grafeno

En 2010, el profesor Konstantin Novoselov se hacía con el Premio Nobel de Física por el descubrimiento y estudio del grafeno. Fue seis años antes cuando se desarrolló el primer aislamiento de una sustancia que, en palabras del propio Novoselov, "tiene el potencial de revolucionar un gran número de procesos e industrias". Una de ellas es la de la alimentación y bebidas.

Compuesto a base de carbono, se trata de uno de los materiales más delgados que se conocen hoy en día (aproximadamente un átomo de espesor). En paralelo es increíblemente fuerte: alrededor de 200 veces más que el acero. Su capacidad para ser conductor del calor, la electricidad y también un buen absorbente de la luz han llevado al grafeno a ser estudiado para conocer las ventajas que puede aportar a las soluciones de envasado, donde la compañía Tetra Pak trabaja en el proyecto europeo Graphene Flagship como único representante de este sector.

La compañía está estudiando de qué manera puede convertirse el grafeno en una alternativa de material para envases que reduzca la huella de carbono en la cadena de producción. Además, la utilización del grafeno puede mejorar el rendimiento de los envases, aumentar la capacidad de reciclaje y habilitar nuevas funciones a los envases de Tetra Pak. "Esta iniciativa nos posiciona en una situación privilegiada para abordar desde la investigación y junto con nuestros socios de la industria los desafíos que se presentan", celebra Sara de Simoni, vicepresidenta de Ingeniería de Equipos de Tetra Pak.

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Otra aplicación del grafeno pasa por su uso en la fabricación de envases inteligentes. Los sensores flexibles ultradelgados de grafeno pueden integrarse en los envases de Tetra Pak como portadores de información, tanto para los productores como para la distribución o los propios consumidores. "Estos sensores, además, son más pequeños, más ligeros y más económicos que los sensores tradicionales", apunta De Simoni.

Más allá de los envases, la investigación pone atención a los equipos y cómo el grafeno puede ayudar a diseñar una tecnología más ligera y eficiente energéticamente. De hecho, el propósito de Graphene Flagship, creado en 2013 por la Comisión Europea para el Futuro y la Tecnología Emergente (FET), es buscar, desde el ámbito académico y empresarial, aplicaciones reales en la sociedad a diez años vista que generen un crecimiento económico y nuevos empleos. "Espero impaciente la próxima fase de investigación de este material, que explorará posibles aplicaciones en la industria del envasado y procesado de alimentos”, asegura el Nobel Konstantin Novoselov, que sigue de cerca los progresos de un material que en su día el comenzó.

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