Jose Bayon ENISA

España abandera con la Ley de Startups un nuevo horizonte europeo

Por José Bayón, consejero delegado de Enisa

Pablo Picasso decía que cuando le llegase la inspiración, le encontrase trabajando. Justamente, y como si se tratase de una de sus obras maestras, eso es lo que hemos estado haciendo tanto el Gobierno como todo el ecosistema emprendedor. Hemos trabajado con inspiración para crear un consenso que, a falta solo de los últimos trámites en las Cortes Generales, dé luz verde a una Ley que fomenta decididamente el entorno de las empresas emergentes de base tecnológica y nos posiciona a la vanguardia de Europa en atracción de inversión y talento.

La Ley de Startups tenía que salir sí o sí no solo porque fuera uno de los hitos previstos en el Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España, sino porque también sabíamos que como país necesitábamos alinearnos con los estándares europeos de excelencia del “EU Startups Nations Standard” (conjunto de prácticas diseñadas para fomentar el espíritu empresarial en la Unión Europea y fomentar la creación de nuevas empresas innovadoras generando las condiciones para favorecer su escalabilidad), y más aún, convertirnos en referentes de los mismos.

La Ley completa un paquete regulatorio impulsado por el Ministerio de Economía y Transformación Digital para mejorar el clima empresarial y la competitividad en nuestro país. Se suma así a las ya aprobadas “Ley Crea y Crece” para constitución de empresas y a la también necesaria actualización de la “Ley Concursal”. Pero en este caso se trata además de una regulación pionera en la UE, al convertirnos en el primer país que dispone de una Ley específica para las Startups.

Si bien es cierto que por las circunstancias globales los tiempos son inciertos, todas y cada una de las partes que hemos formado parte de este camino de negociación, hemos puesto lo mejor, conscientes de que no solo dependía de esta Ley el presente sino también el futuro de un país aún mejor de lo que ya lo es hoy. Liderados por la SEDIA, aprovecho para agradecer el esfuerzo negociador y las aportaciones de todos los agentes públicos y privados, que además de ENISA, han aportado todas sus ideas y propuestas para conseguir el mejor texto posible, poniendo en valor también la capacidad de diálogo y aceptación de propuestas que la han convertido en una Ley de consenso.

Contamos con un ecosistema de emprendimiento que se ha multiplicado por cinco entre 2015 y 2021, que ha visto crecer la inversión desde los 10.000 millones de euros hasta los 46.000 millones y que solo en lo que va de 2022 han captado más de 1.434 millones. Ahora con la nueva Ley que encara la recta final en el Senado, iremos a más. Lo haremos porque con este paso reforzamos no solo la implicación del sector privado sino también la colaboración entre las administraciones públicas, las universidades, los organismos públicos de investigación y formación y centros tecnológicos, entre otros muchos agentes.

Este proyecto de Ley aspira a responder a las necesidades de las empresas emergentes clarificando la propia definición de lo que son así como sumando un mecanismo de revisión continua y la creación del Foro Nacional de Empresas Emergentes, como espacio de encuentro entre el sector y las Administraciones Públicas.

En la parte que toca a esta casa, no puedo estar más que satisfecho porque Enisa ha quedado reconocida por la gran labor desarrollada especialmente en estos últimos años empujando y aportando valor al ecosistema, sino porque a partir de ahora tendrá un papel aun mayor y de incalculable peso. Ser la ventanilla única que otorgará la declaración del carácter innovador de la empresa nos hará reforzar el eslabón con un ecosistema que tendrá beneficios que hasta ahora eran difíciles de obtener.

Conscientes de las incertidumbres actuales, nuestro país nunca ha tenido mejor horizonte regulatorio y capacidad de financiación pública para desarrollar el emprendimiento innovador. Por ello, quiero animar a todos los emprendedores y emprendedoras, así como a las y los inversores privados a que saquen todo el partido posible de estas condiciones, demostrando ahora más que nunca todo el talento que somos capaces de desarrollar en nuestro país. A sabiendas que el camino no ha hecho más que empezar creo que no puede haber mejor horizonte que el de la innovación para marcarlo.

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