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‘Headless’: la mejor tecnología al servicio del e-commerce

Por Daniel Carnerero, vicepresidente de Astound Commerce para España y Portugal

El headless desacopla la plataforma web en dos, el frontal y  el motor (back end). Y de ahí, a descomponerlos en múltiples componentes esenciales (en sí llamados micro-servicios). Por hacer una analogía, es como comprar las piezas de un coche por separado, eligiendo las mejores en todo, en lugar de un coche ya montado. Dicho así, puede parecer una locura, pero entonces ¿por qué Amazon, Netflix o Walmart lo hacen?

Lo primero, porque es una solución duradera, con poca obsolescencia (con lo que eso significa en tecnología), con escalabilidad infinita y que, además, permite incorporar las mejores soluciones del mercado en cada área, frente a un producto terminado pero con amplias limitaciones en ciertos elementos. Se puede actualizar cada microservicio de manera independientemente, ahorrando tiempo y dinero, y minimizando errores costosos. Y facilita la vida a los equipos comerciales y de marketing, que ahora sí controlan y manejan sus herramientas web sin necesidad de un equipo de desarrolladores que ralentizan los procesos.

Desde el punto de vista técnico, al desacoplar las funcionalidades (front y back) mejora significativamente la velocidad de carga web, minimizando la tasa de rebote e incrementando la interacción del usuario con la página. Por tanto, al tener el front end una velocidad mayor, la personalización se incrementa y mejora la usabilidad y, por la tanto, la experiencia de usuario, con un efecto positivo inmediato de mejora en la fidelización del cliente.

Volviendo a la analogía del coche: ahora tienes el motor del que ibas a comprar, pero con el interior hecho a medida y la carrocería que más te gusta, con extras que antes no eran posibles o incompatibles con el fabricante.

En la reciente mesa redonda virtual que mantuvimos con Commercetools y Empathy.co, se discutieron otras ventajas que, al final, aportan beneficio al cliente (entendido como el retailer) y al usuario web (el consumidor final). Por ejemplo, Enrique Redondo, de Commercetools, afirma que el nuevo consumidor no solo busca una respuesta inmediata, sino también la mejor experiencia a través de cualquier dispositivo. Para ello, el headless aporta flexibilidad, escalabilidad y elasticidad.

Para Elena Mazorra, de Empathy.co, los distintos equipos se especializan en cada campo concreto, optimizando recursos, agilidad, escalabilidad y aportando una mejor experiencia. Dado que el fin de la tecnología es ayudar a las personas, la persona o el cliente final se ve beneficiado, así como los “clientes internos” de la marca.

Headless permite a las marcas adaptarse rápidamente a las demandas cambiantes del mercado y a sus consumidores, creando experiencias de compra más ajustadas a diferentes situaciones. Y por último, favorece el alineamiento: los equipos de marketing y ventas ya no trabajan de manera aislada, sino colaborativa. Las necesidades de contenido y web se unifican y ejecutan de forma más rápida.

Separar back de front end aporta también una ventaja económica para la empresa, pues permite usar las mejores soluciones de mercado y negociar condiciones óptimas con los proveedores, que ahora son considerados una commodity, siendo fácil de analizar y reemplazar.

Igualmente, al ser componentes independientes conectados a la plataforma web, se pueden valorar de manera continua, asegurándose un rendimiento óptimo de las mismas a riesgo de ser reemplazadas por otras mejores. Algo impensable hace poco, donde cualquier cambio en una plataforma tenía infinitas ramificaciones y se consideraba de alto riesgo, favoreciendo el uso de los elementos originales independientemente de su rendimiento.

Implementar una arquitectura headless en e-commerce, correctamente, desde el principio, aporta al negocio una tecnología duradera y eficaz, que puede ahorrar costes a medio y largo plazo mientras aporta flexibilidad, mejora la experiencia de usuario y reduce la dependencia de desarrolladores. No es para todo el mundo y tiene un coste inicial mayor, pero en tecnología, ya se sabe que el precio, más allá del potencial retorno de la inversión, no se mide por lo que pone en la “caja” sino por todos los costes asociados durante su vida útil.

Pero ¿cualquier empresa puede ir a una solución headless? En principio sí, pero esto no quiere decir que sea para todo el mundo. Para las muy pequeñas, con volúmenes reducidos, su complejidad creará más inconvenientes que beneficios. La solución elegida se tiene que ajustar a los objetivos del negocio: no se trata de tener una arquitectura muy compleja en un negocio que no tiene los recursos necesarios para aprovecharla o mantenerla.

¿Qué es esencial para gestionar y ejecutar un proyecto headless?                         

Además de un equipo de desarrollo capaz y con experiencia el contar con un socio tecnológico es esencial por varias razones: reduce el tiempo de ejecución del proyecto, lo que minimiza la pérdida de ventas adicionales, y el coste de horas extra; garantiza que se haga un proceso de análisis de requerimientos efectivo y que se plantee el proyecto de forma correcta y detallada, evitando errores; devuelve un mayor ROI, y genera retornos desde el primer día.

En resumen, headless ofrece optimización y agilidad en las mejoras, reduciendo riesgos; mejora la percepción de marca y la experiencia de compra, que se consolida en todos los canales utilizados, personalizando el contenido en web, apps y redes sociales, y con datos homogéneos.

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