La canal de Navarrés, una comarca de la Comunidad Valenciana (Foto de Michael Barton)

Un total de 255 arqueólogos de todo el mundo, con representación española, han participado en la creación de la mayor base de datos arqueológica sobre el uso del suelo de la Tierra en el marco del proyecto ArchaeoGLOBE.

Fruto de ese trabajo se ha elaborado un mapa que reconstruye la historia del uso del suelo en el planeta a lo largo de los últimos 10 000 años y que permite observar en una imagen el nacimiento y expansión de la agricultura extensiva e intensiva, la aparición del pastoreo, el largo declive de la caza y recolección y, finalmente, la aparición y auge de las sociedades urbanas.

En este proyecto, liderado por Lucas Stephens y Erle Ellis, de la Universidad de Maryland (EE. UU.), han participado los investigadores del CSIC Ferran Borrell y José Antonio López-Sáez, de la Institución Milá y Fontanals (IMF-CSIC) en Barcelona, y del Instituto de Historia del CSIC, en Madrid, respectivamente.

Los resultados, publicados en la revista Science, revelan que el ser humano empezó a tener un impacto global significativo en el clima y los ecosistemas de la Tierra hace ya 3.000 años, mucho antes de lo que se proponía hasta ahora.

“Las sociedades humanas han transformado y manejado el paisaje a lo largo de miles de años, alterando los patrones de biodiversidad, el funcionamiento de los ecosistemas y el clima”, dicen los autores. Esa transformación empezó con las sociedades cazadoras y recolectoras y se intensificó con la aparición de la agricultura intensiva y las ciudades.

Los resultados obtenidos indican, dice Ferran Borrell, científico del CSIC, “que el ser humano empezó a tener un impacto global significativo en el clima y los ecosistemas de la Tierra antes de lo que se proponía anteriormente”.

“Los datos revelan un planeta intensamente transformado por cazadores-recolectores, agricultores y pastores hace ya 3.000 años, mucho antes de lo que propone el paradigma tradicionalmente planteado de que los cambios medioambientales globales de origen antrópico son esencialmente un fenómeno reciente”, añade.

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