortalecer determinadas células del sistema inmune que luchan contra el cáncer. Por lo tanto, no es que sea una terapia anticancerígena, pero sí puede servir de apoyo a las que se están haciendo.

De hecho, el taxol, es un fármaco obtenido del tejo…

O la aspirina, de la corteza del sauce…

Para los niños, estar en contacto con la naturaleza parece que reduce la hiperactividad. ¿Esto tiene fundamento científico?

Parece que hay relación entre estar en la naturaleza o incluso verla simplemente y disminuir ese nivel de hiperactividad. Es difícil saber hasta qué punto un niño que está diagnosticado de trastorno por déficit de atención e hiperactividad realmente tiene ese problema genético o es simplemente de falta de naturaleza, de aire libre, de salir a jugar. Hay quien dice que hay algo de esto, que no se permite a los niños moverse lo suficiente, aunque lo necesitan y lo manifiestan con un comportamiento un poco disruptivo.

Cuéntame la idea de esta escuela que tenéis aquí.

Saltamontes es una escuela en la que tenemos niños de 3 a 6 años, segunda etapa de la educación infantil. Y vienen todos los días para estar en el monte, en lugar de estar en un aula, lo que hacen es todos los días salir al monte. Los niños vienen todos los días, y tienen un acompañamiento profesional, pero los niños desarrollan todas las habilidades establecidas en el Real Decreto de infantil mediante el juego libre, en lugar de seguir un currículo concreto.

¿Y están al aire libre todo el tiempo incluido el invierno?

Sí. Aquí el problema más que el frío es el calor. Hay que abrigarse y protegerse de la lluvia, que por cierto este año hemos visto poco.

¿Cuántos niños tenéis?

Ahora tenemos 15, con una ratio de un adulto cada 5 niños. Y es el tamaño y ratio que queremos mantener.

¿Qué familias eligen este tipo de educación?

Familias muy conscientes del proceso educativo de sus hijos, que se preocupan mucho, que tienen gran consciencia de lo que significa la naturaleza y el contacto con ella. Y debido a los horarios que tenemos, suelen ser personas con trabajos liberales, que se pueden permitir traer y llevar a sus hijos, porque este es un gran hándicap de proyectos como este, que no tenemos servicio de transporte. Y tenemos un horario relativamente corto, lo que requiere que las familias tengan cierta flexibilidad.

¿Hacéis un seguimiento de los niños que han pasado por aquí, y si hay alguna característica distintiva de su paso por vuestra escuela?

De momento el seguimiento es corto, porque empezamos en 2008 y los primeros que empezaron aquí están terminando primaria. Es pronto para saber qué van a estudiar o si en su vida adulta van a atener laguna relación con la naturaleza. Pero sí es cierto que se dice que estos niños son muy creativos, muchas ganas de aprender, de conocer muchas nuevas, tienen mucha empatía, muchas ganas de colaborar con los compañeros, interés por la vida en general.

Dices en tu libro que el contacto con la naturaleza puede ofrecernos también esa creatividad… ¿Aquí con qué juegan? ¿Tienen juguetes?

Con lo que tienen alrededor, una piña, una hoja, un palo, unas acículas de pino. Con lo que encuentran. Llevamos unos pocos materiales, como unas telas y unas cuerdas, para que complementando con lo que encuentren en el monte puedan fabricarse juguetes. Pero la idea es que ellos desarrollen el juego y el juguete. En el juego parten de cero, cada uno decide a lo que quiere jugar, lo habla con sus compañeros y lo negocia con ellos, se establecen normas y luego se juega. En todo este proceso se trabajan habilidades sociales, de diálogo de comprensión, escucha, atención, y por tanto también de creatividad, porque ellos crean el juego, no se lo dirige nadie. Y eso vale también para el juguete. Si quiero hacer una caña de pescar con un palo, tengo que explicar a mis compañeros que es una caña y no una bandera o una lanza.

Y también aumenta la autoestima de los pequeños, dices…

Sí, con el juego libre en la naturaleza adquieren capacidad de decisión de asumir tu propio riesgo, y al tener la libertad qué hago, con quién o donde, te hace más flexible, más capaz de conocer tu grado de autonomía,, y eso te empodera, de una gran sensación de autoestima, porque eres tú quien decide, quien organiza y gestiona lo que pasa.

¿Cómo surge esta escuela?

Soy bióloga de formación, y por tanto tengo afinidad por la naturaleza desde bien temprano. La biología es una carrea vocacional, no te va a dar mucho de comer, lo haces porque te gusta. Y esta escuela surgió porque nos juntamos tres madres que vivimos en la sierra de Guadarrama, y veíamos que las escuelas infantiles que había por la zona eran muy convencionales, no aprovechaban el potencial de este lugar a las puertas del parque nacional, con paisajes muy variados, con naturaleza interesante y no se aprovechaba. Y decidimos organizar nuestro propio proyecto, con la dificultad de que no había ninguno como este en España entonces. Este fue el primero aquí. En otros países sí, como en Escandinavia, donde he vivido algún tiempo y conocía esta forma de trabajar. Inspirándonos en lo que había por ahí fuera fundamos esta escuelita.

Pero haces muchas más cosas…

Sí, parte de mi trabajo es este, pero yo soy bióloga, pero no maestra, y por tato no estoy con los niños. Eso lo hacen mis compañeras, que están formadas en pedagogías activas y saben estar con niños. Yo sé estar con mis hijas y poco más. Me dedico a dar clase en una escuela de Ingeniería, sobre temas de medio ambiente, desarrollo sostenible y energías renovables. Aparte tengo un trabajo de consultora en temas de protección de paisaje y de espacios naturales y rurales. Y voy combinando todas estas bolas que tengo en el aire.

¿Cómo surge la idea del libro?

Fue iniciativa de la propia editorial. Tengo otras cosas publicadas, pero no con ellos. Me propusieron escribir este libro, sobre algo que tuviera que ver con naturaleza, educación, infancia, y al final me salió un libro mucho más personal de lo que me imaginaba. Lo pensaba hacer primero de forma más parecida a un manual, cómo llevar una escuela de este tipo, pero me pareció muy frío y no sacaba todo lo que yo quería compartir, toda una trayectoria trabajando en estos ámbitos y el contacto con la naturaleza desde ámbitos muy diferentes: el académico, el empresarial, la educación. Y me apetecía escribir un libro más personal, donde yo pudiera compartir todo lo que yo he ido recibiendo de la naturaleza en toda mi vida.

¿Qué es lo más importante que has recibido de la naturaleza?

Sobre todo, generosidad. La naturaleza ha sido generosa en experiencia, no en recursos como tal, sino en experiencias. Me ha dado muchas lecciones, buenas y también malas, en el sentido de ponerte en tu sitio.

Una buena, por ejemplo…

Pues quizá la mas bonita fue al poco de fallecer mi padre, salí a dar un paseo con el perro por el campo que había de la casa donde vivíamos entonces y todo de repente adquirió una dimensión añadida de color, de luz, de sonido. La naturaleza me acogió, recogió esa tristeza y esa pena que yo llevaba. Coincidió que era primavera, estaba todo en flor, y fue como si me diera un abrazo.

¿Y alguna mala?

Haciendo trabajo de campo en Laponia tuve la mala suerte de quedarme aislada en un lago bastante grande de allí, con una tempestad, hacia un tiempo bastante malo, se me rompió la tienda de campaña, y se estropeó el camping gas y de repente me encontré sin comida, sin refugio y sin nada…

¿Y cómo lo solucionaste?

Esperando que alguien me viniera a recoger.

¿Fue muy larga la espera?

24 horas

Pasaste algún momento de angustia, supongo…

Pues no tanto, tenía confianza en que iba a salir bien. Pasé frío, hambre y alguna pequeña calamidad, pero nunca perdí la fe en que iba a salir bien.

¿Y lo que más te impacto de lo que cuentas en el libro?

La cantidad de maneras de ver la naturaleza, a los biólogos nos enseñan a clasificar la naturaleza, a analizarla, a ordenarla, diseccionarla. Y al final te das cuenta de que es una visión muy parcial, muy de arriba abajo, desde la posición de superioridad que tiene el ser humano. Y al escribir todo esto y darle un ángulo un poco más amplio y ver los beneficios de la naturaleza para la salud, la educación, el bienestar en general, te das cuenta que hay muchos más aspectos que están sin visibilidad. Por eso decía lo de la generosidad. Me di cuenta de lo generosa que puede ser la naturaleza y lo bien que nos trata apra lo mal que la tratamos nosotros a ella.

De todos los elementos de la naturaleza, ¿qué es lo que más influye en el bienestar?

La sensación que yo tengo, es que es el conjunto de sensaciones que percibimos, el sonido o una vista solo, se queda muy cojo. Pero es la inmersión en todas las sensaciones agradable, digamos que la naturaleza en sensurround: oler, sentir, oír, sentirte abrazado por la naturaleza es lo que hace la magia.

¿Con qué actitud hay que ir a la naturaleza?

Con una actitud abierta, de ver qué me llega. Por lo menos, lo que yo haría es estar aquí y ahora, procurar no llevarte los deberes al campo cuando vas a dar un paseo. Me olvidó de los correos de la lista de tareas, incluso del móvil.

Por último, ¿qué destacarías de tu libro?

Si tuviera que resumir el libro de forma sencilla, me quedo con lo que me dijo mi madre con toda naturalidad, y que es muy acertado: “Al leerlo, parece como si me lo estuvieras contando”. Es como si yo estuviera contándole a alguien querido, cercano, lo que yo siento por la naturaleza, lo que yo he vivido y recibido. Creo que es un lenguaje muy llano, muy cercano, muy asequible. A pesar de que hago muchas citas a estudios y trabajos de otras personas, dejo al lector que profundice si quiere, pero se lee fácil. Es como si sintieras la compañía de otras personas. Y quizá uno de los valores del libro es la sencillez, que te puedes llevar debajo de un árbol y leerlo tranquilamente.

1 Comentario

  1. Katia es una gran comunicadora y una gran persona. Amante de los niños y la naturaleza en toda su plenitud, se encarga de difundir la perfecta simbiosis entre ambos mundos de manera excepcional. Gracias!!

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