Estudiar los efectos de una molécula psicodélica sobre la conciencia para entender a la propia conciencia. Esto es lo que está haciendo un grupo de investigadores del Laboratorio de Neurociencia Cognitiva Computacional del departamento de Física de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires. Y no en un laboratorio, sino en un contexto natural de consumo. En concreto, fumada.

La molécula que los 14 investigadores del laboratorio estudian de forma aislada es la DMT (dimetiltriptamina), la molécula activa de la ayahuasca -una bebida hecha con plantas amazónicas, utilizada por poblaciones indígenas de Sudamérica con fines médicos y espirituales-. 

Este estudio representa un hecho histórico, ya que hasta hace diez años estaba prohibida toda investigación con psicodélicos y en Argentina no se había hecho, según Enzo Tagliazucchi, doctor en Física, investigador del CONICET y director del laboratorio.

“La DMT es una molécula psicodélica muy segura y de acción corta. En 15 minutos ocurre una experiencia en su totalidad. Es conveniente para estudiar los efectos de un psicodélico en el cerebro humano y además se encuentra muy poco estudiada”, afirma Tagliazucchi.

Desde sus propios hogares o en una ceremonia, los voluntarios consumen DMT en un entorno natural y son contactados vía internet para que participen en el experimento. Para hacerlo, debieron previamente firmar un consentimiento y pasar una entrevista con un psiquiatra. Por su parte, el equipo contó con un permiso del Comité de Ética del Hospital Ramos Mejía para poder realizar la investigación. 

A menos que se disponga de permisos especiales, los psicodélicos siguen siendo ilegales para estudiar en humanos. Tagliazucchi achaca a la falta de información el temor que existe por parte de las autoridades, así como los prejuicios por parte de la sociedad.

Las investigaciones con ciertas drogas han sido retomadas exactamente por el mismo motivo por el cual comenzaron en los años 50 y 60, según Tagliazucchi. “Son sustancias que generan de manera segura y reversible cambios en la conciencia y en la conducta, permiten así entender mejor el cerebro humano y además muestran eficacia para tratar problemas de salud mental”, destaca el investigador.

Los investigadores decidieron estudiar la DMT en un contexto natural de consumo, ya que los psicodélicos generan efectos que son “muy dependientes del ambiente en que se consumen y del estado mental de los usuarios”, según Tagliazucchi. De hacerlo en un laboratorio o en un hospital, los resultados serían diferentes.

¿Qué nos permiten saber estos experimentos sobre la conciencia? De acuerdo con Taggliazucchi, existe la idea de que el estado inducido por los psicodélicos es un estado más “elevado”. Aunque él no cree que esto sea así. “Los estados de conciencia son, esencialmente, diferentes y el objetivo es caracterizar cómo son. La DMT genera un estado muy diferente y nos permite explorar las dimensiones en las cuales un estado de conciencia puede cambiar”, explica.

El físico detalla que la conciencia se maneja en niveles. Cuando una persona está dormida, su nivel de conciencia baja, cuando está despierta, su nivel de conciencia es más alto. “Yo defino la conciencia como eso que perdemos en el sueño profundo o bajo los efectos de la anestesia general, y lo recuperamos cuando despertamos”, puntualiza.

El experimento con DMT comenzó este año, aunque el laboratorio existe desde 2018 y Tagliazucchi investiga psicodélicos desde 2014. Además de este trabajo, los científicos realizan estudios sobre percepción consciente e inconsciente, estudian otro tipo de drogas desde una perspectiva farmacológica, y realizan simulaciones con modelos matemáticos para reproducir distintos aspectos de la dinámica cerebral en estados de conciencia alterada, que miden mediante neuroimágenes.

Aunque esta investigación no busca los posibles efectos terapéuticos de la DMT, en otros lugares del mundo existen trabajos que han recopilado evidencia apoyando el uso de ciertas drogas para tratar problemas de salud mental, como depresión o ansiedad.

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