GII-2017: estancados

Global Innovation Index

El Global Innovation Index correspondiente a 2017 nos deja en el mismo sitio en el que estábamos en 2016: en el lugar número 28 del mundo. Es decir, estamos estancados y, lo que es peor, sin solucionar los problemas que son apuntados en el informe y que puede resumirse en una gran incapacidad para trasladar los resultados de las investigaciones y desarrollos a la empresa. Nos siguen faltando “transferólogos” pero, sobre todo, inversión.

El informe de este año está centrado sobre la agricultura y la alimentación, además de dedicar un capítulo importante a los cluster, otro déficit en la España de hoy aunque se señala a Barcelona en el puesto 52 y Madrid en el 61. Son claves para la reindustrialización del país y es importante que se tomen en serio.

Pero lo que más resalta del informe, en lo que se refiere a España, es el puesto que ocupa en Europa. Es preocupante que entre los 25 primeros países haya 15 europeos y que España esté en el puesto décimo octavo. Por orden, esos 15 países son: Suiza, que es el número 1 del mundo, Suecia, Holanda, Reino Unido, Dinamarca, Finlandia, Alemania, Irlanda, Luxemburgo, Islandia, Francia, Noruega, Austria, República Checa y Estonia. Malta ocupa el puesto 26 y Bélgica el 27.

Es evidente que el puesto ocupado por España contrasta con el lugar que ocupa en materia de PIB en el mundo. No debería estar por detrás de muchos de los países citados. Una de las conclusiones a la que puede llegarse es que el crecimiento económico no se está notando en materia de innovación y que, en consecuencia, la crisis no la debemos dar por terminada aunque en la Unión Europea la hayan dado por concluida.

Damos pasos, pero demasiado lentos. La velocidad de los cambios son tales que hay que pedalear más deprisa para estar entre los mejores de Europa y del mundo si queremos un futuro mejor. Estos días leíamos que ingresamos más por turismo que Arabia por petróleo. Es decir, la primera industria del país funciona pero no es una industria como tal. En su entorno deberían crecer la innovación y la reconversión. Cambiar ingresos por número de turistas pero eso necesita modificar la estructura actual y no se hace de una año para otro. Sin embargo, no hay un plan que permita hacerse ilusiones.

Agosto es un buen mes para reflexionar y sobre el tema lo han hecho algunas personas implicadas en la innovación, en la investigación y en las empresas. Todas llegan a la conclusión de que hace falta inversión, como ya hemos señalado, pero, sobre todo, que administraciones y empresas tengan claro que hay que lanzarse, de una vez por todas, a poner en práctica una serie de medidas que faciliten la fusión de empresas con el fin de hacerlas más grandes, que son las que aseguran la innovación continuada. Además de eso, las conclusiones señalan a la potenciación de los cluster y, naturalmente, dedicar más atención a la educación en esta materia. Nada es nuevo y el riesgo que corremos es importante. En resumen, que hay que trabajar con la idea clara de que si no mejoramos nuestra posición competitiva, España terminará por caer en una crisis que ya veremos si podemos salir de ella.

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