En la imagen, Mariano Vidal, fundador de Tilamur / InnovaSpain.

En el mundo hay 60 millones de refugiados, ya sea por guerras o por hambrunas. La Comisión Europea lleva unos años buscando emprendedores que traten de mejorar estas vidas, uno de los principales Objetivos para el Desarrollo Sostenible. Y una empresa de Murcia, que ha sido financiada dos veces por ella, parece tener una solución perfectamente aplicable: la acuoponía, una mezcla de acuicultura –cultivo de peces– y de hidroponía –cultivo de plantas sin suelo–, es ideal para paliar el hambre en el mundo. Y en Tilamur han mejorado esta tecnología no para dar de comer, sino para enseñar a producir la comida.

La aplicación de la acuoponía supondría que las personas podrían producir sus alimentos sin necesidad de terrenos, sin tener que cultivar, sin tener abonos extras. Y todo a través de los peces, contribuyendo a la sostenibilidad del planeta, ya que, si se da alimento a los peces y luego se comen, se cumple el ciclo. 

Básicamente, con la acuoponía lo que aprovechamos es el agua de los peces, rica en nutrientes, y la canalizamos a través de tuberías hacia las raíces de las plantas. Porque no utilizamos suelo, solo agua”, explica Mariano Vidal, fundador de Tilamur. “De esta manera, las raíces nos ayudan a filtrar los sólidos del agua de los restos de comida de peces (y sus propias heces) y, a la misma vez, nos ayudan a nutrirlas de nitrógeno. Así, hay una simbiosis perfecta entre heces y plantas, en este caso que presentamos hortalizas”.

En total, Tilamur lleva cinco años investigando sobre acuoponía, aunque no es una tecnología suya. Sí lo es su vial route, un canal mucho más efectivo, patentado, que es muy sencillo. Por ejemplo, “permite producir tomates, que necesitan mucho calcio, pero tanto calcio en el agua de los peces no hay: tendríamos que aportarlo para ese agua, para que el fruto madure bien”, explica Vidal. De este modo, tras analizar el agua, añaden un pequeño tanque de nutrientes extra y separan las raíces en dos partes, por lo que obtienen agua de los peces por un lado y nutrientes por otro. “Es como si tuvieras una botella de agua en la mano y un bocadillo de calamares en la otra”, escenifica.

Presentes en el #Imperdible_04 de Cotec, la misma Fundación les pidió un prototipo a escala para el evento. “Tenemos una planta de 600 metros cuadrados que es en la que investigamos, aunque nuestra idea es vender la tecnología a países donde haya hambrunas. De tal manera que la ONU especifique dónde hay campamentos de refugiados y podamos montar plantas demostrativas de unos 400 metros cuadrados”. Una pequeña planta de Tilamur para una casa, por ejemplo, podría rondar los 400 euros. Con los depósitos, el calentador de los peces y la bomba de recirculación. “No estamos hablando de un gran presupuesto cuando realmente estas criando peces y cultivando hortalizas totalmente sostenibles”. 

Asimismo, con la acuoponía no tendrían que llevar alimento para la gente de allí, sino que ellos mismos se producirían sus alimentos y, cuando volvieran a sus países, “podrían tener el conocimiento suficiente para montar una pequeña plantita con bidones y depósitos para que puedan seguir con este uso”, afirma Vidal.

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