El IBV diseña el camino del vehículo eléctrico y autónomo

Diveo

Tras un año de su puesta en marcha, el proyecto diveo ya es una realidad. El Instituto de Biomecánica (IBV), a la cabeza de la iniciativa, ha diseñado una metodología para evaluar y comparar diferentes paneles de instrumentos desde un punto de vista cognitivo, de usabilidad y estético con el objetivo principal de aportar nuevas soluciones que supongan un avance significativo en el diseño del futuro vehículo eléctrico y autónomo.

“Nuestra principal aportación en el proyecto consiste en mejorar el impacto en la carga cognitiva del conductor al satisfacer sus preferencias de diseño de paneles de instrumentos”, explica José Solaz, director de Innovación en Automoción y Medios de Transporte del IBV. Tras un año de investigación, el Instituto ha llegado a la conclusión de que los conductores de vehículos eléctricos necesitan un tipo de información distinta a la requerida utilizando vehículos convencionales de motor de combustión interna. La mayor diferencia radica en la priorización de la información relacionada con el consumo de energía.

“En los vehículos eléctricos es fundamental la información sobre la cantidad de energía almacenada, así como el kilometraje esperado con la carga actual”, sostiene Solaz. Además, el indicador sobre el modo de conducción ecológico (eco-driving), que permite un uso eficiente de la energía, se convierte en un requisito fundamental para el uso cotidiano de este tipo de vehículos. “Hasta la fecha el panel de instrumentos (IP) no ha formado parte del centro del diseño en los vehículos eléctricos a pesar de su importancia, pudiendo ocasionar confusión y desconocimiento entre los conductores”, reconoce el director.

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Para cubrir esta necesidad, el IBV ha planteado el diseño de esta nueva metodología que evalúa y compara diferentes paneles de instrumentos. El procedimiento se basa en mostrar imágenes de los paneles a evaluar en una pantalla, solicitando a los usuarios que encuentren e indiquen información específica dentro de cada uno (como la velocidad actual, el porcentaje de batería disponible o la autonomía). Durante la prueba se registra el tiempo de respuesta del usuario, así como la tasa de aciertos y errores de sus respuestas. “Registramos las medidas fisiológicas con equipos no invasivos. Para ello utilizamos un sistema de seguimiento ocular, para estimar la carga de trabajo mental del usuario, y medimos la variabilidad del ritmo cardiaco, con el objetivo de discriminar entre niveles de estrés mental inducidos durante el ensayo. El procedimiento se completa con un cuestionario detallado para recabar la opinión del usuario”.

El IBV ha validado con éxito este sistema con casi cien conductores, evaluado un total de siete paneles de instrumentos de vehículos comerciales (seis de ellos de vehículos eléctricos y uno correspondiente a un vehículo convencional). Los resultados de la metodología, según Solaz, “son eficientes y servirán de referencia para concretar los ajustes necesarios de esta metodología de evaluación más adelante”. Otra de las ventajas de la metodología es que “resulta sencilla de configurar y no requiere un simulador de conducción o escenarios complejos, posibilitando su uso desde las primeras etapas del diseño de las interfaces”.

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