La mirada realista de Siemens y KPMG sobre la smart city española

El periodista Eugenio Mallol (a la izquierda) ha moderado el debate entre Natán Díaz, de KPMG (centro) y Jesús M. Daza, de Siemens
El periodista Eugenio Mallol (a la izquierda) ha moderado el debate entre Natán Díaz, de KPMG (centro) y Jesús M. Daza, de Siemens

Dice el informe “Hacia la ciudad 4.0. Análisis y perspectivas de las smart cities españolas” -elaborado por Siemens y KPMG, y presentado esta mañana en Madrid- que una ciudad 4.0 busca mejorar a máximo la calidad de vida de los ciudadanos y el desarrollo sostenible a través de una gestión eficiente y responsable de sus recursos y servicios. Junto a esta definición de base, otras conclusiones del documento nos anticipan que las cities estilo Blade Runner no quedan tan lejos. Según la ONU, en 2050, el 70% de la población vivirá en ciudades y existirán más de 40 megaciudades en el año 2030, que albergarán entre 10 y 30 millones de habitantes.

Un panorama que obliga a gestionar un aumento progresivo de la población, así como el incremento de la demanda de servicios, y en el que, como afirmaba el presidente de KPMG en España, Hilario Albarracín, aunque las nuevas tecnologías se convierten en un importante aliado, “los ayuntamientos españoles coinciden en no perder de vista que estas estrategias han de tener en el centro a los ciudadanos. Es una mezcla de oportunidad y necesidad”.

La experiencia hasta la fecha de Vigo, A Coruña, San Sebastián, Bilbao, Madrid, Valladolid, Sevilla, Málaga, Barcelona o Las Palmas de Gran Canaria ha servido para hacer un primer balance de errores y aciertos en la materia. Rosa García, presidente y CEO de Siemens España ha destacado que un 86% de las ciudades españolas con más de 200 mil habitantes considera que cuenta con una estrategia clara para llegar a ser ciudad 4.0 y que han gastado en estos planes entre 20 y 40 millones de euros, una inversión que ha tenido por objeto principal la movilidad y el medio ambiente. “Perciben que se encuentran a mitad de camino y que ahora compiten mejor a la hora de atraer turismo, empresas e inversión”, explicaba García, que ha añadido que un mejor uso de la tecnología digital permitiría ahorros de entre el 20 y el 60% del gasto en estas poblaciones.

Algo más que inversión; una nueva cultura

La visión de conjunto que ofrece el informe permite establecer puntos sobre los que trabajar con más ahínco. Natán Díaz, socio de Management Consulting de KPMG en España, considera que, por lo general, los ayuntamientos tienen una percepción demasiado optimista sobre el estado real de la ciudad inteligente y “aunque las cosas se están haciendo razonablemente bien”, su desarrollo es aún incipiente en muchos campos. “La administración pública es el agente que está liderando el cambio, pero tiene que contar con una buena planificación estratégica en el ámbito urbano que además debe ser sostenible, sobre todo si tenemos en cuenta que la financiación es el principal obstáculo que argumentan los ayuntamientos españoles para la no ejecución de estos desarrollos”- explicaba Díaz. Un amplio abanico en el que hay que elegir bien dónde poner los euros y en el que una nueva concepción de la colaboración público-privada, así como la incorporación de la empresa –“sobre todo las PYMES, propensas a perder este tipo de trenes”- y de los ciudadanos resultará fundamental según el responsable de KPMG.

Rosa García, presidente y CEO de Siemens España
Rosa García, presidente y CEO de Siemens España

Una mirada trasversal de la situación que invita al realismo y a no lanzar las campanas al vuelo, pero también a seguir avanzando sabedores de dónde se encuentran algunos fallos. Jesús M. Daza, director general Building Technologies Siemens España, ha puesto de manifiesto que otro de los problemas a los que enfrenta la gestión inteligente de una gran ciudad tiene que ver con la diversidad en las competencias –locales, autonómicas, estatales- que ralentiza estos procesos. “Debemos ser prudentes porque no hay dos ciudades iguales”, añadía Daza, para quien “desgraciadamente”, la eclosión tecnológica ha coincidido con que muchos ayuntamientos se hayan centrado en la gestión del déficit que la crisis trajo de la mano. “Hay que avanzar pero sin volvernos locos”.

Esa diversidad de la ciudad española a la que aludía Daza es, según Natán Díaz, algo que los propios ayuntamientos han tardado demasiado en entender. “Cada ciudad debe contar con un plan propio y no caer en el corta-pega, una práctica que ha sido más habitual de lo debido”. En cuanto a los elementos comunes que nos alejan de ciudades del centro y el norte de Europa y sobre los que conviene actuar con celeridad, Jesús M. Daza ha citado la gestión de residuos, la protección de perímetros urbanos o la gestión de edificios, “quizá el elemento donde España acumula una brecha más profunda” y donde, en opinión del representante de Siemens, es fundamental la educación desde edades tempranas para paliar ese atraso. “En España no entendemos que haya inversiones cuyo retorno se extienda a periodos de 6 a10 años”, argumentaba Daza, que considera que la mejora de la eficiencia empieza por invertir y en que juega en nuestra contra medir el retorno en ciclos electorales, un mal que se contagia a la empresa privada. “Es un problema cultural que se arregla con pedagogía y educación. El largo plazo es una barrera que en otros países se asume con naturalidad”.

Desde KPMG entienden que, al igual que la empresa ha tenido que reinventar muchos de sus procesos, la administración ha de vivir una transición similar que además de una nueva relación con sus ciudadanos suponga una concepción distinta de la colaboración publico-privada. Como recordaba Natán Díaz, todos los ayuntamientos consultados coinciden en afirmar “que no pueden asumir el cambio por libre; no solo a nivel financiero, también en lo que respecta a la generación y aplicación de ideas innovadoras”. La carta a los Reyes Magos que Siemens envía a la administración incluye la necesidad de un marco regulatorio a la medida de una realidad nueva y que los propios ayuntamientos sean tractores y den ejemplo de cómo hacer las cosas en plena revolución digital. Daza ha insistido en formar a los niños en nuevos hábitos desde las primeras etapas educativas.

Londres como caso de éxito

Ambos directivos han coincidido en destacar a la capital británica como la gran urbe europea que más ha avanzado en un modelo tangible de Smart City. Como apuntaba Natán Díaz, Londres tiene un plan bien definido y ha destacado su programa de Smart Data, que pone a disposición de empresas y ciudadanos miles de datos útiles organizados. Por su parte, Jesús M. Daza ha ensalzado el mérito de lo que está haciendo la ciudad inglesa teniendo en cuenta su tamaño, y se ha detenido en la puesta en marcha de un perímetro virtual que articula de forma flexible en acceso de vehículos a la capital en función de la polución en cada área. Un proyecto en el que ha participado la propia Siemens.

Además, el estudio pone como ejemplos distintas prácticas internacionales que han obtenido muy buenos resultados en países como EE.UU, Alemania, Singapur o Dinamarca, donde este sector está en plena expansión. De hecho, se estima que para el año 2020, el mercado potencial de inversiones en ciudades inteligentes pueda alcanzar los 1.500 billones de dólares (unos 1.270 millones de euros), según datos de Frost & Sullivan, de los que más de la mitad se repartirá entre seguridad, energía y sector público.

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