Del mismo modo que para gran parte de los ciudadanos resulta complejo atisbar cómo lo que sucede hoy en los laboratorios impactará en sus vidas a medio y largo plazo; para determinados investigadores en etapas tempranas de su carrera no es sencillo encontrar el modo de trasladar sus avances científicos a la sociedad. Con el objetivo de conectar ambos territorios -investigación y sociedad-, en 2024 la Fundación Innovación Bankinter y la Fundación General CSIC (FGCSIC) pusieron en marcha InspiraTech, un programa que acaba de arrancar su tercera edición y por el que ya han pasado un total de 61 investigadores e investigadoras.
Hasta hoy, por etapa profesional, la distribución de los participantes responde en un 49% a investigadores predoctorales y en un 51% a doctores o investigadores postdoctorales en etapas tempranas. También existe una distribución prácticamente paritaria entre mujeres y hombres. Y la diversidad se mantiene a nivel territorial: el 62% desarrolla su investigación fuera de Madrid, con una presencia especialmente significativa de la Comunitat Valenciana, Cataluña y Andalucía.
Según explica a Innovaspain María Sanz, directora de Ciencia y Talento de la FGCSIC, InspiraTech ha evolucionado mucho en apenas tres ediciones. Nació como una experiencia piloto, inicialmente vinculada al CSIC y con un perfil más orientado a ámbitos industriales y deep tech. En la segunda edición se abrió a universidades y organismos públicos de investigación de toda España y de cualquier área científico-técnica. «La respuesta fue inmediata y en apenas tres ediciones la demanda prácticamente se ha multiplicado por cuatro, hasta alcanzar este año las 125 candidaturas para una veintena de plazas«.
Explorar, diseñar y lanzar
Para Sanz la evolución de InspiraTech se resume en «la primera edición nos permitió validar el modelo; la segunda, abrirlo y escalarlo; y la tercera nos está permitiendo hacerlo todavía más práctico, interactivo y orientado a que cada investigador pueda explorar y encontrar su propio camino hacia la innovación». En esta línea, los 21 investigadores e investigadoras aceptados en 2026 ya han participado en talleres de negociación mediante roleplay, ejercicios de propiedad intelectual, dinámicas para definir la propuesta de valor, trabajo con el Business Model Canvas y preparación y presentación de un pitch.
En los próximos meses, las sesiones online están organizadas en torno a tres etapas: explorar, diseñar y lanzar. Primero, entender si la ciencia responde a una necesidad real y quién tiene ese problema; después, analizar cómo proteger el conocimiento, colaborar con empresas o plantear una spin-off; y, finalmente, abordar cuestiones como la financiación, la inversión y la comunicación. El cierre del programa será un encuentro presencial en Madrid el 26 de noviembre.
La directora de Ciencia y Talento de la FGCSIC destaca un objetivo por encima de todos: «dar herramientas, ampliar horizontes y generar conexiones para que investigadores que ya cuentan con una excelente base científica puedan reconocer oportunidades de innovación y estén mejor preparados para aprovecharlas cuando aparezcan». «El programa remueve muchas inquietudes y vemos cómo algunos participantes terminan con más interés por explorar la creación de una spin-off; y otros empiezan a considerar alternativas como la licencia de una patente o una colaboración estratégica con una empresa para valorizar su investigación».

María Sanz, directora de Ciencia y Talento de FGCSIC.
La heterogeneidad como fortaleza
InspiraTech no se articula en torno a áreas de conocimiento y tampoco reserva plazas para disciplinas concretas. La convocatoria está abierta a investigadores de cualquier área científico-técnica. «Primero seleccionamos a las personas: valoramos la trayectoria y en las entrevistas personales buscamos aspectos como la motivación, la iniciativa, el interés por explorar el potencial innovador de su investigación o la capacidad de salir de su ámbito habitual. Solo una vez seleccionados los participantes agrupamos sus investigaciones en grandes ámbitos científico-tecnológicos para facilitar la comunicación del programa. Por tanto, esas áreas son una fotografía a posteriori de la cohorte, no un criterio de selección», explica María Sanz.
La edición en curso reúne a científicos de universidades y centros de investigación de toda España centrados en cinco grandes áreas de conocimiento: Medicina de Precisión, Diagnóstico y Terapias Avanzadas; Biomateriales, Dispositivos Médicos y Neurotecnología; Bioeconomía, Nutrición y Biosensores Sostenibles; Tecnologías Cuánticas, Materiales Inteligentes y Electrónica Neuromórfica; y Espacio, Energía, Fotónica e Ingeniería Avanzada.
«Para nosotros» – destaca la portavoz de FGCSIC- «la heterogeneidad es una fortaleza. Un investigador en física cuántica, alguien que trabaja en cáncer, una especialista en propulsión espacial o un investigador que utiliza microorganismos para transformar residuos vegetales parten de problemas científicos completamente diferentes, pero cuando empiezan a hablar de innovación aparecen muchas preguntas comunes». «La diversidad hace que el aprendizaje sea también transversal y permite que los participantes salgan de los marcos habituales de su área de investigación», enfatiza María Sanz.
Un futuro prometedor
Aunque los procesos de transferencia, la creación de empresas o llegada al mercado necesitan tiempo y es difícil medir aún el éxito del programa con esta variable, la directora de Ciencia y Talento de la FGCSIC atisba «trayectorias muy interesantes entre los participantes». Expone el caso de una investigadora que ha pasado de la etapa doctoral a incorporarse a una spin-off del CSIC especializada en nanopartículas y recubrimientos nanoestructurados de alto valor añadido. Otro participante ha conseguido una ayuda de prueba de concepto del programa Materialise de IMDEA Materiales, dotada globalmente con 50.000 euros.
También refiere un tercero seleccionado en una convocatoria de innovación y transferencia en hidrógeno verde con una ayuda de 25.000 euros anuales, renovable por un segundo año, que se ha incorporado al programa COMTE-Innovación. Y añade que son varios los participantes que están ya dando sus primeros pasos para explorar la posible constitución de spin-offs en el entorno de sus propios grupos de investigación.
María Sanz considera que la cultura que promueve InspiraTech debería estar más presente en todos los entornos de investigación. «Los centros de investigación necesitan capacidades de transferencia, conocimiento sobre propiedad intelectual, contacto con empresas y herramientas que permitan a sus investigadores pensar también en términos de aplicación e impacto». «Un entorno transversal difícil de reproducir si se circunscribe a un solo centro», apunta.
«En InspiraTech reunimos a investigadores de instituciones, territorios y campos científicos completamente diferentes y los ponemos además en contacto con emprendedores, empresas, inversores, especialistas en propiedad intelectual y profesionales de innovación. Por lo tanto, complementamos las capacidades que ya existen en las instituciones con espacios nacionales e interdisciplinares de este tipo». concluye la portavoz de FGCSIC.



