La depresión postparto se detecta en el cabello de las embarazadas

La vulnerabilidad a la depresión posparto se puede predecir examinando el nivel de cortisol en el cabello de las embarazadas. Lo han comprobado en el Centro de Investigación Mente, Cerebro y Comportamiento (CIMCYC) y la Facultad de Psicología, de la Universidad de Granada.

De izda a dcha, R. Caparrós, María Isabel Peralta y B. Romero.

Liderados por María Isabel Peralta Ramírez, los investigadores han demostrado que los niveles de cortisol, una hormona esteroidea que se libera como respuesta al estrés, medidos en el pelo de las mujeres embarazadas durante el primer o el tercer trimestre de gestación pueden indicar cuáles de ellas serán más vulnerables a sufrir una postparto.

Tradicionalmente, los niveles de cortisol, que reflejan el estrés, se han evaluado a partir de muestras de orina, saliva, sangre o líquido amniótico en mujeres embarazadas. Sin embargo, esta forma de medir el estrés muestra el nivel de cortisol en un momento concreto, justo en el que se recoge la muestra.

Además, estos métodos de evaluación pueden verse afectados por los ritmos circadianos y al obtenerse de mediante una técnica invasiva, que provoca estrés, puede dar datos erróneos, en especial en personas con fobia a las inyecciones o con tendencia a marearse en las extracciones sanguíneas.

Como alternativa, desde 2010 se ha visto que el cortisol medido en el cabello es una opción más fiable del estrés crónico acumulado. Como el cabello crece un centímetro al mes, aproximadamente, como mediase puede obtener información de tres o seis meses con una muestra de 3 a 6 centímetros. Además, la forma de recoger la muestra no es invasiva, no se ve afectada por el momento del día y es fácil de transportar y preservar.

Su trabajo, que sr publica en Plos One, ha determinado que los niveles de esta hormona en el pelo de las mujeres que desarrollaron depresión posparto fueron mayores a lo largo de todo el embarazo que los de las mujeres sin depresión posparto, siendo esta diferencia estadísticamente significativa en el primer y tercer trimestre.

También vieron que las mujeres participantes en el estudio, 44 en total, que desarrollaron depresión posparto habían presentado mayores niveles de somatización en el primer trimestre de embarazo. Durante el segundo trimestre a los niveles más altos de somatización, se unían además síntomas de obsesión compulsión, depresión y ansiedad.

Para determinar su estado psicológico en cada trimestre, realizaron una serie de pruebas a las participantes para evaluar estrés y síntomas psicopatológicos. Simultáneamente, tomaron una muestra de pelo para medir los niveles de cortisol de los tres últimos meses.

Después del parto, los investigadores evaluaron durante los días posteriores el estado emocional de las madres para detectar cuáles de ellas había desarrollado depresión posparto.

Como explica la investigadora principal de este proyecto, María Isabel Peralta Ramírez, estos resultados tienen importantes implicaciones en la prevención de la depresión posparto, “ya que muestran que a lo largo de todo el embarazo existen diferentes variables psicológicas y hormonales alteradas con respecto a las mujeres que no presentarán esta depresión. Detectar estas diferencias es clave para prevenir el estado psicológico de la madre y las consecuencias en el bebé”.

Entre el 10% y el 15% de las mujeres tienen depresión después del parto, que no solo tiene consecuencias en su salud psicológica de la madre, sino que puede llevar a una mala vinculación entre la madre y el recién nacido y un menor desarrollo neurológico del bebé. La detección temprana de los factores asociados con la depresión posparto puede prevenir su aparición y resultados negativos.

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